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60 SÁBADO 4 6 2005 ABC Cultura y espectáculos La ministra, con Ana Martínez de Aguilar el día de su toma de posesión Hace un año el Consejo de Ministros aprobó el nombramiento de Ana Martínez de Aguilar como directora del Reina Sofía. 365 días después siguen siendo un misterio los planes del museo, a punto de afrontar su ampliación. Nadie sabe, nadie contesta Museo Reina Sofía: un año sin respuestas TEXTO: NATIVIDAD PULIDO MADRID. Carmen Calvo entró como un elefante en una cacharrería en el Ministerio de Cultura. Habrá cambios inminentes en el Reina Sofía vaticinaba apenas pisar su despacho en la Casa de las Siete Chimeneas. El que sí echaba humo era el entonces director de ese museo, Juan Manuel Bonet, quien, un mes después de aquellas envenenadas declaraciones, seguía sin saber qué hacer en su despacho: organizar exposiciones o las maletas. Fue a raíz de una entrevista de Calvo en ABC cuando Bonet acabó explotando y entregando su dimisión. La crisis en el museo había estallado. Durante ese más que tenso mes, la prensa especuló mucho sobre el nombre del sustituto a de Bonet. Salieron a la luz las negativas de Vicente Todolí (director de la Tate Modern de Londres) y de Manuel Borja- Villel (director del Macba) Corren rumores de que nos van a nombrar a una directora del Reina Sofía que no nos gusta advertía una Juana de Aizpuru que no se calla una. Fue el 3 de junio cuando el Patronato aprobó por unanimidad la propuesta de Carmen Calvo. Su candidata esta vez era Ana Martínez de Aguilar, directora del Museo Esteban Vicente de Se- govia. Ella dijo sí. Un día después se aprobaba el nombramiento en el Consejo de Ministros. La ministra desoía así las numerosas voces del sector artístico que apostaban porque fuese un consejo de expertos el que nombre a los directores de museos. ¡No a las injerencias políticas en los museos! se reclamaba desde no pocas tribunas acreditadas. La Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) afirmaba lo siguiente: Disentimos de manera rotunda de los pasos que ha dado la ministra de Cultura para resolver la anunciada crisis en la dirección artística del CARS. No ha ofrecido una explicación clara y argumentada de los motivos que le llevaron a plantearse un cambio en la dirección del museo. La ministra ha desoído las propuestas que le sugerían un concurso de ámbito estatal e internacional, una sana y democrática práctica habitual en los mejores museos Dos ex directores del Reina Sofía se manifestaron en la misma línea, apoyando un sistema de concursos internacionales. Eran María Corral y José Guirao. El exiguo currículum de Martínez de Aguilar no ayudó demasiado a acallar las críticas. Todo lo contrario, arreciaron. El día de su nombramiento aún hablaba con la prensa. En unas declaraciones a ABC afirmaba que la polémica estaba un poquito sacada de quicio y restaba importancia al hecho de ser, al menos, la tercera opción de la ministra. Aún era pronto (un año después es tarde) para dar a conocer sus líneas de trabajo en el museo. Apuntaba, eso sí, que no era muy partidaria de ver la moda en el museo (con el consiguiente enfado de los diseñadores) que había cierta confu- sión entre museo y centro de arte, que había que clarificar los Palacios (de Velázquez y de Cristal, sedes del museo) y el Espacio Uno, que no le parecía mal ver obra de artistas contemporáneos en el Prado y dedujimos por sus palabras que no se lleva mal con el crítico de arte y ex director del Prado Francisco Calvo Serraller. Y poco más. Una china en el zapato Desde entonces, ha mantenido la boca cerrada. Es más que posible que debido a la ley del silencio impuesta por la ministra en los museos. Así ha ocurrido también en el Casón (los arquitectos no se atreven a hablar de la ampliación) aunque en el Prado han salido más respondones. Nada más llegar, Ana Martínez de Aguilar se encontró una china en el zapato: la precipitada preinauguración de parte del edificio Nouvel. El retraso de las obras no podía dejar sin salas donde colgar las exposiciones de Lichtenstein y Dalí. Así que hubo que abrirlas aún con los trabajadores en plena faena. El arquitecto francés se mostró muy enojado, porque la crítica había juzgado su proyecto sin que estuviera terminado. Por Todo apunta a que habrá un baile de conservadoras y que la subdirección general podría subdividirse Parece claro que el Espacio Uno desaparece, pero ¿qué ocurrirá con los Palacios de Cristal y de Velázquez?