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18 Nacional MARTES 31 5 2005 ABC Hallan los cadáveres de una mujer y su hija de ocho años sin signos de violencia Nadie las había visto desde hace una semana, pero no se alertó a la Policía b La Guardia Civil de Murcia no Se encerraba en casa y sólo salía lo justo G. H. MURCIA. Una de las cuñadas de María fue la que alertó a la Policía, tras comprobar que la niña no acudió al colegio en toda una semana y no había visto a la madre por la calle. Pese a vivir puerta con puerta (seis viviendas en el citado camino pertenecen a la familia de las víctimas) no la echaron en falta porque, según uno de los familiares, había semanas en las que María se encerraba en casa y sólo salía lo justo. Somos familia, pero con el tiempo se pierde el contacto Otro de los parientes, Félix, afirmó que no las hemos echado de menos antes porque María tenía un trabajo de representante o vendiendo libros y solía pasar varios meses fuera, llevándose a la hija Las costumbres cada vez más hurañas de esta mujer eran ayer motivo de especulación en el barrio. Los vecinos de los bloques cercanos, en la calle Totana, afirman que María era una mujer algo fría y rara, sobre todo en los últimos tiempos. Apenas se paraba a hablar con nadie y casi no respondía al saludo Las hipótesis La Guardia Civil afirma que no se ha abandonado ninguna línea de investigación aunque la teoría de un crimen pierde fuerza. Los investigadores barajan varias posibilidades. Una de ellas sería la de una muerte accidental por envenenamiento o intoxicación. Los agentes recogieron de la casa un bote de conserva de piña en almíbar con un agujero en la tapa, presumiblemente utilizado por las fallecidas para beber de él. Otra de las hipótesis es que la mujer hubiera envenenado a su hija con fármacos o cualquier otro producto y después se hubiera quitado la vida, aunque no se encontraron envases de medicamentos ni de veneno en la primera inspección. las para llevar a cabo la inspección ocular. Según las primeras averiguaciones, los cadáveres no presentaban signos de violencia externa; la puerta de la vivienda no había sido forzada ni el interior violentado. La pequeña estaba en su cama en pijama, mientras que su madre fue hallada en el cuarto de descarta ninguna hipótesis: desde una intoxicación hasta que la madre acabara con la vida de la pequeña y luego se suicidara GUILLERMO HERMIDA MURCIA. La Policía local de Las Torres de Cotillas (Murcia) encontró al mediodía de ayer los cadáveres de una mujer de 36 años y su hija de ocho en la casa en la que vivían, en el barrio de El Carmen, situada pared con pared con la de varios familiares. Pese a esta circunstancia nadie las echó de menos en varios días. Los cuerpos, sin signos externos de violencia, se encontraban en avanzado estado de descomposición, aunque será la autopsia la que precise cuándo murieron. Una cuñada de la víctima fue la que alertó a los agentes, ya que la pequeña llevaba una semana sin acudir a clase, donde se encontraba con varios de sus primos. La Guardia Civil del puesto de Alcantarilla se hizo cargo de la investigación. Un equipo de Policía Judicial se desplazó hasta el camino de las Parce- baño. La mujer se encontraba semidesnuda, tumbada en el suelo con dos toallas colocadas bajo el cuello como una improvisada almohada. Fuentes de la investigación señalaron que no se descarta ninguna hipótesis, incluida la del homicidio. No obstante, la Guardia Civil se inclina por una posible intoxicación o la teoría de que fuera la madre la que acabara con la vida de la pequeña y luego se suicidara, ya que sufría fuertes depresiones. María estaba separada desde hace seis años. Su actual compañero sentimental la había abandonado tres meses atrás, según los familiares. La vivienda está situada en una manzana ocupada casi por completo por familiares (primos y tíos, principalmente) de las fallecidas. Muy afectados, no quisieron hacer declaraciones, aunque señalaron que estaban profundamente conmocionados por lo ocurrido La Guardia Civil procedió sobre las 17 horas a retirar los cuerpos, que fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Murcia, donde se les practicarán las autopsias y los análisis que pueden arrojar algo de luz sobre el suceso.