Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
94 DOMINGO 29 5 2005 ABC Economía El Gobierno impulsa la industria española de defensa con la vista puesta en una fusión europea El Ejecutivo aprueba cuatro planes, con una inversión de 2.500 millones, que fortalecerán el sector b El 40 de la producción de nuestra industria militar tiene por destino la exportación, aunque se mantiene una gran dependencia de los Presupuestos del Estado M. LARRAÑAGA MADRID. El Gobierno ha aprobado la puesta en marcha de cuatro planes de modernización de las Fuerzas Armadas, que para 2005 supondrán una inversión por parte del Ministerio de Defensa de 2.500 millones de euros. Dentro de estos programas se incluye la construcción de una nueva fragata, la quinta de la serie F- 100, con destino a la Armada, así como cuatro buques de acción marítima, misiles de corto alcance y 45 helicópteros NH- 90 para el Ejército y la Infantería de marina. La gran novedad respecto a programas ejecutados hace sólo unos años no es el programa en sí, sino los destinatarios. Si hasta hace poco el grueso de los contratos de armamento para las Fuerzas Armadas españolas se lo llevaban empresas extranjeras, en esta ocasión casi todos serán para empresas españolas. La mejor tarjeta de visita El Gobierno no disimula que la intención de estos contratos es dar un nuevo impulso a la industria de defensa española, sabedor de que el principal contratista de una empresa dedicada a la fabricación de este tipo de material debe ser su propio ejército. En el trasfondo planea además la necesidad de fortalecer al sector ante un eventual proceso de fusiones a escala europea. Fuentes del sector aseguran que los nuevos contratos supondrán una carga de trabajo apreciable, fundamentalmente para la industria naval, la aeronáutica y la de electrónica de defensa, y se subraya que no hay mejor tarjeta Fragatas y submarinos son dos de las áreas más competitivas de visita en esta industria que los pedidos de tu propio ejército En el caso de la industria naval, la fragata y los cuatro buques de acción marítima vendrán a engrosar la cartera de pedidos de Navantia, pero debe tenerse en cuenta que estas unidades requerirán de la colaboración de otro buen número de empresas especializadas en determinados aspectos del equipamiento de las naves. Así, por ejemplo, Navantia será el contratista principal de estos programas, pero para los sistemas de armas y la electrónica asociada a las naves en- MIGUEL MUÑIZ trarán en la construcción empresas como Indra o Saes. Y es que en los últimos años la industria española de defensa y de sectores asociados ha dado un paso adelante. Si hace quince años apenas sí se conseguían contratos en el exterior y los que se lograban estaban asociados fundamentalmente a la construcción de buques, en estos momentos la industria española de defensa tiene un peso específico y un merecido respeto en el mundo y ha ampliado su radio de acción contando con varios nichos de excelencia En concreto, la industria española es un actor a tener en cuenta en el escenario internacional ya no sólo a la hora de pujar por contratos para la construcción de fragatas, sino que también lo es para submarinos convencionales, en todo tipo de simuladores de vuelo para entrenamiento, en aviones de transporte y derivados de los mismos, y en tecnologías de fibra de carbono o control de tráfico aéreo. El salto de calidad y cantidad que se ha producido en apenas quince años es significativo. En estos momentos, el 40 de la producción de la industria de defensa se exporta, tanto en versión militar como en versión civil, aunque determinadas operaciones se hayan visto envueltas en polémicas, como fue el caso del reciente acuerdo con Venezuela para el suministro de aviones y naves militares para control de fronteras. En este vuelco ha tenido mucho que ver la consolidación del consorcio europeo EADS, cuyo impacto en nuestro país no se ha limitado a su filial EADSCASA, sino que ha supuesto un foco de desarrollo para la industria auxiliar. En la misma línea, la consolidación de la industria naval militar y la creciente necesidad de tecnología para este sector, tanto para las propias naves como para sus sistemas de armas, han sido otro foco fundamental para el desarrollo de la industria electrónica. No en vano, desde el propio Gobierno se ha reconocido que el programa de modernización ahora aprobado supondrá un nuevo impulso para toda esta industria y se ha subrayado que gracias a desarrollos tecnológicos, que en principio son destinados a la industria de defensa, finalmente se producen avances en el terreno civil. Un caso paradigmático de esta aseveración es el de los sistemas de control de tráfico aéreo, en los que una empresa española, Indra, es uno de los principales contratistas mundiales. Sus sistemas son adoptados por las autorida-