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30 Internacional MARTES 31 5 2005 ABC SAAD HARIRI Líder suní y vencedor de la primera fase de los comicios en el Líbano Beirut no me ha votado a mí sino a mi padre El asesinato de su progenitorar, Rafik al- Hariri, el 14 de febrero, lo lanzó a la arena política de una nación imposible: el Líbano. Convertido en su sucesor por decisión de la familia más poderosa del país del Cedro, arrasó el domingo en las urnas, logrando los 19 escaños en juego TEXTO: JUAN CIERCO ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Tiene cara de cansado. Apenas ha dormido tras su indiscutible victoria electoral del domingo. Cazado al vuelo en su lujosa residencia de Beirut mientras respondía a una cadena de televisión norteamericana, atiende a otros cuatro periodistas occidentales, entre ellos ABC, antes de alejarse por unas horas del mundanal ruido de unos comicios a los que todavía les quedan tres vueltas en los próximos tres domingos. Saad Hariri no oculta su satisfacción por los resultados electorales del pasado domingo en Beirut- -amparados por los observadores internacionales, que por vez primera en la historia han supervisado la cita con las urnas- pero tampoco su tristeza, su soledad y su añoranza por su insustituible padre, Rafik al- Hariri. ¿A quién cree que han votado los habitantes de Beirut: a usted o a su padre? -A mi padre. Por eso siento todavía mayor responsabilidad. Mi padre trabajó siempre por la unidad del Líbano y ésa será mi primera obligación: seguir su ejemplo. ¿Como primer ministro? -Faltan todavía tres vueltas electorales. Tengamos paciencia. Vayamos paso a paso. Lo primero que tenemos que hacer es lograr la mayoría en el Parlamento. Creo que con los escaños de nuestra formación y las alianzas que ya hemos pactado y que podamos cerrar más adelante, está al alcance de la mano. Luego, ya veremos. -Sus detractores le acusan de inexperto, de recién llegado a la política... -Y tienen razón. Nunca antes he trabajado en política, pero sí he tenido grandes responsabilidades en las empresas de la familia. Pero le puedo decir una cosa: aprendo deprisa y trabajo mucho. ¿A qué considera que se ha debido el bajo nivel de participación en Beirut? -Las elecciones en el Líbano no se han caracterizado nunca por una participación muy elevada, pero es verdad que esperábamos mayor nivel de afluencia a las urnas que ese 26 por ciento final. Eso nos demuestra que tenemos mucho trabajo por hacer, entre otras cosas involucrar a los ciudadanos en la vida política y devolverles la ilusión de aquellos días de marzo por la unidad de nuestro país. ¿Sería eso posible sin cambiar la ley electoral del año 2000, bendecida por Siria? Saad Hariri, escucha el himno junto EPA un retrato su padre durante la campaña -Esa es una de las reformas necesarias. No hubo tiempo de hacerlo antes. Los acontecimientos se precipitaron con el asesinato de mi padre, la Primavera libanesa, las manifestaciones multitudinarias, la retirada siria... Debemos comenzar a trabajar en ese ¿Un primer ministro saudí? J. C. BEIRUT. La apariencia de Saad Hariri, de 35 años, casado con una siria nacida y educada en Riad, con dos hijos, es más saudí que libanesa. Su perilla entrecortada, sus maneras, su modo de actuar. No en balde, Saad Hariri, como su padre, como toda su familia, cuenta con la nacionalidad saudí y ha vivido muchos años en ese país, donde ha dirigido una empresa petrolífera familiar y tiene personal amistad con la dinastía real. Como detalle, en la tarde del sábado voló a Riad para interesarse por la salud del rey Fahd, ingresado con urgencia en el hospital por su delicada salud. asunto en cuanto se cierren los colegios electorales el 19 de junio y se forme el Parlamento. ¿Es partidario de separar religión y Estado? -Soy partidario de dialogar, encontrar soluciones equilibradas aceptadas por todas las fuerzas representadas en el Parlamento. ¿Cuáles son los principales retos a los que debe enfrentarse el Líbano? -El primero, trabajar por la unidad nacional. Además, lograr la recuperación económica, luchar contra la corrupción, promover las reformas políticas, consolidar la democracia y la libertad de prensa y, desde un punto de vista más cercano pero asimismo primordial para este país, buscar la verdad y la justicia en el asesinato de mi padre. Los crímenes políticos no pueden quedar por más tiempo impunes en el Líbano. -Algunos libaneses creen que tras la retirada siria el Líbano quedará bajo influencia saudí... -No hemos roto con Siria, sino que ahora las relaciones son más formales, como deben ser entre dos Estados vecinos e independientes. Arabia Saudí es otro país amigo, de la misma región, que siempre ha ayudado al Líbano y que seguirá haciéndolo con respeto e independencia. ¿Qué le parecen las presiones internacionales de la resolución 1559 de la ONU para el desarme de Hizbolá? -Hizbolá es ante todo un asunto interno libanés. No aceptamos injerencias ni presiones externas. Si se produce con el tiempo un desarme paulatino, se hará a través del diálogo, nunca de la fuerza. Hablamos de un movimiento nacional de resistencia, no de una milicia. Un movimiento que ha conseguido expulsar a Israel del sur del Líbano y que defiende permanentemente nuestro país. ¿Es remediable la división de la oposición? -Esta es una de nuestras muchas heridas todavía abiertas. Hemos estado en esta ocasión más cerca que nunca de conseguir una unidad deseada por la mayor parte de los libaneses, pero no ha podido ser. No acusaré a nadie, pero una vez más los intereses particulares se han impuesto a los generales. ¿Es usted favorable a replantearse el futuro del presidente prosirio del Líbano, Emile Lahud? Shuai, shuai (en árabe, poco a poco