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18 Nacional LUNES 30 5 2005 ABC MADRID. Aunque Fraga pierda en Galicia nadie va a cuestionar a Rajoy, al menos desde dentro y no hay que dar por hecho la coalición con el Bloque Son las dos frases- consigna favoritas estos días, respectivamente, en el Partido Popular y en el PSOE. El presidente del PP se juega en las elecciones autonómicas gallegas del próximo 19 de junio buena parte de sus posibilidades para afrontar con expectativas de éxito las próximas generales. Compite en casa y tiene una oportunidad de obtener su primera victoria tras perder las del 14- M y las europeas, además de retroceder en los comicios vascos de abril. Aseguran en la dirección del partido que nadie se va a mover para disputar a Rajoy la candidatura de las generales por el hecho de que Fraga se quede a un escaño o dos de la mayoría absoluta. Pero también admiten que el fracaso traería desmoralización entre las bases, reproducción de enfrentamientos internos por merma de autoridad en Génova- -Ruiz- Gallardón contra Esperanza Aguirre, por ejemplo- -y que se reactivaran los círculos de afines a otros candidatos que no pudieron ser los elegidos en su tiempo- -Rodrigo Rato- -o los aspirantes para el futuro: de nuevo el dúo madrileño de alcalde y presidenta de la Comunidad y el barón autonómico más al alza: Francisco Camps. Los dirigentes del PP más próximos al ex vicepresidente económico de Aznar admiten que Rato no ha dado señal Los populares insisten en que una derrota de Fraga no tendría que afectar a Rajoy, mientras los socialistas intentan que se olvide que, en ese caso, también tendrán que hipotecarse con el BNG PP y PSOE se ponen la venda en Galicia ÁNGEL COLLADO alguna de que quiera volver a la política nacional, pero sí de que el Fondo Monetario Internacional le resulta bastante menos apasionante que la pugna doméstica por el poder. Y permanece perfectamente informado de lo que ocurre en España. No obstante, Rato ha dejado muy claro que es de los políticos que piensa que cada día su afán y que él ha cerrado su etapa en la política nacional tras la derrota del 14- M. De puertas adentro, Rajoy se ha consolidado en los últimos meses con su discurso en defensa de la unidad de España y de exigencia al Gobierno para que no ceda ante ETA. Otra cosa es el desconcierto patente en la dirección del PP ante el escaso eco de sus mensajes. Se multiplican las dudas sobre si sus posiciones a favor de los principios de la transición y el orden constitucional sólo son bien entendidas entre los más convencidos de sus partidarios, mientras que otro importante sec- tor de la opinión pública, quizá mayoritario, se decanta por la indiferencia. La encuesta del CIS tras el debate sobre el estado de la Nación puede ser el dato más contundente al respecto: abrumadora victoria de Zapatero con el etéreo mensaje de todo por la paz Más pedagogía Sin alternativa ni posibilidad de dar marcha atrás en su política de enfrentamiento total con un Gobierno como el de Zapatero cada vez más decidido a seguir camino con los nacionalistas, Rajoy se volcará en Galicia en su doble objetivo de respaldar la campaña de Manuel Fraga y obtener una victoria que también sería personal, pues a las autonómicas acude con el citado discurso que también es de fines pedagógicos como él mismo explica. Asegura que se trata de una cuestión de principios, defender el régimen democrático de 1978, y que él no podría tener otra actitud ante los peligros que acechan a la nación por los compromisos y la cegera del jefe del Ejecutivo. En el PSOE tienen sus particulares miedos internos a la cita gallega. Si Fraga pierde la mayoría absoluta, podrían descolocar a Rajoy y hacerse con la Xunta gallega, pero con otra hipoteca nacionalista: la del nacionalismo radical y de izquierdas del BNG. Sería algo parecido a lo del tripartito catalán que tan mal llevan figuras destacadas del partido como Manuel Chaves, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o José Bono, además del guerrismo en pleno y el resto de la vieja guardia De ahí que el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, llegue a insinuar que, con tal de evitarse otro grupo nacionalista para la particular CEDA de izquierdas que se organiza alrededor de Zapatero, prefiere esperar la ruptura del PP gallego y montar otro tipo de coalición de gobierno en la Xunta, sin Fraga pero también sin radicales del Bloque. Por contra, el presidente del Gobierno da por hecho ese entendimiento tras el 19 de junio y así se lo expuso a los diputados del BNG en el debate sobre el estado de la Nación al pedirles moderación en el discurso para no dificultar posteriores negociaciones. El hecho es que las encuestas dan ahora mismo los mismos datos en Galicia que hace tres años y medio. Fraga está a un escaño de la mayoría absoluta. Entonces las urnas le dieron tres de sobra. Pero ningún asunto nacional se dilucidaba en aquellos comicios.