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66 Cultura SÁBADO 4 6 2005 ABC Barcelona cruza con éxito el ecuador de su año dedicado al libro I. AGUILAR MADRID. Los oídos de los catalanes se están acostumbrando a escuchar hablar de libros. Ese era el objetivo, y ahora también la consecuencia, de un proyecto pionero en España que ha logrado aumentar la densidad de contactos entre los ciudadanos y la lectura, inculcando en la sociedad la idea de que el libro es un instrumento fundamental de nuestra vida Así destapaba su satisfacción el regidor de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferrán Mascarell, quien expresó que El año del libro y la lectura en Barcelona está resultando un éxito ya que la gente responde de forma positiva a las numerosas actividades (más de mil previstas para todo el año) que se han desarrollado en estos cinco meses. Con el Año Gaudí como precedente y modelo, la Ciudad Condal se embarcó en este ambicioso proyecto bajo el fin de reivindicar el libro aprovechando el cuarto centenario de El Quijote como telón de fondo y sin abandonar la pretensión de impulsar la industria literaria catalana. Para ello cuentan con la colaboración de decenas de autores, no sólo catalanes, que han aportado su grano de arena para que Barcelona sea sede por un año de un movimiento en el que el libro (y, como no, el lector) es el protagonista indiscutible. El Prado presentó el nuevo lienzo de La Tour hallado en el Instituto Cervantes La similitud con otros originales permitió al museo atribuir el San Jerónimo ISABEL AGUILAR MADRID. A pesar de que el secreto no aguantó hasta el último momento, ya que ABC adelantó la noticia, el Prado presentó ayer el feliz hallazgo de un nuevo cuadro de La Tour, permanecido en el anonimato durante años. San Jerónimo leyendo una carta nombre con el que se ha rebautizado a este lienzo (antes catalogado como Retrato de cardenal ha estado durante décadas reservado a la vista de unos pocos, colgado en un despacho del Palacio de la Trinidad (actual sede del Instituto Cervantes) sin que nadie hubiera determinado con exactitud qué manos dieron forma a tan precisa materialización del arte. Ayer, el Museo del Prado atribuyó la obra a Georges de La Tour, un artista conocido y valorado como uno de los grandes pintores franceses del siglo XVII, a pesar de su escasa obra según apuntó el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza. Un descubrimiento que ha valido la pena a pesar de los años de retraso puntualizó el director del Cervantes, César Antonio Molina. El Museo Naval rescata la figura del almirante Churruca, caído en Trafalgar ABC MADRID. El Museo Naval inauguró ayer una exposición que repasa la trayectoria militar y científica de una figura peculiar en la historia española. Vivió para la humanidad; murió por la patria es el lema que acompaña esta muestra sobre Cosme Damián de Churruca, más conocido como el almirante Churruca, personaje que combatió heróicamente en la batalla de Trafalgar, en la que perdió la vida. El proyecto incluye retratos, documentos, modelos de buques, armas, óleos que evocan la contienda y otro tipo de piezas cronológicamente acordes con la época, que recrean el citado periodo histórico. Estos elementos proceden de la cesión privada de Enrique de Areilza y Churruca y de las colecciones del Museo Naval. El almirante Churruca participó en la batalla de Brest al mando del navío Conquistador y posteriormente visitó París, donde fue recibido por Napoleón. Murió combatiendo en octubre de 1805. Los indicios El informe elaborado por José Milicua, catedrático de Historia del Arte y patrono del museo, revela varios indicios que apuntan a la autoría del francés. Al compararlo con otras obras del pintor, sobre todo con la de San Felipe Milicua reconoció detalles inconfundibles propios de su forma de crear. Así, el zigzagueo del cabello, que dibuja peinados desordenados el toque de luz que se aprecia en cejas y pestañas, procedentes de sutiles pinceladas doradas que las hacen relumbrar o el eje vertical de la composición, que otorgan una simetría exacta al lienzo, apreciable desde la cabeza inclinada de la figura hasta el pliegue de la carta, pasando por la línea vertical de los botones. Otros aspectos destacables de la obra, según Milicua, residen en el detalle con que La Tour mimó su creación, cuidando pormenores como las líneas de la carta (mostrando escritura tanto en su anverso como en el reverso) el juego que mantiene con las gafas, diferenciando la tonalidad de los dedos en función de la sombra creada por las lentes y la transparencia de los cristales, o la forma en que la mancha roja de la capa disimula magistralmente la estricta simetría antes mencionada. Estos elementos evocan retazos artísti- MUSEO DEL PRADO Algunas claves de identificación La Tour adopta en esta obra iconografía exenta de atributos, salvo la vestidura roja, que hacía referencia a la condición (errónea) de cardenal que se le suponía al santo. La cabeza de este san Jerónimo resultaría prácticamente intercambiable por la de otra obra del autor, San Felipe si no fuera porque la que nos ocupa resulta más luminosa. El primer viaje que posiblemente realice San Jerónimo leyendo una carta será a Barcelona, para completar una exposición sobre Caravaggio el próximo mes de octubre. El lienzo original ha sido sustituido en la parte alta con una zona de 4 cm que no afecta a la figura. cos de genios como Caravaggio o Piero de la Francesca. El tema de san Jerónimo fue tratado en varias ocasiones por el pintor francés. Este santo es- -según Milicua- -el más retratado en la pintura sacra, frecuentemente bajo atributos de intelectual por ser el primer traductor de la Biblia al latín. Además, la profusa costumbre epistolar que se le atribuye motiva que suela aparecer con una carta. Extraña presencia en España La presencia de La Tour en la obra española no deja de ser desconcertante, según Miguel Zugaza, quien recuerda que ya contamos con otra obra suya, Ciego tocando la zanfonía adquirida por el Prado en 1991 Los datos sobre la formación artística del autor son escasos, pero no revelan su paso por la península. No obstante, los promotores de este descubrimiento advierten que no es tarde para dar a conocer a este artista entre los españoles, por lo que esperan que el Museo del Prado pueda albergar este lienzo en un futuro. El zigzagueo del cabello y el brillo sutil de cejas y pestañas, clave para identificar la obra