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ABC LUNES 30 5 2005 Tribuna 57 FIRMAS EN ABC JEAN- JACQUES LAFAYE ESCRITOR NUREYEV Y GOOGLE Jeanneney llama a la obligación europea de construir esta futura y abierta Biblioteca babélica según criterios no solo cuantitativos, sino respetuosos de todos los matices de las lenguas y diversidades de nuestro continente... L 18 de mayo a las 12 horas, doce años después de su muerte, el mayor bailarín del siglo XX vuelve a su casa. No a la república musulmana del imperio soviético donde nació, sino al templo de su arte efímero y eterno: la Ópera de París, que enreda en sus columnas y arcas de gloria a los compositores, la mítica Sala Garnier- -nombre del arquitecto que la creó- -en la cual Marc Chagall pintó un nuevo techo en los años 60, él, que también había huido en los años 20 de la Rusia comunista. En este palacio de los sueños del escenario y de la lírica, hay aldeas que nunca llegarán al gran público. Es el caso de la Biblioteca- Museo de la Ópera, bajo el dominio de la Bibliothèque Nationale de France: así se reunieron todos los tesoros de la historia artística de esta casa legendaria; dibujos para escenografías, partitudel Ballet de la Ópera de París, del cual fue, después de tantas apariciones como intérprete- -de revelador, de profeta, de astro bailante el animador, el guía inspirado y entusiasta que supo renovar y levantar todo el repertorio clásico hasta su último soplo, cuando ya no podía casi andar, y escondía sus pies dolientes por tantas torturas que había pagado por precio de su genio. Cometa en su vida, estrella fija en el recuerdo, como María Callas en el canto. Pero Jean- Noël Jeanneney- -cuyo padre fue ministro de De Gaulle- en vez de entrar en formal homenaje al artista representado, destaca al descubrir el cuadro ofrecido por Sofía Gandarias a través de la Fundación Universitaria de España- -y sin modestia, con mi apoyo en París- el carácter y la inspiración de la pintora, maga del retrato esencializado, el que recoge en la simplicidad aparente todos los signos de una figura, de una vida que se hizo destino. A los presentes, la mirada de Nureyev daba la luz y la paz de su espíritu- -ya no baila, pero vive, ya no salta como amante romántico, héroe seductor, personaje de Príncipe en las leyendas, pero nos acompaña con su grandeza que no acabará. Muy al lado E ras, trajes de muchas luces y encantos, libros de poco número, músicas grabadas, bustos del Olimpo de los genios, y más y más detalles que se exponen en dosis homeopáticas, porque este museo sólo es la parte visible de todo lo escondido en sus archivos, que nos hablan de creaciones pasajeras pero que fueron intensas y recordables hasta dejar las huellas de su fugacidad en este rincón sagrado de la memoria de nuestras emociones de público incansable. Iba yo en estas consideraciones cuando el presidente de la Bibliothéque Nationale de France entró a celebrar el talento y la generosidad de Sofía Gandarias, que hizo el retrato de Rudolf Nureyev- -pintado en la casa frente al mar de Capri de la Estrella, en los años 80- -con el traje de terciopelo que vestía para La Bayadère su última producción como director FÉLIX VILLA POLITÓLOGO ILEGALIZAR A EHAK ONSIDERAR seriamente la ilegalización de EHAK es el único modo de afrontar en este momento el problema del terrorismo vasco sin distraerse, y cambia radicalmente la perspectiva de la política vasca respecto de no hacerlo. Dos cuestiones en relación con ese asunto merecen especial atención, la primera, si la ilegalización debe suponer la pérdida del escaño logrado con tal sigla, la segunda, si el que EHAK haya sustituido a Batasuna como expresión institucional de una determinada corriente de opinión vasca implica necesariamente su ilegalización. La respuesta a la primera cuestión es afirmativa, los electos de EHAK deberían cesar como parlamentarios en caso de ser ilegalizado el partido, lo que provocaría un sustancioso cambio en la composición de la cámara autonómica vasca. El modo más propio de sustituirlos en esa cámara sería una elección parcial- -para los nueve escaños que quedarían vacantes- -por todo el cuerpo electoral. En cuanto a si se hará necesaria la ilegalización de EHAK la respuesta depende de ellos C mismos, esto es, de si se opera o no a través de ese partido un cambio en la actitud que ha venido manteniendo el sector radical del nacionalismo vasco hacia la violencia terrorista. Que Batasuna conservara sus siete diputados en el parlamento autonómico vasco después de su ilegalización por el Tribunal Supremo supuso una concesión poco defendible. La Ley de Partidos no especifica que los electos de un partido ilegalizado deban cesar pero menos aún declara que tengan que persistir. Ciertamente desaparece su misión si el partido resulta legalmente inviable, lo que no supone