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ABC LUNES 30 5 2005 Sociedad 51 Medio Ambiente DICK TAVERNE Miembro de la Cámara de los Lores. Presidente de la Fundación Sentido de la Ciencia ATUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO Los ecologistas son un nuevo fundamentalismo El libro The March of Unreason (La marcha de la sinrazón) ha levantado polémica en el Reino Unido. Su autor, el liberal- demócrata lord Taverne, carga contra los grupos ecologistas por ser un freno para la ciencia y un peligro para la democracia TEXTO: EMILI J. BLASCO FOTO: DAVID J. SALAS MURCIÉLAGOS DEL AEROPUERTO N LONDRES. No es habitual que desde la izquierda se presente un alegato tan duro contra el movimiento ecologista, pero Dick Taverne, antiguo diputado y alto cargo gubernamental laborista y ahora miembro de la Cámara de los Lores por los liberal- demócratas, considera que organizaciones como Greenpeace se mueven muchas veces por dogmas que entorpecen el beneficioso desarrollo de la ciencia y suponen un peligro para las libertades democráticas. Así lo expone en su polémico libro The March of Unreason editado por Oxford Universtity Press. -Sus acusaciones no son políticamente correctas. -En ciertos aspectos no hay nada antidemocrático en campañas para salvar las ballenas, lo que apoyo. Y es verdad que mucha gente que apoya a Greenpeace está preocupada por conservar el medio ambiente. Pero hay ciertos asuntos en los que no aceptan discusión, no admiten las evidencias científicas. Es el caso muy claro de los cultivos modificados genéticamente. Greenpeace dice que se opone a ellos de manera absoluta y permanente. Eso es una posición dogmática que creo peligrosa para la democracia. La democracia depende de la abierta discusión entre quienes están dispuestos a cambiar sus puntos de vista si cambian los hechos. Personalmente pienso que los cultivos transgénicos son un gran beneficio para el género humano, y su aceptación en España es el camino que debe seguir el resto de Europa. La gente puede pronunciarse en contra. Examinemos el asunto, comprobemos las evidencias. Pero cuando se dice que no interesa la evidencia, Greenpeace, Amigos de la Tierra y otras organizaciones se convierten en un nuevo fundamentalismo, opuesto a la ciencia y la democracia. -Usted afirma que no es casual que la ciencia moderna naciera al mismo tiempo que la democracia liberal. -No es casualidad, porque la nueva actitud hacia la democracia es la tolerancia de no ser dogmáticos en nuestros puntos de vista sino someterlos al cambio que pueden determinar las evidencias. También históricamente se demuestra esa relación entre ciencia y democracia. Las dictaduras del pasado, como la Alemania nazi y la URSS, negaron la libertad a la ciencia en importantes aspectos. Los enemigos de la democracia han sido también en muchos aspectos enemigos de la ciencia, que depende del criticismo y de la libertad de pensamiento. ada más encenderse las torres de alumbrado del aparcamiento de aviones del aeropuerto de Madrid Barajas, acude una nube de murciélagos. Recuerdan estas torres a las que iluminan los campos de fútbol y es tal la concentración de murciélagos que los conductores de las furgonetas alzan la vista y se quedan mirando asombrados este volar de cientos, miles de ejemplares que no chocan entre ellos pero que en sus desordenados movimientos recuerdan un poco a la forma de volar que tienen los vencejos, que parece que cambian de opinión a cada rato, haciendo quiebros. Ya la proliferación por el día de aviones comunes, que son unas pequeñas golondrinas con las patas emplumadas de blanco, pusieron de manifiesto que eran muy abundantes los insectos suspendidos en el aire del aeropuerto, gracias a las corrientes térmicas que se generan en las pistas de aterrizaje. De noche, a quinientos insectos por hora, es el murciélago el que aprovecha este recurso, lo cual nos llevaría a aquel chiste de la rata que tiene un novio murciélago, y su amiga le dice: Hija, qué feo y ella responde: Sí, pero es piloto No serán pilotos estos murciélagos, pero trabajan de noche, sobrevolando el aeropuerto. Taverne es miembro de la Cámara de los Lores -Pero la gente suele simpatizar con las acciones de Greenpeace, algunas de ellas incluso violentas. -El movimiento ecologista forma parte del desarrollo de la sociedad moderna. El interés por el medio ambiente es una actitud de civilización. Pero la gente no se da cuenta de que los verdes han ido a menudo demasiado lejos; actúan por fanatismo, no en función de las pruebas científicas. También son populares la astrología y la medicina alternativa, pero no son algo con fundamento científico y pueden llegar a hacer daño. -No sólo defiende, por ejemplo, los alimentos transgénicos, sino que incluso critica el creciente interés por los productos ecológicos. -No hay pruebas de que los alimentos ecológicos sean mejores que los producidos de modo convencional. No son más nutritivos ni saben mejor, como ha señalado un informe de la Agencia de la Calidad Alimenticia británica. La diferencia es si son alimentos frescos o no, y frescos también lo pueden ser los convencionales. Además, hay productos químicos naturales usados en el cultivo que son dañinos para la salud, y otros sintéticos que son muy buenos. Y en cuanto a los transgénicos, su cultivo mejora las cosechas de un 20 a un 50 por ciento y combate las plagas. Esto es muy importante para los países en vías de desarrollo. -Críticas tan duras contra los ecologistas suelen venir de la derecha. -El debate sobre la ciencia no es derechas o izquierdas. Visto históricamente, la posición de los verdes debería ser de derechas. Los nazis insistieron en los cultivos ecológicos y Hitler se interesó por la medicina alternativa, pero no se puede decir que quien hoy defienda esto sea nazi. En tiempos recientes, debido posiblemente a la relación entre la biotecnología y las grandes multinacionales, el movimiento verde se ha desplazado hacia la izquierda. Pero en realidad, los fundamentalismos ecologistas son de derechas.