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12 Nacional LA POLÉMICA TERRITORIAL MARTES 31 5 2005 ABC EL MITO DE LA RESISTENCIA e comprobado varias veces que una de las afirmaciones más impopulares que puedes hacer en público es ésa de la escasa capacidad de resistencia de las sociedades frente a todo tipo de amenazas violentas, sean las de los estados dictatoriales o las de grupos terroristas. Curioso, porque la historia nos ofrece una abrumadora evidencia empírica al respecto. Pero resulta que la teoría socialmente aceptada y rabiosamente dominante es la mentira, la de la leyenda de la lucha épica por la libertad. Y, sin embargo, no hay más remedio que rescatar la historia de la debilidad de la resistencia para explicar lo que está ocurriendo con la iniciaEDURNE tiva de negociación con URIARTE ETA del presidente del Gobierno. Es impresionante la facilidad con la que la negociación ha sido aceptada por amplios sectores sociales e intelectuales. Eliminadas de un plumazo todas las reclamaciones de libertad, de justicia y de persecución del asesinato, he aquí a todos hablando de la paz. ¡Pobres de los ilusos que creíamos haber aclarado que eso de la paz se firma entre los dos bandos de una guerra y no entre criminales y perseguidos! Media España argumenta sobre la paz exactamente en los mismos términos empleados tradicionalmente por los nacionalistas o por Batasuna. El primero de todos, el presidente, que va a luchar por la paz hablando con Otegi y Ternera y que, dice, acabará con ETA, firmando la paz con ella misma. No hay forma de justificar todo esto, ni ética, ni democráticamente; sólo queda volver, una vez más, a la fragilidad de la resistencia. En realidad, hasta los más escépticos alimentamos el mito de la resistencia. Porque dimos una enorme importancia a la movilización social que comenzó en Ermua. Mario Onaindia escribió que la gran lección de Ermua fue que el pueblo luchó por la libertad y no por la paz (Guía para orientarse en el laberinto vasco, Temas de Hoy, 2003) Eso creímos. Pero ahora la pregunta es si Ermua y la política antiterrorista que vino después han sido un espejismo. Antes de Ermua, la lucha antiterrorista fue una historia de debilidad y de periódicas legitimaciones de los terroristas a través de negociaciones y contactos. Y eso incluyó al PP, aunque luego el PP impulsara el cambio de rumbo bajo el liderazgo de Aznar y Mayor Oreja. En realidad, lo excepcional de las relaciones entre ETA y la democracia española es este último periodo de firmeza antiterrorista. Pero comenzamos a pensar que eso marcaba una tendencia indestructible de futuro, y más cuando tanto había debilitado a ETA, mientras consolidaba una sólida legitimación del estado en la lucha antiterrorista. Y ahora parece que no era así, ¿o sí lo era? Mi escepticismo está deseoso de datos que lo contradigan, incluso quisiera llegar a admitir que la resistencia no es un mito. La manifestación del sábado es un test esencial, y lo que vendrá después. Aún puede que volvamos a escribir que Ermua es una tendencia irreversible y no un espejismo. H Josep Lluís Carod- Rovira y Artur Mas se reunieron en terreno neutral el Parlamento catalán YOLANDA CARDO Mas y Carod encuentran espacios de complicidad para exigir juntos a Maragall una financiación al alza CiU y ERC defienden que el nuevo modelo debe formar parte del Estatuto contra el líder de Convergencia i Unió por plantear un estatuto de máximos para intentar que fracase la reforma IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. CiU y ERC están de acuerdo en la necesidad de elevar al alza una propuesta de financiación autonómica, la del tripartito, que en su formulación actual ya es inasumible para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es la principal conclusión de la reunión celebrada ayer por las delegaciones encabezadas por Artur Mas y Josep b Montilla arremete Lluís Carod- Rovira, en la que ambos acordaron defender juntos que el Estatuto y la financiación son una sola cosa en la reunión de líderes catalanes convocada por el presidente de la Generalitat. Así lo explicó el líder de CiU tras referirse a la oposición del PP y el PSOE a la inclusión de la financiación en el nuevo texto estatutario. Al margen de este acuerdo básico, Mas reclamó a Carod que mantenga la presión dentro del tripartito para elevar la propuesta de financiación presentada por el Gobierno catalán hasta que sea asumible por CiU, que ha fijado como puntos irrenunciables: incluir las bases de la financiación en el Estatuto; una agencia tributaria independiente; establecer una cuota de solidaridad fija; no someter la financiación catalana al sistema común, y que la financiación local dependa de las instituciones autonómicas. Es evidente que el tripartito no llegará a la propuesta de CiU, pero todos debemos dar pasos adelante concluyó Mas. Una negociación en la que la federación nacionalista no va a limitarse a presentar enmiendas al documento del tripartito, tal y como le propuso ayer Carod. CiU quiere un documento cruzado y confía en el trabajo de ERC dentro del tripartito para conseguirlo. Los republicanos, por su parte, intentan ceder protagonismo a El PSOE sigue abierto a un pacto de Estado con el PP tras el acuerdo de Valencia, pero Rajoy no se fía C. H. M. M. SANTIAGO MADRID. El PSOE reafirmó ayer la propuesta hecha al PP por José Luis Rodríguez Zapatero en el debate sobre el estado de la nación para pactar las reformas constitucionales y alcanzar acuerdos para que las reformas estatutarias cuenten con el respaldo de am- bos. Pero pese a tener esta oferta permanentemente encima de la mesa el secretario de Organización socialista, José Blanco, no deduce aún un cambio en la estrategia del PP aunque ambos partidos hayan pactado en Valencia la reforma del Estatuto de autonomía, que es un ejemplo de cómo hacer las cosas sin dramatismos pero que no es el modelo único a seguir porque cada Comunidad es singular y distinta de las demás. Tampoco Rajoy se mostró optimista y despreció la oferta que, al parecer, quiere hacerle el PSOE para crear una mesa en la que ambos partidos debatan las reformas tras las elecciones gallegas. La misma mesa, por cierto, que Rajoy planteó a Zapatero el pasado 14 de enero. El líder del PP alegó un problema de confianza para aceptar una futurible propuesta que, en su momento, fue minimizada por los socialistas.