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ABC MIÉRCOLES 1 6 2005 Cultura 61 FERIA DEL LIBRO DE MADRID Presentan La realidad entera gran antología de Ángel Crespo b La deuda contraída con Ángel Cres- po por la literatura hispánica de la segunda mitad del siglo XX centró la presentación de un libro fundamental para las nuevas generaciones TULIO DEMICHELI MADRID. Ángel Crespo no sólo fue uno de los más importantes animadores culturales de la segunda mitad del siglo XX (ensayista y profesor universitario; director de revistas como Deucalión El pájaro de paja Poesía de España y Revista de Cultura Brasileña y traductor de Dante, Petrarca, Pessoa o Guimaraes Rosa) sino que además fue un poeta extraordinario, anómalo por la raro o por lo sabido, cuya trayectoria transitó por territorios poéticos abiertos que no se acomodaban a la apuesta realista y social de la poesía de su tiempo. Ayer se presentó en la Residencia de Estudiantes La realidad entera. Antología poética 1949- 1995) que ha publicado Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores en una cuidada edición del joven poeta canario Alejandro Krawietz, presentación a la que asistieron, además, la directora de la institución anfitriona, Alicia Gómez Navarro; el editor Joan Tarrida, el ensayista Arturo Ramoneda, y la viuda de Crespo, Pilar Gómez Bedate. Ramoneda afirmó que su obra es de enorme complejidad, ajena a modas y consignas, y Crespo abordó las cuestiones centrales de la modernidad razón por la cual los críticos han tenido dificultades para encuadrarle entre los poetas de la posguerra Antonio Mingote, firmando anoche ejemplares de los dibujos con los que ilustra el Quijote Madrid era ayer una fiesta: Antonio Mingote inauguraba una exposición con 60 de sus 600 dibujos con los que ha ilustrado el Quijote. Un diez por ciento de su inmenso talento que convocó en Círculo de Lectores a un cien por cien de sus admiradores y fieles, que son legión Mingote cuadra el círculo del Quijote TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Cuántos ricos mancebos, hidalgos y labradores han tomado el traje de Crisóstomo y la andan requebrando por esos campos le hace pensar Antonio Mingote a Sancho mientras el fiel escudero contempla de refilón a Aldonza Lorenzo, la simpar Dulcinea del Toboso. Es una de las sesenta obras maestras que integran la exposición Antonio Mingote ilustra el Quijote que se puede admirar en el Centro Cultural del Círculo de Lectores (O Donnell, 10) hasta el 19 de junio. Mingote hace pensar a sus personajes porque los ilumina, como descubrió un mingotiano de pro, Jaime Campmany, que lo tiene escrito: Digo que el Quijote está ilustrado por Mingote, y tal vez debiera decir mejor que está iluminado porque mirándole al Hidalgo la figura que Mingote le pone se le comprende más y más pronto que viéndole retratado en las letras, de tal manera que puede resultar muy perdonable la exageración de afirmar que Cervantes va ilustrando, página a página, la figura de don Quijote y las otras que lo acompañan mientras son iluminadas por Mingote su Quijote, auspiciado por Planeta y por Círculo de Lectores. A don Antonio, que goza de un sentido del humor espléndido, una prodigiosa ironía y una envidible sonrisa, la cercanía de sus fieles le motiva. Le encantan que las canaperas (esas deliciosas especialistas en el difícil arte de sostener con una mano la croqueta, el canapé y el refresco en los actos sociales de la media tarde madrileña) le achuchen, le besen y le concedan arrumacos. Ayer, Mingote firmaba y firmaba sin parar. Y no se cansaba. Un dibujo, un trazo, una frase cómplice, un piropo, una sentencia, el genio es así. La cofradía del buen humor La sede de Círculo de Lectores era un hervidero. A Mingote quisieron arroparle sus hermanos de la cofradía del buen humor (representada por Máximo San Juan, para quien Mingote es una palabra compuesta de Min y Gote que significa, en germánico arcaico, Mon Dieu o Dios mío en sánscrito, en cambio, significa Zeus sonríe Julio Cebrián, que le debe la amistad y asistencia profesional y espiritual a don Antonio; y Andrés Rába- Firmando sin parar En Antonio Mingote se cumple aquella máxima de Nada de lo humano me es ajeno pero con perdón y con modestia, como él aclara. Y el Quijote no le es ajeno. Le pertenece por derecho propio y por pasión. Ayer volcó esa pasión al firmar durante dos horas ejemplares de la edición para librerías de Al dibujar el Quijote he querido estimular su lectura, hacer ver que cuando se lee con amor es un libro apasionante go el Roto, para quien Antonio destila su ideario en una larga sucesión de estupendos trabajos que describen el pensar y el sentir de toda una época y de un amplio estrato social, con la elegancia, delicadeza y generosidad que le caracterizan como dibujante y como persona. Y todo ello sin adular ni herir, ¡total nada! Y también le arroparon sus amigos de ABC. A Mingote se le veía ayer feliz y resuelto. Un poeta muy sabio y gran persona me comentaba: Mira, los dibujantes no son como los poetas, que andan a la gresca por quítame allá una generación. Los dibujantes son una piña Y dentro de esa piña, Antonio Mingote fue anoche el hombre más besado y saludado de Madrid, con el permiso de su santa, Isabel. Casi me aburro de oírme decir siempre lo mismo sobre el Quijote- -principió su discurso el dibujante- pero no me cansaré de repetir que deseo que estos dibujos estimulen la lectura del Quijote. Quiero hacer ver que el Quijote es un libro clásico y divertido. Y cuando se lee con amor, repito, es apasionante Dice, con absoluto dominio de la materia, que Cervantes quiso que su obra fuera un libro cómico y que ilustrarlo es la ambición de todo dibujante: es una historia tan llena de peripecias, de personajes, de anécdotas y de paisajes, que es una fiesta, una aventura en la que cualquier dibujante se quiere embarcar. Como los caballeros de la mesa redonda, Mingote ha realizado la cuadratura del círculo del Quijote. Anomalía y privilegio Para Krawietz, Crespo es una anomalía y un privilegio en el panorama de la lírica contemporánea; señaló cómo el poeta da sus primeros pasos en el postismo y luego se embarca en un realismo mágico que son sólo un dato en esa carrera que le habrá de servir como trampolín hacia la verticalidad La crítica española de aquellos años no tenía las herramientas necesarias para penetrar en una obra difícil de adjetivar y que ha recibido de la crítica denominaciones tan diversas como humanismo culturalista humanismo trascendente o incluso, el de poesía esotérica Por último, Pilar Gómez Bedate recordó las razones por las que a finales de los años sesenta decidieron abandonar España y exiliarse, no sólo agobiados por la situación política (en 1968 no se veía una salida al franquismo) sino por haberse sentido el poeta abandonado estéticamente por quienes debieron defenderle. Colaborador del PCE, Crespo no admitía el realismo marxista que ciertos sectores querían imponer a ultranza porque lo consideraba panfletario