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70 SÁBADO 4 6 2005 ABC Toros FERIA DE SAN ISIDRO Por fin la tierra prometida, Cid Monumental de las Ventas. Viernes, 3 de junio de 2005. Última corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Victorino Martín, muy serios; de todo hubo, desde el más pastueño y de poco fondo 1 que fue el que menos humilló, pasando por las alimañas del 4 y 6 al encastado 2 o el más fácil y rajadito 5 ambos muy humillados y con calidad; el 3 también puntuó a medio camino. Luis Miguel Encabo, de verde manzana y oro. Metisaca, pinchazo hondo y descabello (silencio) En el cuarto, pinchazo, media a toro arrancado y descabello (saludos) El Cid, de azul marino y oro. Estocada (dos orejas) En el quinto, dos pinchazos y estocada desprendida. Aviso (apoteósica vuelta al ruedo) Luis Bolívar, de malva y oro. Estocada baja (algunos pitos) En el sexto, estocada y descabello (palmas de despedida) ZABALA DE LA SERNA MADRID. Por fin la tierra prometida, ese trocito de cielo que se respira bajo la arcada de la Puerta Grande, Cid. ¿Cuántas veces te esperaba con los brazos abiertos, paciente como la amada rendida, y tú, sin querer, la despechabas con una espada que no respondía a tu apellido, Cid? ¡Qué bocanada de gloria no te entraría por el cuerpo en la procesión hacia la calle de Alcalá! ¡Qué gozo cuando todo el acero que nace de la empuñadura y los gavilanes se hundió por arriba! ¡Qué respiro, torero! Te la debíamos por tantas y tantas tardes de profundidad y toreo eterno. O nos la debías tú. Fue un compendio de deudas las que saldamos ayer, un reguero de lágrimas negras las que borramos de un espadazo curtido en mil desencantos encantados. Por eso Madrid te abrió ayer su corazón con una faena que se agarrotaba por la tensión, que en suma y en resumen no habrá sido ni la más honda ni con la que más a gusto te habrás sentido. Porque, en verdad, no te acabaste de sentir a gusto ni fluido con ese victorino que horadaba el ruedo con el hocico y su carbón, al que El Cid pasea feliz las dos orejas del segundo victorino; pudieron ser cuatro si mata al quinto lo viste pronto por el pitón izquierdo, le perdiste pasos en una serie y le ligaste la siguiente por abajo con esa muñeca dorada de los dioses sagrados de la torería. Pero como el toro tardeaba, en otra más, le pisaste la distancia en lugar de echarle de comer y te sorprendió con un desarme y una arrancada no calculada. La derecha ayer le ganó la partida a la izquierda, en éste y en el quinto, veleto, sueltecito de capotes, con el que ya, con la Puerta Grande asida, te sumergiste en los derechazos EFE Te la debíamos por tantas y tantas tardes de profundidad y toreo eterno. O nos la debías tú. Fue un compendio de deudas las que saldamos ayer más lentos y templados que hayan trazado los flecos de tu muleta. Hablamos tanto de tu izquierda y ayer nos abriste el abismo de una mano diestra para recordarla por los siglos de los siglos. ¡Y cómo vaciabas los pases de pecho! El victorino, medio rajadito desde casi los albores, te permitió demostrar que, con permiso de Rincón, eres el torero más puro de los activos. Quizá por eso le brindaste al César. Me ha pasado como en la tarde de Bayona, cuando hace cuatro o cinco años cortaste el rabo ENTREBARRERAS Abrir la Puerta Grande de Las Ventas es algo grandioso ABC MADRID. Abrir la Puerta Grande es algo grandioso decía un emocionado Cid al término del festejo. Su sonrisa delataba su felicidad. Sólo se lamentaba de no rubricar con el acero su faena al quinto: Quería redondear aún más y poner de acuerdo a los que protestaron las dos orejas al primero. La pena ha sido que la espada no entrara con ese toro, porque la faena ha sido importante Manuel Jesús habló así de la labor premiada con dos trofeos: Ha sido muy emocionante. Gracias a Dios, a este toro lo maté bien. Creo que la estocada ha sido casi de premio En cuanto al victorino, comentó: Ha sido un toro muy encastado, que me ha tenido a merced en dos o tres ocasiones por el pitón izquierdo. Pero en Madrid hay que arrear. Había que estar firme, ponerle la muleta muy de verdad y aprovechar las embestidas Luis Miguel Encabo se sentía satisfecho por el deber cumplido Y se refirió a su lote: Al primero quizá le hayamos quitado cinco o seis muletazos con el capote, pero yo vi un atisbo de poder lucir. Lo peor es que se me fue un poco la espada Por el mismo motivo se lamentaba tras su faena al cuarto: La pena ha sido no matarlo por arriba y redondear más, pero estoy satisfecho con la actuación, aunque pensé que por el izquierdo podría enjaretar algún muletazo Luis Bolívar dejó patente mi ambición y mis ganas por ser torero