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ABC MARTES 31 5 2005 Opinión 5 ESCENAS POLÍTICAS ZAPATERO, PROFETA A UNA BIOPSIA A LA FRANCESA I BA Giscard d Estaing bajando del Sinaí y tuvo la idea de convertir un encargo de la Unión Europea en dos tablas con diez mandamientos. Estaba Jacques Chirac todavía sin saber qué le había pasado en las elecciones presidenciales francesas cuando pensó que las dos tablas de Giscard, su peor enemigo, le iban a convertir en el Josué de la Francia eterna al frente de la Europa dócil y modelable. En realidad, ambos personajes eran poco más que viejos galápagos, extraviados en las aguas dulces de la France qui tombe El no francés, de todos modos, va más allá de Giscard o Chirac, de la Turquía en el umbral de la UE, de ese presunto liberalismo tan feroz de la eurocracia o del soberanismo contra el supraestatalismo. Los tiempos han cambiado y han cambiado tanto que los códigos políticos, la economía instantánea, los lenguajes públicos y las mutaciones de la representatividad institucional tienen perVALENTÍ plejo al ciudadano, en este caso al PUIG buen francés acodado en el zinc del café de su pueblo mientras controla por internet el rendimiento lácteo de sus vacas. En mayor o menor medida, lo mismo ocurre en toda la Europa de los Veinticinco, salvo que Francia todavía cree que inventó la Unión Europea y que ahí tenía prerrogativas de monopolio. El referéndum sobre el Tratado Constitucional alcanza a ser una especie de biopsia. Para Francia implica una crisis política en profundidad, con el socialismo al pairo, la mayoría gubernamental resquebrajada y los populismos en contradicción intensa: Chirac, más tocado que nunca. Europa, en general, entra en fase de turbulencias. La Unión Europea necesita más que nunca decidir qué quiere ser cuando sea mayor, porque lo que está ocurriendo es consecuencia precisamente de no habérselo planteado en términos reales sino de proyecto. Al conocer los resultados de Francia, Rodríguez Zapatero insistía en que ése es un buen proyecto: tal actitud ha sido por el contrario, uno de los errores de las elites de la institucionalización europeísta, siempre afiliadas a la retórica de la construcción, del proyecto, de la arquitectura, cuando lo que hacía falta era explicar realidades a la ciudadanía. Para eso, aprender del no francés aporta dosis de higiene colectiva. En período de turbulencias, la lucha por la defensa de los intereses nacionales será probablemente más cruenta que nunca, al descubierto, sin reparos. Van a rasgarse los viejos decorados de la Unión Europea, su ceremonial insípido, el lenguaje ambivalente y eufemístico. Hará quien interprete como catarsis lo que puede significar una reconsideración a cara de perro de las que hasta ahora han sido las normas del juego. Las turbulencias y los baches llegan en el momento en que hacía falta reactivar el atlantismo, dar energía a la idea de Europa como potencia global y competir con la avalancha china. Hablemos de una vez en plata y que se sepa por qué unos temen la mano de obra polaca, otros la invasión turca, los de más allá están hartos del capitalismo anglosajón y todos temblamos ante el textil chino. No es lo más indicado que los portavoces de Bruselas pretendan minimizar la crisis y disimular la turbidez del momento, como si uno pudiera tapar con la alfombra ese 55 por ciento del no en Francia. Una cosa es sugerir serenidad y otra distinta es practicar la anestesia. La Europa real saldrá para adelante, dejando atrás- -como esos reptiles que esparcen el rastro de sus cambios de piel- -sucesivas envolturas que le quedaron pequeñas o que simplemente han recibido un rechazo biológico, como ha ocurrido en parte en Francia. Es cierto que, en caso de turbulencias, lo mejor es confiar en un buen piloto. Desafortunadamente, la Unión Europea ahora mismo carece de liderazgos. vpuig abc. es DMIRADO me tiene el don de la profecía que entre tantas otras virtudes, naturales, sobrenaturales y surrealistas, posee nuestro muy amado presidente del Gobierno, José LuisRodríguez Zapatero. Realmente, a la vista de un don tan claro, tan extraordinarioy tanelevado sobre la generalidad de los humanos, los profetas mayores del judaísmo: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, tendrían que haberle hecho un hueco de honor entre ellos y tenerlo en medio de los cuatro, mimado y contemplado. Es sabido que hay dos maneras distintas de usar el don sobrenatural de la profecía. Uno, el método directo, que consiste en predeciry anunciardeantemano los sucesos futuros, antes de que ocurran y con JAIME más o menos tiempo de anCAMPMANY ticipación, la adivinación de lo que vendrá mañana o dentro de algunos siglos. Otro, el sistema de la viceversa, o sea, vaticinar exactamente lo contrario de lo que sucederá, de tal modo que, conocido ya el carácter del profeta a la viceversa, se conoce la realidad de lo que traerá el porvenir dándole la vuelta al pronóstico. Para ejemplo clásico de profeta a la viceversa podría valer aquel personajede unromance de Quevedo que decía de sí mismo: Como a imagen de milagros me sacan por las aldeas, si quieren sol, abrigado, y desnudo, porque llueva Zapatero es, desde luego, un profeta de esta segunda categoría, un profeta a la viceversa. Su vida pública (en la privada ni entro ni salgo) está cuajada de ejemplos elocuentes. La revelación más espectacular de su don a la viceversa lo constituye la predicción reiterada y pública del triunfo de Kerry en las elecciones norteamericanas, que fue anunciado como seguro y felizmente inevitable. Bueno, pues Zapatero consiguió que George W. Bush obtuviera el triunfo más clamoroso de todas las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pronosticó insistentemente Zapatero la derrota de Howard en las elecciones australianas. No se había apagado el eco de sus profecías, y ya estaba Howard recibiendo telegramas de felicitación por su reelección. Vaticinó otra derrota que consideraba descontada y fácilmente previsible: la de Tony Blairen las urnas británicas. Blair, como ustedes saben, se encuentra instalado tan ricamente en el número 10 de Downing Street. Cuando Zapatero retiró las tropas españolas de Iraq, invitó a todos los demás países que tenían soldados allí a seguir el ejemplo, y anunció que serían muchos los que le imitarían. Ni uno solo lo hizo. Más, más. Se arrimó a la sombra ilustre y perdurable de Schröder y Chirac, cuyos triunfos en todos los frentes daba como seguros. El canciller Schröder ha fracasado en Renania y Chirac ha sido aplastado bajo un aluvión de noes en el referéndum de la Constitución europea. En España, anunció una tregua de paz con la banda etarra, que estaba ya una larga temporada sin hacer ruido e inmediatamente empezaron a estallar bombazos allí y aquí, en Guipúzcoa, en Bilbao, en Madrid. Además de presidir el Gobierno, que Zapatero presida el Colegio de los Augures.