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102 Deportes BALONMANO MIÉRCOLES 1 6 2005 ABC Siete metros ¿Qué entrenadores le han marcado más? -Munorovic: hacía fácil el balonmano. Maximov: era todo mentalidad, fuerza y disciplina. Juan de Dios Román: es estudioso, planifica todo y para todo tiene respuesta. Y Juan Carlos Pastor, que mantiene el mismo estilo de juego aunque le cambien a todos los jugadores. ¿Qué le ha quedado por hacer? -Despedirme siendo campeón de Europa con el Ciudad Real. ¿De qué se arrepiente? -De la última jugada en la final de la Copa de Europa. Fue un error mío imperdonable. ¿Por qué España como país de adopción? -Nací en Kirguizistán y me identificaba con la URSS. Pero cuando desapareció como tal no me sentía ruso. -Le han tachado de oportunista. -Llegaba de ser campeón olímpico y del mundo a un equipo que era undécimo en el Mundial. -Se perdió el oro de Túnez. -Era el momento de dejar la selección, porque no llegaba a los Juegos de Pekín en 2008. -Según mi visión del balonmano y lo que debe ser un equipo, esto sólo es una ventaja. ¿Qué estilo tendrán sus equipos? -Me gustaría, primero, hacer un equipo ganador y que sea, además, una gran familia. Al margen de ser profesionales, todos los jugadores son humanos y si ellos se sienten bien, contentos y felices, seguro que van a mejorar su rendimiento. Otra cosa es que el club esté bien estructurado técnica y tácticamente en defensa, en ataque y contraataque. El aspecto táctico se puede trabajar, pero cuento con buenos jugadores y será fácil conseguirlo. Lo de hacer una familia del equipo será otro tema diferente. ¿Sus equipos serán más ofensivos que defensivos, igual que ha sido usted como jugador? -Todos los deportes colectivos pasan por ser grandes en defensa, pero intentaré que tanto en defensa como en ataque mi equipo juegue de forma más táctica y colectiva. ¿Con usted se reactivó la selección española? -No es por ser humilde, pero no creo que sea así. He tenido la suerte de coincidir con la mejor generación de España y de poder estar al lado de jugadores como Urdangarín, Garralda, Masip, Guijosa, Carlos Ortega, Fort... y el equipo ha ido cuajándose. La pena es que este grupo magnífico de jugadores merecía algo más, pero coincidimos con la mejor generación de Rusia, Suecia y Francia de todos los tiempos. Muchas veces fuimos superiores, como en los Mundiales del 97 y 99, en que merecimos mucho más y no conseguimos ni el podio. Esa sí que es la mayor espina clavada que tengo. ¿Ha hecho balance de su carrera? -Esta ha sido una temporada muy dura, con muchas competiciones, y no he tenido tiempo de pensar nada. Con el paso del tiempo ya veré todo con un poco más de calma. El tiempo es el mejor doctor para curar las heridas. Dujshebaev esconderá sus manos a partir de la próxima temporada TALANT DUJSHEBAEV Ex jugador del Ciudad Real y de la selección española Llevo dos años en los que me siento un esclavo del deporte Es un ganador nato. Llegó muy pronto a la cima con su club, el CSKA, y las selecciones de la URSS y la CEI. Español desde el 10 de febrero de 1995, su juego revitalizó a la selección española. Ahora dice adiós como jugador y la próxima temporada comenzará su etapa de entrenador TEXTO MANUEL FRÍAS FOTO IGNACIO GIL MADRID. El sábado será la última vez que se vista de corto, en el partido homenaje que enfrentará a su club, el Ciudad Real, contra una selección mundial. La magia que este jugador siempre ha aportado pasará de la pista al banquillo, su próximo destino. -Subcampeón de Europa, de Liga y semifinalista de Copa. ¿Adiós triste? -No ha sido la despedida que hubiese deseado, pero conforme pase el tiempo me acordaré más de lo que ha sido mi carrera de forma global. ¿Por qué la retirada ahora? -Siempre he marcado mi vida deportiva por ciclos olímpicos y sabía que, por edad, no llegaba a Pekín 2008. Por eso tenía previsto retirarme tras los de Atenas. Pero la temporada pasada nos eliminó el Celje en semifinales de la Liga de Campeones y quise seguir un año más para ganarla. -En la pista ha sido hasta el final la referencia de su equipo. -Pero nadie sabe lo que me ha costado. Llevo dos años en los que me siento un esclavo del balonmano. No hago nada que no sea descansar, comer, dor- mir y entrenarme. Tengo molestias por todo el cuerpo. Después de los partidos lo paso muy mal y no puedo ni levantarme porque tengo calambres. Disfruto jugando, pero es mucho sacrificio el que hago para los años que tengo. Si dejase de cuidarme no podría competir al nivel de ahora, y no quiero que la gente me silbe. Prefiero dejar el balonmano a que sea el balonmano el que me deje a mí. -Defina su estilo como jugador... -Soy un hombre de carácter, para bien o para mal. Todo lo que he conseguido ha sido gracias al carácter y a la constancia. -Hace fácil lo que parece difícil. Explique el secreto. -Todos mostramos en los partidos los recursos tácticos y técnicos que hemos trabajado en los entrenamientos. Cuanto más difícil es el entrenamiento, más fácil es el partido. Yo no he nacido tocado por una varita mágica para jugar al balonmano. De hecho, si alguien me hubiese visto en el año 81, cuando empecé, vería que no sabía ni correr con el balón ni botarlo. Nadie se podría imaginar que iba a llegar hasta donde estoy ahora. ¿No es muy arriesgado hacerse cargo de uno de los mejores equipos de Europa sin ninguna experiencia en el banquillo? -Me he preparado para ser entrenador desde hace muchos años. El balonmano es mi vida y es lo que mejor sé hacer. Parto con la ventaja de que conozco a todos los jugadores desde dentro del vestuario. Otra cosa sería irme a otro club diferente, donde no conozco ni la estructura ni a los jugadores. ¿Le beneficia entrenar a unos jugadores que han sido sus compañeros de vestuario? Si dejase de cuidarme no competiría al mismo nivel, y no quiero que la gente me silbe; quiero dejar yo el balonmano, no que él me deje a mí