penalización alguna. En España existen dos vías para ilegalizar un partido, la penal y la constitucional, cuyo instrumento es la Ley de Partidos, sin que el hecho de que tal ley resultara contaminada de penalismo la transforme en una ley penal. El procedimiento al objeto se limita a constatar la inexistencia en el partido considerado de un requisito constitucional (servir a la democracia y a senso contrario no estar al servicio de su antítesis, el terrorismo) y por tal razón lo declara inepto. La vía constitucional otorga más valor a la prueba de confesión que a otros hechos significativos, sobre todo que en el caso la confesión sirve tanto como descargo o como cargo. Un partido que rechace el terrorismo no es útil para ETA que lo que quiere es tener un brazo político legal que la justifique públicamente y legitime su actuación. Si EHAK condenara inequívocamente el terrorismo de ETA- -como contrario a la democracia- -sería bienvenido al club de los partidos democráticos aunque acogiera a los militantes y dirigentes de la antigua Batasuna, pues dicho pronunciamiento conferiría a tal partido una naturaleza diferente a la de Batasuna o cualquiera de sus predecesores y redimiría democráticamente a los que hasta ayer apoyaron el terrorismo. Pero si ese partido se desolidarizara de una condena institucional al terrorismo- -o a un acto terrorista concreto- -habría que reconocer la evidencia de que justifica el terrorismo y por tanto debe ser ilegalizado, pues no cabría otra interpretación de tal actitud. Tendremos que observar con atención los movimientos en ese tablero, donde lo último es que EHAK se ha desentendido, al parecer con alguna razón, de la reciente declaración de la Cámara vasca sobre la bomba de Madrid por no haberse contado con ellos para redactarla, y que el PNV no ha mostrado el menor interés porque se sumara a la misma. de su presencia, otro cuadro de la misma mano, El Pájaro de fuego y también de semejanza en la construcción, nos ofrece el movimiento vivo del cuerpo liberado: ya no es persona, nos es más que la llama del instinto unido a la belleza. Entendemos frente a este díptico que Nureyev mira hacia su propio interior, donde enfocó su misterio y resplandor. El mensaje es que la vida es tan simple como la belleza cuando aparece, y nos rendimos a su evidencia. Sofía Gandarias habló de su recorrido creador alrededor de los Grandes, que sabe captar con los instrumentos de su arte y comprensión, también de la paz y del perdón que no tendríamos que separar nunca en nuestras esperanzas de un mundo más humano, y hasta de Pablo Neruda, cuyos versos de amor escondidos en su cuadro de fuego señalan la fuerza de la palabra en el universo de las expresiones, su necesidad inevitable de refugio del sentido. El presidente Jeanneney se sintió grato al remitir a la artista la condecoración de chevalier des Arts et Lettres de Francia. Porque en la emoción del acto, se mezclaron no solo las amistades reunidas sino el sentimiento que el arte, en su precariedad, ilustra lo que permanece en los corazones: aspiración a lo elevado, admiración a las creaciones que nos enseñan lo bello que es estar en el mundo, pese a todos los males que invaden la actualidad. Creer no es idealismo, sino realismo superior. El señor Jeanneney, historiador de los media, hombre de decencia intelectual y elegancia moral, al descubrir el faraónico proyecto americano de numerización global de millones de libros por el gigante Google que pretende ofrecer en los próximos años el saber del mundo a los internautas, que casi somos todos, se alarmó con la perspectiva de una dominación anglo- sajona tal vez involuntaria sobre el pasado y presente de la cultura. En su libro reciente de buen sentido, Jeanneney llama a la obligación europea, y francesa en primera fila, de construir esta futura y abierta Biblioteca babélica según criterios no solo cuantitativos, sino respetuosos de todos los matices de las lenguas y diversidades de nuestro continente, como fuente de riqueza intelectual universal, y fruto del verdadero amor al conocimiento. Todo lo que diferencia en el mundo es lo que da el relieve. Igual pasa en el campo de las ideas, conceptos, creencias, tradiciones. En la Ópera de París ese día, se reunieron Rudolf Nureyev, que había saltado las barreras de seguridad del aeropuerto de Orly en el 1961, abandonando el Kirov soviético, hacia la patria de la libertad, los versos magníficos de Neruda, que hasta había compuesto en su tiempo una Oda a la bomba soviética un gran intelectual- -Jean- Noël Jeanneney- -amante del saber, y una pintora mediadora y reconciliadora, llegada de España. Al dejar este edificio diseñado para las majestades del arte, y acercándome al Cafe de la Paix bien nombrado, recordé las memorias del nobel chileno, con un título que lo dice todo: Confieso que he vivido