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12 Nacional EL DEBATE SOBRE EL DIÁLOGO CON ETA LUNES 30 5 2005 ABC LAS VÍCTIMAS as víctimas no se manifiestan públicamente porque tengan la verdad, ni creo que lo piensen, entendida la verdad como lo demostrable e indubitable. Lo hacen, como lo han hecho en el pasado, para defender un punto de vista que, aunque no sea el de todas ellas, no cabe ninguna duda de que es el mayoritario entre quienes, de modo particular, han sufrido los horrores del terrorismo y tienen constancia de algo incontestable: que hay víctimas- -inocentes- -que lo serán para siempre y verdugos que lo siguen siendo. La solidaridad, la compasión, el apoyo y el respeto de las autoridades y la sociedad lo GERMÁN merecen como tales, YANKE como víctimas del terrorismo, sin más. Sin embargo, a veces su mera presencia parece volverse molesta, algo que se ha experimentado desde antaño, como denunciaba Camus en las postrimerías de la Segunda Guerra. Pero no es molesta para los que buscan la verdad (el reproche a sus posibles exageraciones es sólo una disculpa) sino para los pusilánimes, porque el reconocimiento de lo que realmente ocurre, esa sola existencia de las víctimas, debe mover a ponerse de su lado y radicalmente en contra de los verdugos. No es fácil, no basta sólo con acompañarlas. ¿Pero hay alguien, además de los verdugos, que no esté del lado de las víctimas? Lo hay, aunque parezca patético, ya que no es necesario insultarlas. Basta con no querer escuchar sus razones. Porque si las víctimas no tienen la verdad definitiva, el único modo de negarse a escucharlas es demostrar su error. Y, en vez de ello, se trata de dividirlas, ocultar su voz, pronunciar las más farisaicas palabras acerca de su dolor, se intenta aproximarlas al franquismo, desprestigiar su personal posición asegurando que están manipuladas. Se han escuchado en los últimos días, frente al esperpento de convertir un hipotético diálogo con ETA es el espectáculo de la santificación laica de sus promotores, referencias a la venganza y a la justicia. Las víctimas del terrorismo nacionalista son un portentoso ejemplo de seres humanos y familias vueltas pacíficamente hacia el Estado de Derecho en busca de justicia, es decir y según la sentencia clásica, de que se dé a cada uno lo suyo. Lo que reclaman no es, por tanto, lo que hipócritamente les prometen los que quieren acallarlas (sencillamente que ya no haya más muertes) sino justicia, sin la cual la vida no merece la pena. No se les puede reprochar que no sepan bien quién es su enemigo y no se debería balbucear ahora esa desvergüenza de que, manipuladas, están en contra del Gobierno. Así que, el próximo día 4, unos estarán muy justamente en la manifestación y los que no quieran acudir deberían, al menos, escuchar. Serenamente. L Un joven turista, momentos después del atentado contra un hotel de Alicante el 22 de julio de 2003 EFE Hoy se cumple el período más largo en la historia de ETA sin víctimas mortales. Los expertos lo atribuyen a su debilidad y a la necesidad de distanciarse del 11- M Dos años sin poder matar TEXTO: N. V. J. P. MADRID. Han transcurrido dos años desde que ETA cometió sus dos últimos asesinatos. Las víctimas de esta macabra lotería que expande el terror fueron los policías nacionales Julián Embid y Bonifacio Martín. Ocurrió en Sangüesa (Navarra) el 30 de mayo de 2003. ¿Debilidad operativa? ¿estrategia forzosa? Probablemente una conjunción de estas dos causas sea el motivo por el que se trate del período más largo sin víctimas mortales en la siniestra historia de ETA. Tras asesinar a los dos agentes, ETA prosiguió en su estrategia de acumulación de fuerzas esto es, poner más cadáveres sobre una hipotética mesa de negociación. Así, por ejemplo, tras varios atentados, el 1 de julio de 2003 colocó un coche bomba en Bilbao que disponía de una trampa para provocar muertos entre los desactivadores. El dispositivo falló y los agentes encontraron en el artefacto este mensaje: Ésta os la coméis vosotros, cabrones La actividad terrorista prosiguió aquellos meses centrada en empresarios que no se plegaban al impuesto revolucionario y en intereses turísticos. En este contexto, el 22 de julio estallaron dos bombas en hoteles de Alicante y Benidorm que provocaron trece heridos, uno de extrema gravedad. Pudo ocurrir una matanza porque las explosiones se registraron minutos antes del plazo dado por ETA. El 14 de septiembre un coman- do preparó en el Alto de Herrera, en Álava, una emboscada en la que resultaron heridos dos ertzainas. La cobardía salió cara a la banda, ya que uno de los pistoleros perdió la vida. El 18 de octubre ETA buscó otra matanza al lanzar varias granadas desde una furgoneta contra un cuartel del Ejército en la localidad navarra de Aizoáin. La trampa mortal, en forma de bomba, estaba camuflada en el vehículo pero los especialistas de la Guardia Civil no cayeron en ella y la desactivaron. El 24 de diciembre la Policía frustró lo que podría haber sido una matanza al desactivar un tren bomba en la estación de Chamartín. Dos meses después, el 29 de febrero, nueva frustración para ETA al neutralizar la Guardia Civil en Cañaberas (Cuenca) otra furgoneta bomba que quería hacer estallar en Madrid. Atentados medidos Tras el 11- M, la banda se vio obligada a cambiar su estrategia para distanciarse de la conmoción mundial que había supuesto la matanza del terrorismo islamista. Tras cinco meses de silencio de las armas, emprendió una campaña de atentados medidos para evitar víctimas mortales, al menos entre la población civil. Concluida la ofensiva de verano, ha ido tensando la cuerda con atentados que podrían haber provocado muertos. El objetivo es presionar al Gobierno. Es el caso de los coches bomba que estallaron en Guecho, el 18 de enero, así como los dos últimos de Madrid. Atentado contra una empresa de transportes de Irún TELEPRESS