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ABC JUEVES 2 6 2005 Opinión 7 tar sobre su clase política las frustraciones y tormentos que aloja en su seno requiere un diagnóstico preciso. Sobre todo porque Francia es, como apuntaba Tocqueville hace un siglo y medio, la vanguardia emocional de Europa. De hecho, algo nuevo y todavía no definido ha comenzado a mostrar su rostro, aunque sin una fisonomía precisa. Baste decir que el 55 por 100 de los franceses ha dado carta de naturaleza a una peligrosa corriente de emotividad antimoderna, antiliberal y anticosmopolita: una nueva forma de populismo transversal que ha aglutinadola balcanizada pasión antisistema de muchos en una mayoría de bloqueo que condiciona la capacidad de acción del gobierno representativo. Si habría que ensayar una explicación metafórica podría decirse que estamos ante una especie de reinterpretación en clave postmoderna de las barricadas sesentayochistas: una estrategia espontánea y confusa de partisanismo populista que obliga a los gobiernos a tomar decisiones con el corazón encogido mientras miran por el rabillo del ojo cómo evoluciona el aliento volátil y crispado de una opinión pública deseosa de encontrar motivos para desestabilizar las instituciones. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA SALA DE MAPAS UIÉN asesora al presidente del Gobierno y de qué información dispone. Quién le ha podido transmitir la presunción, haciendo tabla rasa de las experiencias del pasado, de que ETA está mollar para una negociación terminal. La ausencia de una respuesta clara a estos interrogantes provoca perplejidad, no sólo entre sus oponentes, sino también, y no de menor amplitud, dentro de sus propias filas. Que la confusión, y un punto de irritación, prevalezca en el PP se explica. Lejos de las fuentes del poder, la información fluye escasa y en meandros, aunque antiguos responsables de la lucha antiterrorista aún se consideren en disposición de pulsar algunas teclas. Ni por EDUARDO esas. No encuentran al toSAN MARTÍN po en ninguna madriguera, aunque señalan que ésta debe andar por algún lugar de Moncloa. Más asombroso resulta que esas claves les sean hurtadas también a quienes, se supone, deberían estar impuestos de los pasos del presidente en un terreno tan movedizo. Zapatero dispone de informes de la CNCA (el organismo de nueva creación que coordina la lucha contra el terrorismo) en los que se señala con toda claridad que, más allá del voluntarismo del que se impregnan sus intuiciones ¿o son informaciones? nada indica que ETA esté dispuesta a abandonar la violencia. Esos informes hablan de reabastecimiento y de formación de nuevos comandos; de que la banda dispone de explosivos para una buena temporada de atentados y de que se empieza a detectar una incipiente reorganización de la kale borroka. Y por si hiciera alguna falta, Batasuna lo acaba de recordar en voz suficientemente alta: ETA no tiene ninguna intención de desarmarse antes de que el Gobierno de un primer paso. ¿Qué primer paso? La resolución que el propio Ejecutivo hizo aprobar en el Congreso le ata las manos: ningún movimiento antes de que ETA anuncie de forma inequívoca la renuncia a la violencia. ¿En medio de qué juego de espejos nos encontramos el resto de los españoles. Desde esos sectores gubernamentales ayunos de señales apuntan también al círculo más estrecho de Moncloa como la sala de mapas donde se estarían elaborando las hojas que marcan la ruta del presidente. Sin mayores precisiones. Fuera de ese sanedrín, sólo algún primer espada del Gobierno y de Ferraz dispondrían de ciertas informaciones, aunque siempre fragmentarias. Y sin embargo, a cambio de dar tan poco, el presidente nos pide a todos los españoles un multitudinario y unánime acto de fe. Sus antecesores reclamaron, y obtuvieron, el apoyo de casi todos en un trance similar. Pero sobre la mesa había datos sobre los que formarse una opinión, o alimentar una esperanza. Zapatero ha decidido jugársela solo. ¿Será que el virus del providencialismo, que infecta inexorablemente a los inquilinos de Moncloa, ha atacado de forma prematura al presidente en ejercicio? Q ÁNGEL CÓRDOBA a decir no a una Constitución que lo culmina y estimula a seguir avanzado más allá de sus actuales fronteras? ¿Qué ha hecho posible que, por ejemplo, en Francia se haya articulado una coalición del no capaz de agrupar a la casposa izquierda