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68 Los domingos DOMINGO 29 5 2005 ABC COMUNICACIÓN El ruido y el diálogo No era el ruido de las bombas. Cuando desde el Gobierno se pidió días atrás el cese del ruido que impide llevar por buen camino un proceso de diálogo con ETA, hablaba de las interferencias que generan las palabras. La profesora María José Canel explica que ruido en comunicación política, y desde el punto de vista técnico, responde a unas tácticas muy precisas como crear cortinas de humo o lanzar globos sonda. Usar la palabra ruido en este contexto significa hablar de generar intencionadamente confusión informativa, y eso es lo que se produce precisamente en el 11- M, cuando se planifica un ataque en una dirección comunicativa. Es verdad que ahora mismo en España hay también una confusión comunicativa en torno a lo que hace y pretende el Gobierno, lo que puede hacer la oposición frente al Gobierno, y como éste interpreta como ruido lo que la oposición dice que hace el Gobierno, mientras que la oposición interpreta como confuso lo que el Gobierno dice sobre lo que está haciendo. Así es como el terrorismo logra su objetivo de moverse en un entorno de confusión comunicativa Hay pocos estudios acerca de la influencia de la banda ETA en la comunicación política. Hasta el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la banda logra que los medios se dobleguen a su estrategia. Por ejemplo, usando términos como comando de ETA cuando comando significa grupo que opera en territorio enemigo, o requisar un coche, que significa retirar la propiedad por una necesidad o una causa. Y los medios durante años reprodujeron esos términos que la banda proyectaba para dar la imagen de grupo armado que lucha por una causa justa, usando la imagen internacional de la España del régimen de Franco. Internacionalmente, ETA maneja muy bien su comunicación acusando al Gobierno de Madrid de una centralidad que veta su libertad y oprime las autonomías. Desde 1997, la cobertura que tiene ETA en los medios es mucho más consciente, y el grupo armado pasa a ser definitivamente banda terrorista Pero esa circunstancia sobrevive sólo hasta 1998, cuando empieza la tregua de ETA, y con ella de nuevo vuelve la confusión Tras el 11- S, el PSOE ganó las elecciones. La investigación que se presenta en Nueva York no duda de que fue efecto del atentado (Viene de la página anterior) se superpuso al del Gobierno? En una crisis así, la parte a la que le toca responder oficialmente siempre tiene más dificultades de triunfar en su estrategia. La investigación en psicología nos enseña que, en cuestiones públicas, la percepción que tenemos del culpable de algo puede ir por la vía del culpable de la causa del problema, que en un atentado sería el terrorista, o el culpable del tratamiento del problema, que es a quien corresponde solucionarlo. Y en una crisis política es muy fácil que la percepción pública vaya hacia el responsable del tratamiento, no de la causa. El ataque del 11- M es un atentado como nunca antes había habido en España, y la rapidez con la que había que responder devastó al Gobierno, arrasó con las posibilidades de previsión y de reflexión, y le forzó a proyectar un tipo de mensaje; eso, unido a filtraciones cuya procedencia aún desconocemos, a la interacción con medios internacionales, a la difusión de información a través de SMS e internet, generó que el Gobierno fuera percibido como interesado por unos resultados electorales. Pero aún hoy, catorce meses después, no se puede constatar que el Gobierno mintiera o no en sus mensajes Diferencias entre el 11- M y el 11- S En el 11- S, todos los ciudadanos de EE. UU. percibieron el atentado como un ataque común, de uno contra los EE. UU. en el 11- M, partidos y sociedad española perciben el ataque como fragmentado. En EE. UU. la reacción que articuló el Gobierno desde el punto de vista de la comunicación fue somos uno contra un enemigo y elaboró una estrategia de comunicación apoyada en valores patrióticos, nacionales y tradicionales. En España, fruto también de su historia con el terrorismo, el 11- M logra convertir el ataque en fragmentado, y por tanto no hay uno contra el atacante sino varios frentes. Esto generó una respuesta fragmentada y creó confusión les de los profesionales que llevan la comunicación de estos centros oficiales son de periodistas, acostumbrados a dar información, pero no de profesionales de la comunicación que planifican, gestionan y tienen ideas estratégicas. ¿Se puede prevenir el efecto del terrorismo en un proceso electoral? No es posible hoy porque la comunicación tiene sus consecuencias, y es muy difícil tras un atentado, y a tres días de unas elecciones, limpiar esos efectos sobre la opinión pública. Lo que tiene que hacer la comunicación política es trabajar para planificar su respuesta al terrorismo de manera que en el momento en que se produzca un atentado se pueda afrontar con una planificación comunicativa, con formas de hablar y de contenidos que permitan contrarrestar la confusión creada. La reacción de EE. UU. al 11- S fue muy estudiada y planificada, y desde entonces la Casa Blanca ha trabajado aún más sobre ello. La primera lección del 11- M es que es necesario ser más conscientes de lo que suponen los efectos comunicativos del terrorismo y de que los gobiernos actúen en consecuencia, y no hacer el juego a la confusión informativa que pretenden los atacantes. En el 11- M, los terroristas se salieron con la suya al impactar sobre el centro de la agenda política española y las agendas personales de los ciudadanos como ellos querían. El atentado tiene todas las características de ser perpetrado para influir en el proceso electoral y, como todos los terrorismos, para ir en contra del Gobierno La primera lección del 11- M es que los Gobiernos deben planificar su reacción ante un ataque para no colaborar en la confusión que pretenden los terroristas ¿Qué hizo mal el Gobierno de Aznar en su política de comunicación? El error principal fue no considerar que era una comunicación en situación de crisis y no aplicar criterios profesionales de comunicación. Por tanto, las decisiones que se toman no son propias de profesionales de la comunicación, y tanto el Gobierno como los partidos se vieron pillados y arrasados. En ese sentido, la confusión derivada del atentado es tal en términos de comunicación y los mensajes son tan desconcertantes, que a día de hoy no se saben aún descifrar y, por tanto, se sigue desconociendo qué pasó el 11- M y entre el 11 y el 14- M en este ámbito La comunicación de Gobierno y las nuevas tecnologías En comunicación política, España tiene una gran carencia; no está profesionalizada la que emana del Gobierno ni aquella de la que se valenlas instituciones públicas para aplicar estrategias. Los perfi- ¿Por qué el mensaje de la oposición