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6 Opinión SÁBADO 4 6 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA AZNAR EX PRESIDENTE DEL GOBIERNO EL NAUFRAGIO Y EL MENSAJE U NO de los relatos más famosos de Edgar Allan Poe- Manuscrito hallado en una botella -narra en primera persona la historia de un naufragio después de que un conjunto de fuerzas sobrenaturales, o paranormales, arrastraran el barco desde los calores tropicales a los hielos del Polo Sur. La narración es el mensaje. Algo así como lo que podría llegar a pasarle, si los gallegos no lo remedian- ¿por qué habrían de hacerlo? al PP en los próximos comicios que ya viven el cansado fervor de las campañas electorales. Todo cuanto le va ocurriendo al PP, un partido que cuenta con la adhesión de diez millones de votantes y que es, de heM. MARTÍN cho, la única opción elecFERRAND toral para quien no quiere ser nacionalista o de izquierdas, es absolutamente previsible. Así sucede desde que, en un arranque megalómano, José María Aznar llevó a su hija al altar del Escorial y comenzó el proceso de desmoronamiento que, con la ayuda del 11- M, le quitó el poder a una formación que, en lo económico, transformó la marcha de España por los carriles europeos sin desconocer la provocación empresarial Iberoamericana. La previsión que ahora corresponde analizar es la gallega. Manuel Fraga, sin duda será el más votado entre todos los candidatos; pero no será él quien gane o pierda en el proceso. Quien de verdad se la juega en esta historia, quien viene redactando el mensaje que, si hay naufragio, encontraremos en la botella, es Mariano Rajoy. El octogenario Fraga ya no cuenta en el tanteador de los éxitos y los fracasos. Su biografía está cumplida. Pero Rajoy, tras muchos años en el juego, todavía no ha ganado nunca y ahora puede perder el control de uno de los predios más tradicionales del PP. Para que la inquietud sea más grande, hay dos fórmulas por las que puede surgir el nuevo presidente de la Xunta si, como parece, los populares no alcanzan la mayoría absoluta. La primera, y no necesariamente la más probable, por coalición entre los socialistas de Emilio Pérez Touriño- -otro que se la juega- -y el BNG liderado por Anxo Quintana. La segunda, más cercana a las miserias de la condición humana, por coalición entre el PSOE y los no descartables disidentes del PP procedentes de las baronías provinciales en que ha decaído la formación. No es lo mismo conocer la existencia de un naufragio por el casual hallazgo, en una playa, de una botella con un mensaje en su interior que a través de un cablegrama desde un remoto puerto de abrigo. Entre ambos métodos media la diferencia de los supervivientes. De ahí que Rajoy deba decidir, aunque se trate de una etérea sutileza, hacia cuál de los dos antagonistas del PP le conviene desviar sus votos perdidos. Según contemple el problema desde Madrid o desde Santiago estará jugando a las damas o al ajedrez. Idéntico tablero, pero distintas piezas y movimientos. EUROPA NECESITA MANTENER SUS COMPROMISOS El autor analiza las causas que, a su juicio, han determinado el no de franceses y holandeses a la Constitución Europea. Como solución a la difícil tesitura propone cumplir el Tratado de Niza y el Pacto de Estabilidad y fortalecer la Alianza con los EE. UU. I NTENTAR construir Europa sin dar explicaciones a la gente tiene un precio: el no francés y holandés al proyecto de Constitución Europea. Desconfiar de los valores y los principios occidentales que definen la identidad europea tiene un precio: la desconfianza de los europeos. Llenarle la cabeza a la gente con discursos plagados de desconfianza hacia los Estados Unidos, hacia las reformas económicas, hacia el libre mercado, también tiene un precio: la gente se hace más desconfiada. Y además, ¿quién puede confiar en un Consejo Europeo que cambia continuamente de opinión? Una amplia mayoría de franceses han votado en contra de una Constitución hecha a su medida. Una mayoría todavía más aplastante de holandeses han dicho que no a un proyecto en el que nada les era particularmente perjudicial. Ante esta situación el discurso fácil es elevar una plegaria de fe convencionalmente europeísta e intentar buscar un truco para lograr que los europeos tengan que aceptar lo mismo que acaban de rechazar. Pero eso no es verdaderamente europeísta. Sólo es fácil, que es muy distinto. por ello. Pero los resultados del debate no han sido esclarecedores. Me sorprende, por ejemplo, que los partidarios del no y del sí hayan empleado argumentos muy parecidos. Para pedir el apoyo o el rechazo se ha incitado el rechazo hacia los Estados Unidos y hacia lo que se ha llamado el peligro anglosajón Los partidarios de los dos bandos han propugnado una Europa sin reformas, con menos libertad de mercado, con más dirigismo estatal (en el país en el que más peso tiene el sector público) Todo ello justo ahora, cuando celebramos los 60 años de la liberación de Europa por tropas norteamericanas y británicas, inicio del período más largo de prosperidad y de paz, fundadas en la libertad política y en la economía de mercado. Toda una paradoja. En Francia ha existido debate público sobre la Constitución europea. Es lo mínimo que se le puede exigir a una democracia, y el pueblo francés merece ser felicitado No es extraño que el debate haya llegado a argumentos tan separados de la verdadera identidad europea. Durante los últimos años algunos líderes han regado de populismo el jardín del rechazo a las reformas y al atlantismo. No es extraño que las plantas hayan crecido, ni tampoco que se hayan tragado a los jardineros. No da confianza el cambio continuo de criterio de algunos líderes, demasiado apegados al populismo. En los noventa se hizo un Pacto de Estabilidad para los -Esto no es lo que habíamos hablado; Gregorio y Pilar no han conseguido evitar que las víctimas del terrorismo salgan hoy a la calle en protesta.