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18 Nacional VIERNES 3 6 2005 ABC elecciones gallegas Los candidatos EMILIO P. TOURIÑO Candidato del PSdG MANUEL FRAGA Candidato del PP a la Presidencia de la Xunta El león y la tempestad ÁLVARO MARTÍNEZ La segunda oportunidad A. M. OMO la casi oceánica biografía de Manuel Fraga (Villalba, Lugo, 1922) resulta innavegable en unas pocas líneas, casi resulta más sencillo empezar a citar lo que no ha sido, pues su currículum político, su expediente académico, la nómina de cargos ocupados, su trayectoria vital, su fértil catálogo de anécdotas casi cotidianas, su tarjetero, la centenaria bibliografía que ha escrito y su antología de frases célebres deben ocupar, aproximadamente, lo que la Enciclopedia Británica. Esa prolongada permanencia en la primera plana de la opinión pública (cuarenta y cinco años) hace de él una de las personas más conocidas y relevantes del último medio siglo español. De los Paradores a la Ley de Prensa, pasando por el baño en Palomares y por aquel ¡La calle es mía! el tránsito político de Fraga abarca dos regímenes políticos y tiene su ecuador en la Santa Transición, que incluye un relevante papel como padre de la Constitución Tan dilatado y multidisciplinar trayecto le ha llevado a jubilar no sólo a su generación, sino a las dos o tres que le han seguido. De aquellos años memorables sólo queda él, robinsón irreductible de una época que ya empieza a ser sólo pasto de historiadores y legajo de anaquel de biblioteca. Conviene, pues, centrarse en lo más próximo, y en la relevancia que adquiere que una persona de 82 años, un anciano pues, opte por quinta vez consecutiva a la Presidencia de la Xunta de Galicia, el lugar donde Fraga ha C encontrado un sendero de victorias tan fructuoso que casi nadie se acuerda ya de que durante casi una década fue jefe de la oposición y hacía aquellos aspavientos desde la tribuna del Congreso por el desbocado precio de los garbanzos. Su capacidad para ir fagocitando hornadas y hornadas de políticos locales ha llevado al PP gallego a un callejón sin salida: Fraga o Fraga. Y tanto es así que en el terreno práctico el león de Villalba ha pasado del mencionado la calle es mía a un el PP gallego soy yo Esa asimilación es siempre un arma de doble filo, pues pese a que su partido se garantiza un innegable ticket ganador -cuatro mayorías absolutas consecutivas- circunscribe el proyecto político popular al devenir vital de una persona. Pero en Fraga los tópicos y los apriorismos están condenados a hacerse fosfatina. Todo es impredecible. Su lipotimia televisada, sus cabezadas dormitantes en las conferencias y un aparente declinar físico hacían pronosticar una retirada, que no repetiría. Todo ello contextualizado en el naufragio del Prestige y entre amagos de motín a bordo de baltares y cacharros. Pues ni por esas. Aguantó el tirón en las últimas municipales, incluso recuperó Ferrol y se fortaleció en la zona cero de la catástrofe. Afronta la quinta campaña con casi idéntico número de actos electorales que las anteriores. Madrugones de panadero y un frenético deambular por concellos y parroquias esperan estos días al dirigente político más veterano de Europa, que encara así el reto más difícil de los que glosan su perenne presencia en el palenque electoral. Terminemos por el principio. ¿Qué no ha sido Fraga en todos estos años? Pues así, a bote pronto... ¡obispo de Mondoñedo! Aunque según el CIS aparece aquí, en estas vísperas del 19- J, como quien sí lo fue, San Gonzalo, que en el siglo IX- -contaba el sabio Cunqueiro- -hundió él solito una escuadra normanda invasora rezando avemarías desde las costas de la Mariña lucense. El cielo se hizo agua... Galicia da para esas tempestades y para esos milagros. ANXO MANUEL QUINTANA Candidato del BNG La encrucijada de Quin ALFREDO AYCART I hay una apuesta arriesgada en estas elecciones es la del BNG, que ha sustituido a su líder tradicional, el ilustrado y carismático Xosé Manuel Beiras, por un político bisoño, cuya única experiencia parlamentaria se limita a una cómoda estancia por el Senado, donde pasa prácticamente desapercibido. Anxo Quintana (Allariz, 1959) -simplemente Quin para todos sus colaboradores- -dejó colgados en segundo sus estudios de Medicina para acabar después Enfermería, aunque no pudo ejercer mucho tiempo porque en 1983 ya figuraba como concejal de la villa que fue Corte de Alfonso X el Sabio. Accedió a su alcaldía en 1989, tras protagonizar una asonada por la que después sería condenado judicialmente. S El nuevo cartel electoral del BNG no se ve a sí mismo como un político profesional, pese a que no ha dejado los cargos públicos desde los 24 años. No es su única contradicción. La defenestración de Beiras, que se vio forzado a renunciar a entrar en las listas, y la práctica eliminación de todo el equipo que protagonizó el ascenso nacionalista en la Comunidad contrastan con la intensidad con que intenta presentarse siempre como hombre de talante negociador y dialogante. Denostado por sus adversarios internos como simple fachada de la hegemónica UPG, el ala dura de la coalición nacionalista, Quintana se enfrenta al reto de truncar la tendencia descendente de su formación, que ha llevado a que algunos le consideren simple candidato a la vicepresidencia en un hipotético gobierno de coalición dirigido por los socialistas, y a apañar unos resultados que le permitan alejar el fantasma de la escisión interna que muchos pronostican como inevitable en la próxima legislatura. Para ello, no ha dudado en radicalizar un mensaje claramente dirigido al entorno que apoyó las protestas de Nunca Máis A es un estimable mérito- -y algo indica sobre su capacidad de liderazgo dentro del socialismo gallego o bien sobre la capacidad de resignación de éste- -que Emilio Pérez Touriño (La Coruña, 1948) sea la única cabeza de la ubérrima galería de trofeos electorales de Fraga que consigue repetir como candidato tras ser derrotado en las autonómicas. Ni González Laxe ni Sánchez Presedo ni Caballero gozaron de la merced de optar a una segunda oportunidad, que sí tendrá él, avalado quizás por la expectativa abierta tras la victoria del PSOE el 14- M. Con Pepiño Blanco como chambelán, Touriño estuvo a punto de ser ministro con Zapatero. Renunció y el premio debe ser repetir como candidato. Ante este doctor en Ciencias Económicas- -experto en autovías y otras infraestructuras del transporte (estuvo ligado al Ministerio del ramo durante ocho años) -aparece ahora el desafío de devolver al socialismo gallego al segundo lugar del arco parlamentario autonómico que, con él mismo al frente, perdió en 2001. Pero sólo como primera providencia, porque eso indicaría que, si Fraga pierde la mayoría absoluta, se convertiría en presidente de la Xunta. En ese complicado equilibrio, superar al Bloque pero evitar su desplome (él solo no puede) se dirimen buena parte de sus posibilidades. Como ya le ocurriera al resto de las metopas que adornan la mencionada galería de trofeos de Fraga, sobre Touriño pesa, no obstante, la larga sombra de Paco Vázquez, el eterno outsider que nunca lo fue y que ha visto cómo se iban quemando candidatos en la pira de Fraga, mientras él ni se chasmuscaba. Su tono discursivo es tan moderado que parece que le cuesta hasta alzar la voz en los mítines, tanto que proyecta sobre sus arengas la misma emoción que una competición de yoga. Y con esa calma llega al 19- J, sabedor de que pasará a la historia: bien porque será el único socialista que pierda dos veces, bien por colocar en su yerma sala de trofeos la cabeza del gran cazador. Y