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ABC MIÉRCOLES 1 6 2005 25 El presidente de Irak anuncia que el juicio contra Sadam Hussein comenzará el próximo mes Una niña de 9 años mata en Nueva York de una cuchillada a su amiga de 11 tras discutir por una pelota La incorporación de Sarkozy, obligado a dimitir en noviembre, representa una humillación personal para el presidente Chirac anunció un periodo muy difícil para Francia y para Europa tras el rechazo mayoritario al texto constitucional DOMINIQUE DE VILLEPIN Primer ministro de Francia Odiado y temido por muchos diputados de centro derecha, el ex ministro de Exteriores y de Interior es un fiel de Chirac, un excelente intrigante de corte y un apasionado de la acción Dandy y mosquetero reses nacionales ante una UE donde Francia se ha quedado dramáticamente aislada. El presidente habló de un nuevo impulso para su nuevo Gobierno, cuya formación ha sido aplazada varios días ante las reticencias de algunos de los nombres propuestos. El presidente afirma que Villepin tiene experiencia y determinación sin embargo, el nuevo primer ministro de Francia sólo es famoso por su capacidad de intriga política y por su inexperiencia absoluta en materia económica. Chirac anuncia una gran ambición para Francia pero el 65 por ciento de los franceses tienen mala o muy mala opinión del presidente, cuando el largo rosario de sus promesas incumplidas han hundido a su patria y la UE en un pozo negro de incertidumbre nacional e institucional. Todos los estudios sociológicos recuerdan que el incumplimiento de sus promesas electorales, en 1995, en 1997 y en 2002, tienen un costo devastador para la economía nacional. En su intervención pidió con insistencia la unidad nacional para afrontar de manera solidaria unos desafíos evidentemente temibles: Francia está hoy a la cola del crecimiento económico en la zona euro pero está a la cabeza del crecimiento del paro, la deuda pública y los déficits del Estado. J. P. QUIÑONERO Ambición europea Chirac también se refirió a una gran ambición para Europa lejos de las tentaciones (evidentemente diabólicas) de los modelos anglosajones, cuando su política nacional, sus promesas incumplidas y su arrogancia ante los países del Este europeo han precipitado el aislamiento de Francia en la UE. Como síntesis final de su grave mensaje nacional de anoche, Chirac rindió un cálido homenaje personal a su primer ministro forzado a dimitir, JeanPierre Raffarin, de quien glosó la honestidad, valentía y capacidades reformistas. Elogio fúnebre, cuando el 75 por ciento de los franceses tienen mala o muy mala opinión de Raffarin. Chirac también adelantó que el gabinete dirigido por Dominique Villepin deberá ganar la batalla del empleo Hace exactamente diez años Chirac ya fue elegido con el mismo proyecto. Reelegido en el 2002, en unas condiciones traumáticas, gracias al voto de la izquierda que deseaba eliminar a su único rival, Jean Marie Le Pen, líder de la extrema derecha, volvió a repetir la misma promesa. En vano. Bajo su presidencia, que ahora cumple una década, Francia se ha empobrecido significativamente y ha creado menos puestos de trabajo que España. PARÍS. Arrogante y maniobrero, burgués muy conservador, populista, antiamericano, lírico maestro en el gran arte de las intrigas de gabinete, el nuevo primer ministro de Francia, Dominique de Villepin (París, 1953) es un personaje odiado y temido por muchos diputados de centro y derecha, pero tiene como protector a Jacques Chirac, que lo considera un excelente jefe de comando Nicolas Sarkozy dice de Villepin: Habla del pueblo sin haber tomado nunca un billete de segunda. Dice ser un hombre de terreno, pero jamás ha sido capaz de presentarse a ninguna elección Nacido en el seno de una familia de la alta burguesía industrial, se educó entre París, Rabat, Caracas y Washington, donde su padre representaba los intereses de importantes grupos industriales. Diplomático de formación, hombre de gabinete, está muy marcado por una tragedia íntima: la muerte de un hermano epiléptico- -al que ha dedicado uno de sus libros- víctima de una crisis cardíaca. Destinado desde niño a una carrera de alto funcionario, Villepin tejió desde muy joven una tela de araña de amigos influyentes, a izquierda y derecha. Siendo consejero de la Embajada de Francia en Washington podía servir al mismo tiempo a François Mitterrand (presidente) y a Jacques Chirac (líder de la oposición) ofreciendo su domicilio como lugar de citas diplomáticas. AFP No sé si tiene sentido común Su primer protector, Alain Juppé, ex primer ministro, dice de él: Le falta el sentido político. Y no sé si tiene sentido común Antiguo protegido, Villepin es hoy un rival con muchas aspiraciones, desde que pronunció su célebre discurso en Naciones Unidas, oponiéndose de manera muy lírica a la intervención de los EE. UU. en Irak. Orador a la antigua usanza francesa, Villepin habla un castellano con bastante acento venezolano y un inglés mucho más fluido. Son famosas sus parrafadas líricas sobre Napoleón, al que ha consagrado un ensayo muy fogoso. Al mismo tiempo, Villepin presume de ser un gran lector de poesía. Y publicó hace dos años un ensayo bastante potable sobre alta poesía contemporánea. En el terreno político, Villepin es tar acotar la marea negra del descrédito personal, con unos laboriosos movimientos políticos que no anuncian nada nuevo. Entre lunes y martes, Chirac no pudo formar un nuevo Gobierno, cogido en la trampa de la impopularidad de sus ministros, la falta de personalidades de envergadura que deseen trabajar a su lado y las condiciones con las que Sarkozy ha deseado negociar su entrada en un gabinete de crisis. Rígido y muy maquillado, ante un decorado de opereta gubernamental, Chirac volvió a advertir que el rechazo nacional del proyecto constitucional europeo anuncia un periodo muy difícil, para Francia y para Europa. El presidente prevé días complicados y pide unidad cívica para defender los inte- un conservador intervencionista que desconfía muy profundamente del liberalismo económico. Él prefiere hablar de voluntarismo al servicio del Estado y la nación. Desde su óptica, la economía debe someterse a la determinación de la acción política Como ministro del Interior, dio recientemente un severo palmetazo a su colega español, José Antonio Alonso, estimando que las decisiones del Gobierno Zapatero en materia de inmigración ilegal han sido totalmente inoportunas. Su carrera culmina provisionalmente como jefe de gobierno, con una fidelidad sin falla hacia Jacques Chirac. Los diputados conservadores que no lo odian lo respetan y temen. Villepin es un hombre de gabinete, que puede tomar decisiones feroces contra sus adversarios. Estará al frente de un Gobierno en guerra política sin cuartel. Con dos objetivos estratégicos: salvar a Chirac del descrédito donde se ha hundido, e intentar sacar a Francia de un pozo de amargura e incertidumbre social. Si consiguiera triunfar en una sola de tales batallas podría aspirar a sustituir a su presidente en la jefatura del Estado. Pero en esa larga marcha volverá a encontrarse con su más íntimo enemigo: Sarkozy.