Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 2 6 2005 Nacional 19 Londres entregará a un implicado en el 11- S La Justicia británica dio ayer luz verde a la extradición a España del marroquí Farid Hilali, de 36 años, sospechoso de estar implicado en los atentados del 11- S en Estados Unidos. Conocido por el alias de Shakur tenía una orden de arresto emitida por el juez Baltazar Garzón por participación en una organización criminal y terrorismo Hilali mantuvo contactos telefónicos con Abu Dahdad supuesto jefe de la célula española de la red Al Qaida. En una de ellas, realizada 45 días antes de los atentados, dijo al sirio que había ingresado en el sector de la aviación y que había tomado buenas lecciones Según la orden de extradición, Shakur había participado en un comando que se entrenó en aviones, unos días antes del 11 de septiembre de 2001 Dos empresarios de Gijón, entre los extorsionados por los Grapo J. R. R L. A. R. GIJÓN. Un constructor y un empresario del sector metalúrgico figuran entre las dos últimas víctimas de la campaña de extorsión del grupo terrorista Grapo en Asturias mediante el procedimiento de impuesto exprés Las Fuerzas de Seguridad del Estado llevan cuatro meses investigando estos hechos. Uno de los extorsionados, un empresario gijonés del sector de la construcción, ya fue objetivo de los Grapo hace siete años. Recientemente ha recibido la visita de un miembro de la banda que le reclamó una cantidad no demasiado elevada (podría estar entre los 3.000 y los 6.000 euros) para que pudiese reunirla en poco tiempo. Sin embargo el empresario ha negado los hechos. Además otro empresario, en este caso del sector del metal, recibió hace apenas un mes otra amenaza en nombre del mismo grupo terrorista. Se trata de un industrial muy conocido en Gijón que al saberse víctima de las extorsiones acudió a la Comandancia de la Guardia Civil para informar sobre lo sucedido. La cantidad de dinero que le fue solicitada no ha trascendido, si bien los terroristas le amenazaron con secuestrarle si no accedía a hacer el pago. Se desconoce si finalmente cedió al chantaje o no, aunque allegados al empresario aseguran que no pagó un sólo euro En los círculos empresariales consultados por este periódico el mutismo es absoluto. El presidente de un importante grupo empresarial afirmó ayer que en estos casos lo mejor es no aparecer para que no se acuerden de uno ellas hay muertos, como los nuestros Como los del 11- M, que no eran sólo los que fallecieron en los trenes, sino también los que, sin hacerlo, siguen siendo a día de hoy cuerpos sin alma. Las víctimas del 11- M estaban convencidas de que este comerciante de Lavapiés no iba a soltar prenda, y que incluso iba a negar evidencias como su relación con Driss Chebli, imputado también, por cierto, en el sumario de la matanza de Madrid. Durante su declaración, hace tan sólo unos días, el comisario Rafael Gómez Menor aseguró que existen unas conversaciones telefónicas en las que dos procesados del 11- S hacen referencia a Jamal Zougam, un joven que, según el principal procesado, Abu Dahdah no era muy musulmán porque siempre iba con chicas La carta de presentación de Zougam fue la misma que aportaron los 24 procesados del 11- S: la de un pobre inmigrante trabajador que vive de su negocio y se gana la vida como buenamente puede. El marroquí, propietario del locutorio en el que, según la Policía, se prepararon las tarjetas de los móviles que activaron las bombas el 11- M, relató que lleva en España desde los 15 años, que ha trabajado en obras y en restaurantes, y que como cualquier musulmán, va a la mezquita, pero sólo los viernes. Porque no es muy musulmán... Dijo que conoce a Abu Dahdah -al presunto jefe de la célula española Al Qaida- -del barrio de Lavapiés, porque iba por allí a menudo a vender mercancía- -ayer se supo que, además de ropa, vendía verduras... -Y como empezó, sin que le preguntaran, pero con mayor desparpajo, denunció que en la cárcel le tratan muy mal El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, le emplazó a que se lo cuente a Instituciones Penitenciarias. Al menos él se puede quejar pensarán las víctimas.