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72 Tribuna SÁBADO 4 6 2005 ABC FIRMAS EN ABC LUIS RAMALLO VÍCTIMAS SOMOS TODOS ¿Cómo van a apoyar las víctimas del terrorismo una negociación que llevará a los asesinos de ETA a la calle? ¿O es que piensan que los españoles vamos a creer que la pretendida paz sería a cambio de nada? son tan víctimas del terrorismo como el mismo médico muerto. Este pensamiento de solidaridad se ha visto perturbado por las, como siempre, equivocadas manifestaciones de Peces- Barba, para justificar su ausencia de la manifestación de la Asociación Victimas del Terrorismo. Parece que mi ex- compañero de la Facultad de Derecho hubiera perdido la memoria cuando afirma que no asistirá a la manifestación porque lo que se pretende es que el Gobierno rectifique una decisión del Congreso, que aprobó que el Gobierno pueda negociar con ETA. Peces- Barba olvida que cuando era político en activo, en los tiempos de Gobierno de la UCD, su actuación no fue de respeto a las decisiones de la Cámara. Dos ejemplos: el primero es que el hoy Alto Comisionado abandonó la Ponencia Constitucional enfrentándose contra la voluntad de la mayoría parlamentaria. El segundo ejemplo es que firmó en unión de Felipe González, Alfonso Guerra y otros más, una querella criminal contra Fernando Arias Salgado y otros dirigentes de RTVE, después de haber perdido en el Congreso la recusación de Arias Salgado. Igualmente es bueno recordar que Peces- Barba olvida las ma- H ACE unos días visité en Sevilla la clínica fundada por don Antonio Muñoz Cariñanos, coronel médico asesinado por ETA, con el fin de que su hijo Pablo revisara mi garganta, cosa que no pudo hacer su padre, en octubre del año 2000, porque el día 16 fue asesinado, y mi cita era para el día 20 del mismo mes. Salí impresionado de mi visita, no tanto por el estado de mi garganta, sino por ver la gran presencia de ánimo de un joven de 32 años, médico con la misma especialidad de su padre, que se tuvo que hacer cargo de la consulta con sólo 26 años. Me impresionó verlo sentado en el mismo sillón de trabajo de su padre, en el que lo asesinaron y en el que están las señales de las balas, que también están en la pared del despacho. Pablo no ha querido borrar las huellas que dejaron los asesinos, por- que dice que así cada día recuerda más y más a su padre. Qué fortaleza de ánimo la de este muchacho, al que los asesinos de ETA le hicieron un hombre maduro en un instante. El me refirió cómo los asesinos, alimañas de ETA, dispararon a sangre fría, poniendo la pistola en la frente de su padre, quitando la vida a un hombre que había dedicado su existencia a salvar vidas de muchos españoles de esa ETA de la salud que es el cáncer. Desde que salí de la consulta en la calle sevillana de Coronel Médico Muñoz- Cariñanos, nombre con el que fue bautizada por el Ayuntamiento de Sevilla en recuerdo del buen médico, que las balas asesinas de ETA nos arrebataron a los enfermos, no he dejado de pensar no sólo en el coronel médico asesinado, sino también en su familia que se quedó aquí para sufrir y que nifestaciones en protesta por la guerra de Irak, en contra de acuerdos adoptados en el Congreso. Estoy convencido y así deseo que en la manifestación de hoy no se insultará al Gobierno de Zapatero como se insultó al del PP en aquellas ocasiones. Sería oportuno que, tal como ha pedido la AVT, Peces- Barba dimitiera de su inútil cargo, ya que con su actuación está demostrando no estar al servicio de las víctimas sino del Gobierno, actuando de coadyuvante de éste en apoyo de la negociación con ETA. ¿Cómo van a apoyar las víctimas del terrorismo, a las que Peces- Barba debía defender, una negociación que llevará a los asesinos de ETA a la calle? ¿O es que quizás, tanto el Gobierno como el Alto Comisionado piensan que los españoles somos unos estúpidos que vamos a creer que la pretendida paz sería a cambio de nada? Me gustaría ver a Peces- Barba frente a Pablo Muñoz Cariñanos, sentado en el sillón de su padre, con la huella de las balas asesinas a sus espaldas explicándole por qué no va a la manifestación. Estoy seguro que tendría que bajar la vista porque no soportaría la mirada del hijo del médico asesinado. Y en España, por desgracia, hay muchas personas que han sufrido, como Pablo y su familia, el golpe de los asesinos de ETA. Por todos ellos y con ellos estaré en la manifestación de hoy, aún a riesgo de que en el reparto que de los españoles ha hecho Peces- Barba me considere uno de los malos. CARLOS MURCIANO ESCRITOR DOS QUINTETOS L 30 de marzo de 1784, Mozart fecha su Quinteto de piano e instrumentos de viento, en Mi bemol mayor, K. 