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60 Cultura MARTES 31 5 2005 ABC Maya Plisetskaya, una de las más grandes artistas de la historia de la danza, ha vuelto a España para impartir unas clases magistrales en el Teatro de Madrid Las lecciones del cisne TEXTO: JULIO BRAVO FOTO: IGNACIO GIL MADRID. El próximo 20 de noviembre cumplirá ochenta años, pero Maya Plisetskaya conserva una lozanía, un entusiasmo y una vitalidad que desmienten esa edad. Hace quince años dejó la dirección del Ballet del Teatro Lírico Nacional (ahora Compañía Nacional de Danza) y sus visitas a España, un país que adora, se han ido espaciando cada vez más. El concierto protagonizado en el Teatro Real por Mstislav Rostropovich como homenaje a los Reyes a finales de 2003 (y que fue el primer acto oficial de Doña Letizia tras el anuncio del compromiso con el Príncipe de Asturias) motivó su última visita a nuestro país. Siempre he estado muy unida a España- -dice satisfecha la bailarina, que obtuvo la nacionalidad española en 1993- primero a través de la música que escuchaba mi padre; luego por los personajes que tuve que interpretar, desde Carmen hasta la Laurencia de Fuenteovejuna siempre he creído que el pueblo ruso y el pueblo español tienen mucho en común. Si existe la reencarnación y yo he vivido una vida anterior, seguro que he sido española Unas clases magistrales en el Teatro de Madrid, organizadas por José Manuel Garrido Guzmán (que la trajo a España cuando era director general del Inaem) y dirigidas por Ricardo Cué, una de sus personas de confianza, le han devuelto a nuestros escenarios. Una decena de jóvenes bailarinas compone el cuerpo de alumnas activas. Maya se sienta junto al piano, en un rincón del escenario. A su lado, una intérprete (a pesar de su larga carrera internacional, apenas sí sabe cuatro palabras en inglés) Las alumnas le miran arrobadas, y no es para menos; Ricar- Me da mucha pena que no haya un ballet clásico aquí, porque los españoles tienen grandes facultades, y no sólo para el flamenco Los movimientos son como las palabras. Depende del carácter y del acento que se les dé suenan distinto do Cué ha definido a Maya como una leyenda viva una expresión demasiado gastada pero que a ella se le ajusta como un guante. Fue la gran estrella del Bolshoi en los años de mayor esplendor de la compañía rusa. Artista inimitable, de técnica poderosa y extraordinaria capacidad expresiva, fue intérprete ideal de ballets como El lago de los cisnes o Don Quijote y su versión de La muerte del cisne -donde desplegaba un conmovedor aletear de brazos que ninguna bailarina ha logrado igualar- -es ya imperecedera. Tras apenas quince minutos de barra- tenéis que bailar, no que cansaros explica- las alumnas empiezan a desgranar sus variaciones. Aurora, una joven bailarina que ha formado parte del recientemente cerrado Ballet de Zaragoza, rompe el hielo con el Cisne blanco uno de los solos de El lago de los cisnes Los brazos de Maya Plisetskaya no tardan en despertar y en convertirse en protagonistas. A la bai- Maya Plisetskaya sigue con atención las evoluciones de una de sus alumnas larina rusa le puede el hormigueo que le cosquillea el estómago- una vida sin baile es muy aburrida -y sus correcciones se convierten en la verdadera clase magistral. No estás bailando sólo una variación, estás interpretando a un cisne- -le dice a su alumna- Y un cisne despliega las alas. Tus brazos tienen que ser alas Y los suyos echan a volar. Alguien del público- -la clase la siguen varias decenas de personas- -le pregunta si existe algún secreto, algún ejercicio para lograr esos brazos que le han hecho célebre: En realidad- -contesta- -no es más que intuición, escuchar la música y dejarse llevar por ella más allá de la técnica Aun así, trata de transmitir su experiencia sobre el escenario a sus alumnas. Don Quijote es un ballet donde ella mostró su rebeldía y su inquietud. Me acusaban de improvisar- -recuerda- pero en realidad no era así; yo interpretaba. Los movimientos son como las palabras. Depende del carácter y del acento que se les dé suenan distinto, y en la danza ocurre exactamente igual. Se le puede dar al mismo movimiento un carácter distinto... Pero siempre pensando en la música. No se puede estropear la música No ha abandonado los escenarios, aunque lógicamente sus actuaciones son muy esporádicas y acordes a sus condiciones físicas. Pero mantiene intacta su fascinación por la danza- -su última pasión se llama William Forsythe, el coreógrafo estadounidense afincado en Alemania- -y prueba de su vitalidad es que pronto protagonizará un desfile de moda en París. El 20 de noviembre próximo cumplirá ochenta años, y en torno a esta efeméride el Bolshoi ha organizado un homenaje (fuera del teatro, que estará cerrado por obras) que concluirá, según ella misma cuenta, con una gala en el teatro del Kremlin. Será un Danza y deporte La técnica es, dice Maya Plisetskaya, el gran valor de los bailarines actuales. La técnica en general es más fuerte hoy en día; en el ballet existe una gran influencia del deporte, y como en él quedan pocos récords por batir. La gimnasia, el patinaje... están muy interrelacionados con la danza Hay más técnica, pero ¿y el arte? se le pregunta. Si una persona es expresiva, lo es más allá de su técnica. Pero hay cosas que no se pueden enseñar