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56 Cultura MARTES 31 5 2005 ABC PREMIO MARIANO DE CAVIA JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Secretario general de Vocento y ex director de El Correo y de ABC Hay que salvar de la ruptura los conceptos de la Soberanía única, la Nación y la Corona Al escribir su Tercera La ruptura que viene premiada ayer con el Cavia, a Zarzalejos le daba la sensación de que los datos que ponía sobre las cuartillas le arrojaban una tesis: De manera rápida, pero inexorable, nos acercábamos a una política de ruptura con la Constitución En su imprescindible Tercera, el periodista, autor de Contra la secesión vasca se anticipaba a la noticia TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. José Antonio Zarzalejos nació literalmente sobre el asfalto de Bilbao. Mi madre me dio a luz en la acera de la calle Egaña. Llegó con mucha urgencia, echó pie a tierra desde el coche y yo coroné, salí, de tal manera que mi madre subió en el ascensor y yo lo hice en manos de una enfermera por las escaleras Estudió Derecho y fue letrado jefe de la Diputación Foral de Vizcaya entre 1976 y 1988. Desde entonces se entregó al Periodismo como el oficio más hermoso cuando se toma, como él lo hace, como un servicio a los ciudadanos, como la herramienta para conocer lo que sucede y tener elementos de juicio. Por su valentía y rigor ha sufrido y sufre amenazas, pero él es un hombre sin miedo: La palabra miedo ha tenido un significado enorme para mí y para mi familia. Sigue teniéndolo, pero he dicho que no quiero tener miedo y no tengo miedo. En un momento de mi vida me planteé entre vivir con miedo o vivir sin él. Prefiero vivir sin miedo y sentirme más auténtico y saber que voy a poder hacer frente a mis responsabilidades Ayer, José Antonio Zarzalejos era premiado con el Cavia por su Tercera La ruptura que viene y recibía el galardón emocionado y agradecido, recordando a sus seres queridos. Hoy, la palabra es el gran valor: -La palabra es persuasión y es convencimiento- -dice el periodista- Es razonamiento y es lógica. Y desemboca en la decisión democrática. Y esas formas de expresión democrática excluyen el autoritarismo, los sistemas estalinistas, represivos... ¿Representa una culminación profesional el premio Cavia? -Sin duda. Y te responsabiliza. Es el gran premio del Periodismo español. No me cabe la menor duda. Por constancia, perseverancia y por el elenco. Hay otros premios también de mucho valor, pero el Cavia tiene una solera indiscutible. Te pone el listón muy alto. ¿El Periodismo de opinión es una necesidad vital en usted? -Sí, pero yo no lo concibo como un ejercicio literario, primordialmente. Lo es siempre, porque hay que escribir bien, pero me interesa mucho más la transmisión de una idea, de una tesis o la exposición de una serie de criterios. Creo que esa tesis tiene que venir bien José Antonio Zarzalejos, secretario general de Vocento, ayer en su despacho servida por una prosa adecuada, a poder ser limpia y transparente, pero no lo considero en mi estilo un ejercicio literario. No podría estar sin escribir. -Su tesis de La ruptura que viene se va inexorablemente a cumplir. -El Periodismo de opinión debe ser analítico. Cuando publiqué esta Tercera, me daba la sensación de que todos los datos que iba poniendo sobre la mesa me arrojaban una tesis: de una manera más o menos rápida, pero inexorable, nos acercábamos a una política de ruptura con la Constitución de 1978. Y, en cierto modo, penetrábamos en el terreno de un proceso constituyente. Seis meses después, parece que es más claro, aunque siga sin reconocerse. ¿Quién quiere esa ruptura? -La ruptura en España probablemente tiene algún elemento generacional. Los que ya estamos en la cincuentena, y que vivimos la Transición en la juventud, teníamos la sensación de que estábamos haciendo Historia; una Historia muy sólida. Los que están ahora en el Gobierno, y que son más de la cuarentena que de la cincuenta, no le dan al concepto de la Transición toda la importancia que efectivamente tuvo. Pero hay elementos de oportunismo y de resentimiento que, como una marea, regresan a la playa para ver qué estragos pueden hacer; y éste es el caso, fundamentalmente, de los nacionalismos. Está bien que haya transformaciones, aunque no hay que sacralizar las cosas. Creo que hay que salvar de la ruptura los grandes conceptos y mantenerlos. ¿Cuáles? El de la Nación, el de la Soberanía del pueblo español, el de la forma monárquica del Estado, es decir, de la Corona. Todos los valores que han hecho que España tenga una trayectoria histórica perfectamente coherente. Esos grandes conceptos son los que deben mantenerse. Y sobre esos conceptos no tendría que haber nin-