452. Semanas antes- -27 de enero- ha cumplido veintiocho años. Lo que en otros compositores pudiera entenderse todavía una edad temprana, clave para su formación, en el genial salzburgués, muerto a los treinta y cinco, representa la madurez plena. Ese mismo mes, compone los dos conciertos para piano K. 450 y 451, al hilo de una actividad incesante, que abarca también la atención a sus alumnos y sus intervenciones en veladas privadas y públicas. El quinteto en cuestión, en el que acompañan al piano- -con menos carácter solista que en otras obras de esta índole- -un oboe, un clarinete, un fagot y una trompa, va a convertirse en pieza cimera de su literatura de cámara. Concebido en tres movimientos (Largo- Allegro modérate, Larghetto y Allegretto) la fusión de las cinco voces esté conseguida con tan perfecto pulso que del conjunto emana un hálito armónico en el que la habitual gracilidad mozartiana alterna, llevada de una admirable fluidez, con instantes E de grave hondura reflexiva. Lo considero lo mejor que he escrito jamás afirmó el propio Mozart. La crítica de ayer y de hoy ha ratificado sin vacilar sus bondades. Gema entre las gemas dijo Ghéon; el más noble ejemplo de música de cámara para instrumentos de viento Paumgartner; una de las más grandes obras camerísticas de Mozart Haylock; obra maestra Massin, ejemplo perfecto de diálogo concertante, algo que ningún otro compositor ha igualado Halbreich... La obra se estrenó en el teatro de la Corte de Viena, dos días después de escrita. Pero la sesión más recordada es la que se celebró el 10 de junio en Döbling, organizada por la familia Ployer, en presencia del gran operista italiano Giovanni Paisiello, con uno de esos programas usuales en la época, que cualquier melómano de nuestros días consideraría interminable: tres sinfonías, un concierto, tres arias a cargo de intérpretes distintos, con este añadido: el señor Mozart improvisará solo en el pianoforte Y el quinteto, claro, también con Mozart al teclado. Trece años después, Beethoven aborda su primer quinteto. Y no vacila en tomar como modelo el K. 452 de Mozart: idéntica tonalidad, idéntica formación instrumental, idénticos tres movimientos e idéntico clima. Anotados los primeros esbozos en su gira europea de 1796, culminará el quinteto en los primeros meses de 1797, cuando cuenta veintiséis años. Pero los veintiséis de Beethoven no son los veintiocho de Mozart. Obsérvese solo que donde este cifra 452, aquel 16. El opus 16 beethoveniano es un decidido homenaje a quien durante su período formativo tuvo como ejemplo, mas también como muro a superar. Si continúa como ha comenzado, llegará a ser un segundo Mozart dirá de él su primer maestro, Neefe. Pero él no ha nacido para segundón; quiere ser Beethoven. Apunta Specht que lo que el de Bonn no le perdonará nunca al salzburgués es el no poder evitarlo; tener que pasar adelante a través de él Y pasa, claro, porque le sobra tenacidad, y talento, y música, para ello. No se me malentiende: no estoy diciendo que se hace más grande que Mozart, sino que se hace Beethoven. Con ello basta. Pero, en este caso, lo valiente no quita lo cortés. Y Beethoven sabe, acaso mejor que nadie, quién es Mozart. Su quinteto es un diáfano reconocimiento de su grandeza. (Ahí está también, compuesto por entonces, su trío con piano en La mayor, opus 11, tomando como modelo el de Mozart, K. 498) Esa dualidad que antes señalaba en el quinteto de Mozart: -gracilidad, reflexión- esté también en el de Beethoven, quizá de manera más acusada. Si, como Halbreich afirma, el larghetto es uno de los más raros milagros mozartianos el andante de Beethoven, de una belleza turbadora, no le va a la zaga. Aquellas palabras de Haydn a un joven Beethoven ...me parece que usted es un hombre que tiene varias cabezas, varios corazones, varias almas; creo que se descubrirá siempre en sus obras algo inesperado, insólito, sombrío, porque usted mismo es un poco sombrío y extraño encuentran confirmación en este andante, sobre el que llueven gotas de sombra, no ominosas, sí mistéricas, que acaban disolviéndose en el delicioso rondó. Dice Paumgartner, respecto del K, 452 de Mozart, que, con su opus 16, Beethoven no lo supera Tampoco creo que Beethoven intentara competir; sí disfrutar, dentro de esa bienaventurada zona franca de su proceso creador, en la que el rigor que signaría su escritura futura aún no se había impuesto a su libertad electiva. Lo que nos queda, pues, transcurridos más de dos siglos, son dos obras imperecederas, que unen con su invisible cordón sonoro los nombres de dos colosos de la creación musical, que el implacable paso del tiempo ni desvae ni mancilla.