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ABC MIÉRCOLES 1 6 2005 Internacional 27 EL NO FRANCÉS A EUROPA REFERÉNDUM EN LOS PAÍSES BAJOS Los holandeses sellan hoy la suerte de una Constitución amenazada por otro rechazo mayoritario ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL ROTTERDAM (HOLANDA) En las calles apenas se ven señales de que en Holanda se vaya a celebrar hoy un referéndum que pondrá al país en las primeras páginas de toda Europa. Los holandeses tienen una manera muy diferente a la de los franceses de discutir sobre sus decisiones políticas y no tienen ninguna veleidad de sentirse el faro o el modelo universal para nadie. Liberados de esa tarea, los apacibles ciudadanos de este país se disponen hoy a darle un no a la Constitución europea que, según todas las encuestas, se ha visto reafirmado después del resultado en Francia. No me preguntaron cuando llegó el euro, ahora ha empeorado la situación económica y tengo ocasión de responder a aquella pregunta La cantinela es muy repetida entre clientes y vendedores de la gran zona comercial que se extiende frente al Ayuntamiento de Rotterdam, ciudad portuaria donde se dice que todas las tendencias de la sociedad holandesa (incluyendo los conflictos étnico- religiosos) se reflejan con más fuerza que en ningún otro lugar del país. Otro de los puntos comunes entre los que piensan votar no es la desconfianza con la clase política. Nico Peeters, un pintor que vive en las afueras de Rotterdam, echa en falta auténticos dirigentes que sean capaces de tomar las decisiones correctas. Por supuesto que hay que estar unidos en Europa, pero ahora se trata de una decisión moral sando en volver de vez en cuando a Tánger y Casablanca, y maldiciendo a todos los políticos y a los electores franceses. Por allí pasó Jean, un comerciante de Rotterdam de toda la vida, que cree que es demasiado pronto para esta Constitución y para quien el único problema de votar en contra es que va a parecer que los holandeses estamos imitando a los franceses Valla publicitaria en La Haya, donde se pedía el sí y el no a la Constitución EPA Alta abstención Los políticos holandeses son el vivo reflejo de esta sociedad apacible y rica, y se han permitido hasta jugar un partido de fútbol entre los partidarios del sí y los del no Por supuesto que ganaron los segundos y lo más destacable es que no había prácticamente nadie en las gradas para verlo. De hecho, se prevé que no vayan a votar ni siquiera el 40 por ciento de los electores. Tampoco tendrán mucho trabajo los encargados de la limpieza después de la votación, porque al menos en Rotterdam hay más carteles de lemas políticos de los exiliados turcos que sobre la Constitución. ¿Turcos? Para esta sociedad multiétnica en la que hay ya una generación de jóvenes de todos los orígenes posibles convertidos en holandeses, la presión de los nuevos emigrantes también habría jugado un papel especialmente relevante. Jasmine, por ejemplo, que es estudiante de turismo, dice que en el pueblo donde vive no percibe esas tensiones sociales, pero que ha escuchado hablar del problema. Ella ha nacido en Holanda, estudia turismo, lleva escrupulosamente el pañuelo cubriéndole todo el pelo y dice que quiere decidir el sentido de su voto informándome en internet Cerca de allí, un grupo de jóvenes, hijos de emigrantes marroquíes y orgullosos portadores de pasaporte holandés, matan el tiempo pen-