postestalinista y trostkista, a los socialistas antiliberales de siempre, a la nueva izquierda eco- progresista y altermundialista, a los rescoldos del anacrónico legitimismo monárquico y al fascismo de nuevo cuño que lidera la fauna lepenista? Que la opinión pública francesa haya utilizado la excusa del referéndum sobre la Constitución europea para vomi- El panorama no puede ser peor. Especialmente porque introduce un mecanismo de deslegitimación que exhibe una preocupante fascinación colectiva por los escenarios abismáticos que impone la vivencia romántica de creerse protagonista de una historia que se cuece en la calle. ¿Por qué esta búsqueda del abismo en medio de una sociedad como la francesa tan profusamente burocratizada, centralista e intervenida? ¿Qué oscuras derivas aloja este igualitarismo delbienestar que actualiza la reflexión de Canetti contenida en Masa y poder? Así las cosas bueno sería que los liberales de toda Europa fuéramos asumiendo nuestra responsabilidad de encarar la difícil situación que se vislumbra. El aquí y ahora que vivimos merece una disección intelectual sin prejuicios. Sobre todo entre quienes no ocultamos nuestra adhesión al europeísmo defendido por la generación política que lo puso en marcha en los años 50, ni nuestra admiración por lo que significan la Francia y la Holanda liberales derrotadas en los referendos de esta semana. Quizá nos ayudara en esta tarea la relectura de Raymond Aron. Concretamente un opúsculo de 1977 que tituló Lamento por una Europa decadente. Además, hay que hacerlo ya: antes de que el hastío nos arrastre a los europeos hacia el paroxismo, esto es, hacia la consumación definitiva de ese lamento. PALABRAS CRUZADAS ¿Cree que se le ha acabado el periodo de gracia a Zapatero? HAY QUE ESPABILAR CERO COMA CUATRO E creo al CIS hasta en sus muchos errores. Incluso creo en quienes interpretan las tripas de los sondeos, que ya es creer. Ayer, los intérpretes discrepaban, como aquí mi vecina y yo: la encuesta no es tan mala para Zapatero, decían unos. Es buena para Rajoy, los otros. No me parece que cuatro décimas indiquen que ZP se ha despeñado de manera irrecuperable, y sólo quienes desean esta caída definitiva pueden afirmar que un 0,4 tiene tanta influencia, tal poder. Pienso, aunque no en el grado de mi vecina, que ZP se desgasta, porque gobernar desgasta, y que comete algunos errores, sobre todo porque da alas a ciertos colaboradores as. Tiene un gobierno reFERNANDO gular, la verdad. Pero él sigue en estado JÁUREGUI de gracia, aunque ya no es tan gracioso. Da la impresión de que los españoles se lo siguen perdonando todo- -casi todo: ahí están esas cuatro décimas- incluyendo meteduras de pata de algún ministro a. Será la sonrisa de Giocondo, será acaso que nos gusta vivir en el vértigo, pero no me diga usted que el CIS lo ha sentenciado a muerte política. Le queda tanto trecho que, ya digo, alguien debería acompañarlo cada día susurrándole aquello de recuerda que eres mortal El CIS puede que cumpla esta tarea, pero sólo en un 0,4. N O todo es sonreír y presumir de talante, los periodos de gracia también acaban y la gente hace balance de gestión: si se han cumplido las promesas electorales- -sí la de Irak, no desde luego la de la transparencia- si mejora la calidad de vida, si son adecuadas las decisiones de gobierno en asuntos clave como educación, paro, sanidad o seguridad. Rodríguez Zapatero presume mucho de que con él llegó el punto y aparte después de un Aznar distante, hosco y empeñado en una guerra que nunca debió apoyar. Pero Zapatero tampoco ha resultado tan cercano como presume, aunque su punto flaco no es su carácter, sino su política, que según el CIS le ha hecho perder PILAR más de veinte puntos de estimación. La CERNUDA alianza con ERC le ha llevado a rozar la inconstitucionalidad, aparte de debilitar la imagen de fortaleza que se le supone a un presidente; no acaba de concretar su modelo territorial, Maragall le come del plato cuando le da la gana; en política exterior pinta más bien poco, y en contra de lo que había asegurado no explica qué quiere hacer con los partidos que apoyan a ETA, con los que dice que no negocia pero hace como que negocia. Si pretende ganar dentro de tres años, ya puede espabilar, ya puede ir variando el rumbo. Su beca no es para siempre; la bula no es infinita. M ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate