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ABC LUNES 30 5 2005 Deportes 93 TENIS ROLAND GARROS El público vota no a la deportividad y organiza un escándalo contra Nadal La Central, animada por Grosjean, aprovecha una decisión arbitral (correcta) para presionar al español antes de la suspensión por la lluvia DOMINGO PÉREZ, ENVIADO ESPECIAL PARÍS. En plena jornada electoral, con Francia entera decidiendo el sí o el no a Europa, la pista Central de Roland Garros también realizó su particular plebiscito y votó en contra de la deportividad. Aprovecharon una excusa baladí, una bola teóricamente dudosa (buena a todas luces) que Sebastien Grosjean protestó airadamente para organizar un alboroto monumental. Hace un par de días Rafael Nadal destrozó el sueño francés y no se lo han perdonado. En tercera ronda pasó por encima, como una apisonadora, de la gran promesa gala. Dejó a Richard Gasquet para el arrastre. Fue tan fulminante su trabajo que enmudeció a la afición local. Ayer, en octavos, el mallorquín quería dar el golpe de gracia a la representación francesa. Se medía a la postrera esperanza de los aficionados, al último superviviente de los tenistas tricolores. El primer set fue un pim- pampum en el que resultó evidente la superioridad del manacorí. Con un break en el tercer juego (2- 1) protegió esa ventaja sin esfuerzo hasta el 6- 4, en 48 minutos. Resultados Hombres, 3 ronda Kiefer (Ale, 28) a Andreev (Rus. 6- 4, 7- 6 (7) 3- 6, 6- 4; Cañas (Arg, 9) a Mathieu (Fra. 6- 3, 7- 6 (4) 2- 6, 6- 7 (5) 8- 6. Octavos Hanescu (Rum. a Nalbandian (Arg, 10) 6- 3, 4- 6, 5- 7, 6- 1, 6- 2; Federer (Sui, 1) a Moyá (14) 6- 1, 6- 4, 6- 3. Mujeres, octavos Davenport (EE. UU. 1) a Clijsters (Bel, 14) 1- 6, 7- 5, 6- 3; Karatantcheva (Bul. a Gagliardi (Sui. 7- 5, 6- 3; Pierce (Fra, 21) a Schnyder (Sui, 8) 6- 1, 1- 6, 6- 4; Likhovtseva (Rus, 16) a Dementieva (Rus, 4) 7- 6 (3) 5- 7, 7- 5; Petrova (Rus, 7) a Bovina (Rus, 12) 7- 5, 3- 6, 6- 4. Interrumpidos por la lluvia Nadal (4) -Grosjean (Fra, 23) 6- 4, 3- 6 y 3- 0. Sharapova (Rus, 2) -Llagostera 6- 2, 3- 3. que ayudara a calmar los ánimos, éste se desentendió. Le venía bien el lío. El público siguió encrespado. Jaleando cada error de Nadal. Gritando cada vez que el juez de silla cantaba el resultado. Celebrando hasta la exageración cada punto logrado por su tenista. El objetivo era claro: intentar perturbar el tenis del balear. En el fondo, vengarse del verdugo de Gasquet. La presión surtió efecto y el segundo set se decantó del lado del francés (3- 6) no sin tener que sufrir otra injusta irregularidad. Con 3- 4, tras rotura que permitía a Grosjean recuperar un 3- 2, empezó a llover. Las gradas se despoblaron en gran medida. Se sacaron los paraguas- -curiosamente Pedro Muñoz, el presidente de la Federación Española, se cubría con uno de Wimbledon- Se suspendieron los partidos de todas las pistas, incluida la Suzanne Lenglen, donde actuaba Nuria Llagostera frente a Maria Sharapova (6- 2 y 3- 3 para la rusa) Sin embargo, en la Central, pese a un amago de parón que intentó Steiner, se ordenó seguir jugando ¿Quién era el valiente que se atrevía a suspender con el francés lanzado? Nadie, por supuesto. O, para ser más claros, los mismos (los organizadores) que decidieron interrumpir el choque- -seguía lloviendo con la misma fuerza- -con un 3- 0 para Nadal en el tercero. Ahí sí les interesaba. Hoy, más. Se desata la bronca La segunda manga se iniciaba del mismo modo. Demasiado para el chovinismo imperante por estas tierras. Con 30- 40, una derecha de Rafa botó en la raya de fondo y provocó la ruptura del saque de Grosjean. La bola no era buena, sino buenísima. Ni el juez de línea ni el de silla lo dudaron. La anotaron y Rafa se dirigió a su silla para beber antes de cambiar de lado. Sin embargo, Sebastien se negó moverse. Exigió que el árbitro, el argentino Damián Stei- El público protestó con formas impropias de un torneo como el de París ner, bajara a comprobar el bote. Éste se negó y comenzó el gran tumulto. El de Marsella siguió protestando y el público aprovechó al vuelo la ocasión. Durante casi diez minutos, los EFE gritos, silbidos, abucheos y aspavientos de los cerca de 15.000 seguidores enfebrecidos no permitieron que Nadal pusiera la bola en juego y aunque el español pidió varias veces a Grosjean Un Carlos Moyá maltrecho fue presa fácil para el excelso Roger Federer PARÍS. Siguen cayendo campeones. Ya sólo queda Gastón Gaudio, que jugará hoy, si el tiempo no lo impide, contra David Ferrer. El último en marcharse fue Carlos Moyá. El mallorquín se medía con Roger Federer, el número uno del mundo, y tuvo muy poco que hacer. Carlos jugó sin saque. Su juego se sustenta en dos aspectos determinantes: un servicio demoledor y una derecha letal. Pero, claro, si una de estas dos virtudes flojea, su tenis cojea. Al de Palma hace tiempo que le viene molestando el hombro derecho. Es una lesión que viene de lejos y que no ha terminado de curarse. El caso es que le incordia sobremanera justo en el gesto de la puesta en marcha de la bola. Sus trallazos, que habitualmente viajan a más de 200 por hora, van por debajo de 180. Y, lo que es peor, el dolor sólo le permite servir hacia el lado abierto. Por ahí se encontraba la derecha de Federer y encima esperando tranquilamente. Demasiadas facilidades. Un 6- 1 para el suizo de salida así lo atestigua. A partir del segunda set y cada poco tuvo que contar el español con la ayuda del fisioterapeuta. Los masajes y las pastillas no sirvieron, a lo sumo para camuflar algo la paliza. A sus 28 años la lesión se antoja un problema. Hay que encontrar una solución, pero sobre todo parar lo que haga falta. Wimbledon peligra para el de Palma, que en los próximos días será reconocido por el doctor Cotorro. La solución es diseñar un plan de choque contra el problema. Charlie no lo ve tan negro: He estado en situaciones peores, aunque sí es verdad que lo del hombro me ha llegado en la peor época, Roma, Hamburgo y París. Tengo ya unos añitos, pero no me veo viejo y disfruto jugando. Seguiré mientras siga plantando cara a estos jugadores, pero esperaba estar aquí algo más arriba Sobre el suizo sólo caben alabanzas. A las órdenes de Tony Roche y aunque Moyá estuviera maltrecho, se nota que ha adquirido mucho mayor aplomo en tierra. Se desenvuelve de maravilla, con mucha más soltura que otros años. Y ayer se mostró en muchos momentos sublime. Verle jugar resulta una delicia por la facilidad con que ejecuta lo más complicado. Se encuentra en un gran momento y se afianza como uno de los grandes favoritos. Y su teórica semifinal con Nadal empieza a ser el momento soñado por todos. EPA