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108 Los sábados de ABC SÁBADO 4 6 2005 ABC VINOS DE ETIQUETA (Viene de página anterior) de los caldos dulces, tan del agrado del clero, mujeres y niños, son de lo más divertido y también de las más antiguas que se conservan en España, junto con las de los vinos de Málaga y Jerez, que ya en el siglo XIX tenían fama internacional. Y fue en la segunda mitad del XIX cuando la litografía, descubierta en Alemania en 1796, llegó a Andalucía y al vino, que ya se comercializaba en botellas, se aprovechó del descubrimiento para su publicidad. Todas las buenas y antiguas etiquetas de vino españolas son casi siempre de Málaga (durante milenios fue conocido como Vinum Malacitanum o de los caldos de Jerez (El Puerto, Sanlúcar, Puerto Real y Jerez) que, a finales del XIX, ya se exportaban a Europa, EE. UU. y Cuba. En La Habana hay un buen mercado de etiquetas antiguas, pues los bodegueros de Jerez las hacían especiales para este país. A veces, una plancha común servía para todos los bodegueros y cada cual ponía allí su nombre. Normalmente tenían como ilustración la figura de una mujer española ataviada con mantón y abanico. En otras ocasiones eran Colón y las escenas del Descubrimiento de América los que servían como publicidad de estos caldos que se enviaban a América a finales del siglo XIX. Pero lo curioso de las etiquetas de Jerez es que en casi todas ponían el lema de Proveedor de la Real Casa con el escudo de la Monarquía, que ya en la época vestía mucho. Los autores eran pintores locales y, curiosamente, en lugar de aparecer su nombre, lo que figuraba en la mayoría de las etiquetas era el de la casa donde se imprimían, una peculiar forma de hacerse publicidad. Las bodegas Molina y Compañía hicieron una colección de etiquetas con figuras de vistosas y guapetonas mujeres para su vino fino, oloroso, manzanilla y el anís seco, bautizada pronto por los coleccionistas como la porno Además, en las etiquetas de los vinos de la Primera República, para reflejar un aire de libertad, salían las mujeres con los pechos al aire. Papas, vírgenes y santos para los vinos dulces de misa y también para curar enfermos, pese a su elevada graduación alcohólica. Durante la Ley Seca en EE. UU. estos vinos dulces de misa fueron los únicos que no estaban prohibidos La Fiesta Nacional y las grandes figuras del toreo han motivado espléndidas etiquetas de un colorido y una fuerza expresiva inigualables. Belmonte, Litri, Reverte, Lagartijillo y los grandes maestros, cuyo arte levantaba pasiones entre sus seguidores dentro y fuera del ruedo, fueron los protagonistas de los vinos. También Don Quijote y su escudero Sancho Panza han ocupado las etiquetas de muchos vinos de Jerez Señoras estupendas, risueñas y gorditas y guapetonas ataviadas con mantones de Manila y lujosas vestimentas de la época eran el reclamo de los vinos de Málaga y Jerez, generalmente dulces, que se vendían como los caldos reconstituyentes para niños inapetentes y ancianos débiles curiosa medicina para abrir el apetito Las modelos de la época Señoras gordas, pechugonas, ataviadas con abanicos, peinetas, unas veces sentadas y otras de pie o bailando, solas o en grupo, eran las ilustraciones más frecuentes, con divertidas inscripciones, como la de la Bodega Barceló e Hijos de Málaga que rezaba: Esta es Carmen, la más fea de nuestra tierra lo que no deja de ser una peculiar forma de vender el vino. Muchas bodegas de Jerez ponían la inscripción en inglés y, cuando se trataba de vinos dulces, no tenían ningún reparo en utilizar a los niños como reclamo, pues estos vinos eran considerados como un auténtico reconstituyente para niños inapetentes y ancianos débiles Basta con ver algunas con la figura de la Vir- Muchas bodegas de Jerez ponían el lema Proveedores de la Real Casa y las figuras de los Reyes en la etiqueta gen o de cualquier santo, que llevaban la inscripción Vino para enfermos cuando estos caldos dulces no bajan de los 18 de alcohol, algo realmente milagroso y medicinal Las etiquetas de los vinos para misa tenían un encanto especial y todo lujo de detalles litúrgicos. Jesucristo rodeado de los apósteles, Moisés y las Tablas de la Ley, David con el arpa, Noé en el arca, san Igna- cio, el apóstol Santiago, la Virgen del Carmen, santa Gemma, León XIII o San Cayetano eran las figuras más representativas de estos vinos, que también incluían etiquetas con las escenas cotidianas que surgen detrás de la sacristía, como la de los monaguillos echando un trago de las vinajeras sagradas o robando el vino de misa, que, curiosamente, durante la Ley Seca fue el único vino permitido en Estados Unidos. Cercos dorados, guirnaldas de racimos, uvas, hojas de parra, sarmientos... eran los motivos decorativos más comunes para enmarcar las figuras de los grandes personajes de la época, empezando por las de los Reyes. Don Alfonso XIII, Doña Victoria Eugenia o la Infanta Isabel, La Chata aparecen en las etiquetas. También los presidentes del Gobierno de las distintas épocas o los grandes políticos que, junto a los toreros de fama, forman un peculiar abanico de personalidades que, sin querer, fueron el reclamo publicitario más peculiar del vino. Ya por aquel entonces algunas bodegas hacían etiquetas personificadas para encargos, un poco al estilo de lo que hoy está tan de moda. Se las hicieron maravillo-