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54 Sociedad DOMINGO 29 5 2005 ABC RAMÓN FERRER Responsable de los programas de Ecología, Agricultura y Vivienda de la Fundación Vicente Ferrer Siento que tengo que seguir, es mi país y debo hacer algo útil por mi pueblo Su presencia va acompañada de una gran expectación en cada aldea que visita. Los niños le adoran, las mujeres le confían sus problemas y los hombres le rinden tributo. Ramón Ferrer, uno de los pilares de la Fundación que creó su padre, hereda una leyenda TEXTO Y FOTOS: M. J. P- B. E. E. KALYANDURG (INDIA) A su paso una avalancha de niños descalzos le envuelve de inmediato. Muchos le besan los pies como gesto de respeto y agradecimiento. Y él tiende la mano a cada uno, regalándoles una amplia sonrisa de complicidad. Su presencia despierta la admiración de los adultos y cierta mirada de veneración. La multitud le arropa, escucha sus palabras en silencio y rompe en risas ante sus bromas, siempre correspondidas por un auditorio arremolinado bajo la sombra de cualquier toldo o bajo un sol abrasador. Ramón Ferrer Moncho es un hombre cercano y abierto a los problemas de su pueblo, de su gente, un talento que ha heredado de su padre, Vicente. A sus 33 años ha echado raíces en Anantapur, su tierra natal, donde ha levantado los pilares de su vida. Conoció a su mujer, Visalaksi (en hindú, mujer de ojos abiertos) en la pequeña aldea de Mukkamvandlapalli y con ella comparte una hija de tres años. Se siente indio, pero también tengo sangre española e inglesa, incluso irlandesa por parte de mi abuelo bromea. -La Fundación ha atacado todos los ámbitos sociales posibles en una comunidad: empleo, vivienda, igualdad de la mujer, discapacidad, educación, sanidad... ¿Qué área queda por cubrir? -Mucho más. Hemos empezado a trabajar en los proyectos, pero no hemos terminado. Hay muchas cosas todavía por hacer. Por ejemplo, atender a los enfermos de sida, una lacra nueva para nosotros. Siempre hay problemas a los que enfrentarnos. No paramos de hacer lo que estamos llevando a cabo y entretanto siempre surge algo nuevo. Por ejemplo, las emergencias: ahora trabajamos con las personas afectadas por el tsunami, y antes con las del terremoto de Gujarat. Estamos implicados en casi todos los ámbitos que necesita la gente de las aldeas. -La mayor parte de los proyectos están dirigidos a atender las necesidades de las mujeres... -Durante los primeros años de la Fundación trabajamos con los hombres, ya que en aquel tiempo era más difícil hacerlo con las mujeres. Pero poco a poco, cuando hemos tenido más contacto con el pueblo, nos hemos encontrado que es más fácil trabajar con las mujeres y obtener mayores resultados. Ahora, casi todos los programas en las aldeas los dirigen ellas. En las escuelas, hacen el seguimiento de los profesores y de los niños. En la construcción de viviendas, ellas son quienes van a buscar ladrillos, piedras, arena y madera. Ramón Ferrer, en la aldea de Yalagalavanka durante una entrega de casas Es más fácil trabajar con las mujeres, y gracias a ellas obtenemos mejores resultados Participan en todo y son las actrices principales de nuestros proyectos. -También los niños son protagonistas de muchos proyectos. -Los niños son el futuro. Ellos ven a sus madres trabajando en una situación de liderazgo. Así podrán aceptar mejor en el futuro la igualdad entre hombres y mujeres. Disfrutan además de mejor educación, saben más del mundo y tienen una oportunidad, una puerta abierta para salir de sus problemas. ¿Cuál es el proyecto más inmediato que desea impulsar la Fundación? -Hace un año escogimos a los 130 niños que consideramos más inteligentes para estudiar en los mejores colegios del Estado. Cuando finalizó el cur- so, el 96 por ciento de ellos obtuvieron las calificaciones más altas. Ahora queremos extender esta iniciativa a un número mayor de niños; tenemos que buscar fondos para dar continuidad durante varios años al proyecto, así los niños podrán acceder a una educación superior y completarla. Existe un gran interés en este programa tanto por parte de los padres como de los propios estudiantes. Estos niños normalmente van a una escuela pública y su futuro no está garantizado. Pero si lo conseguimos, unos doscientos chicos cada año tendrán la oportunidad de recibir una educación muy buena. En el futuro, serán médicos, ingenieros, informáticos... Yo tengo un pacto con ellos: después de sus estudios trabajarán con la Fundación durante unos años y devolverán el dinero que hemos invertido en ellos, para que puedan estudiar otros pequeños. -Todos los proyectos, toda la estructura de la Fundación, se ha organizado en torno a un pilar: la aldea, el concepto de comunidad. ¿Es un sistema exportable a otras ONG o a otros países? -Hay muchas ONG en India que trabajan por la gente, en los pueblos... Nosotros tenemos una dilatada experiencia, de muchos años, hemos llevado a cabo muchos cambios y aprendido muchísimo. Al trabajar con la gente siempre encuentras sorpresas y a la vez es muy divertido. Las 1.600 personas que trabajan para la Fundación están en el nivel más bajo, están cerca de la gente. Cualquier ONG que quiera obtener resultados debe estar ahí, empezar desde abajo y hacer partícipe a la comunidad. La gente son los actores principales en cada proyecto que realizamos. -Más de 120.000 niños están apadrinados desde España. ¿Este sistema es la principal fuente de recursos para la Fundación? -En efecto, es nuestra manera principal de conseguir fondos. Existen también proyectos y socios colaboradores, pero que no tienen tanta durabilidad en el tiempo. El apadrinamiento supone una relación especial que se establece entre el padrino y el niño, y no es para un año, dos o tres... No hay límite, hasta que el padrino quiere participar. Hay padrinos incluso que han ayudado a un niño durante años, y cuando éste se ha casado y ha formado una familia, también han pasado a apadrinar a sus hijos. ¿Qué tiene que cambiar en la sociedad india para despegar hacia el desarrollo? -India ha estado siempre abierta a la gente de fuera. Los indios son muy buenas personas y muy pacíficos. Pero el problema está dentro, porque están divididos en castas cerradas. La sociedad india tiene que abrirse dentro y todos tienen que participar en el desarrollo. Hay unas castas muy bajas que tienen que salir a la sociedad y romper los muros que impiden su progreso. Esto va produciéndose poco a poco, aunque ante los ojos de Europa parece un proceso muy lento. India solo puede correr a su ritmom, y no más rápidamente de lo que la gente puede. ¿Qué ocurrirá después de Vicente Ferrer? -No hay ningún problema para el futuro de la Fundación. Tenemos una organización muy fuerte, bien equipada, con grandes profesionales y con una fuerte inversión en el programa que seguirá mejorando. Yo empecé a trabajar aquí pensando que es mi vida para siempre. He nacido aquí, me he casado aquí, tengo una hija aquí, estoy cómodo, es mi tierra... Siento que tengo que seguir, es mi país y tengo que hacer algo útil por mi pueblo.