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ABC DOMINGO 29 5 2005 Internacional 31 WALID YUMBLATT Líder druso de la oposición libanesa Walid Yumblatt (a la derecha) recibe en su castillo de Mujtara a varios conciudadanos drusos para escuchar sus peticiones Si Bush quiere desarmar a Hizbolá ya puede mandar a los marines Walid Yumblatt recibe cada mañana en Mujtara a los suyos como los señores feudales de antaño lo hacían con sus vasallos. Le piden dinero, trabajo. Y consejo sobre a quién votar en las elecciones de hoy, que se prolongarán en varias fases hasta el 19 de junio TEXTO Y FOTO: JUAN CIERCO ENVIADO ESPECIAL CASTILLO DE MUJTARA (LÍBANO) Es uno de los máximos protagonistas de los primeros comicios legislativos sin presencia de tropas extranjeras, tras la salida siria, y bajo la lupa de decenas de observadores internacionales, algunos españoles. Ayer se confirmó su elección como diputado, al no presentarse ningún otro candidato en su circunscripción de las montañas del Shuf. Hoy vota la capital, en un paso al frente hacia un nuevo Líbano ante el que todavía se muestra escéptico. ¿Qué le piden los ciudadanos a los que recibe en su castillo? -Es una vieja tradición y forma parte de mi trabajo. Me piden ayuda para encontrar un trabajo, dinero, consejo. Muchos vienen a animarme. Lo hacía mi padre que convirtió Mujtara en un refugio para la gente y tomé su testigo tras su asesinato en 1977. ¿Qué se juega el Líbano con estas elecciones? -Ni más ni menos que la conversión en un país moderno. Y para eso tenemos que cambiar el sistema electoral- -hoy los diputados, como yo mismo, somos elegidos por defecto, sin contrincantes- -y dejar de vivir en una democracia a la libanesa para hacerlo en una pura y verdadera. A partir de ahí debemos separar la religión del Estado y empezar a respirar de una vez por todas. -Tras el asesinato de Rafik al- Hariri la oposición unió sus fuerzas como nunca lo había hecho. Hoy ha vuelto a dividirse ¿Por qué? -Desde que regresó el general Aoun de Francia, tras 15 años en el exilio, no se sabe muy bien ya quién está en la oposición y quién no. Quería quedarse con todos los escaños, quería imponerse como presidente, quería demasiado y así el compromiso ha sido imposible. Nosotros estamos dispuestos a trabajar con Saad Hariri después de las elecciones. Pero no olvide que hoy en día el Líbano no es una nación, sino un mosaico de confesiones con intereses contrapuestos. -Siria abandonó el Líbano por la presión internacional y la resolución 1559 de la ONU, que también pide el desarme de Hizbolá. -No vamos a desarmar a Hizbolá, que es un movimiento nacional no una milicia. Este es un asunto interno libanés y lo resolveremos nosotros. Una solución podría ser integrar a Hizbolá, al que debemos por ejemplo la retirada israelí del sur del país, en el Ejército. Habrá que hablarlo. Pero si Bush quiere desarmar a Hizbolá ya puede enviar a los marines. ¿Es usted antiamericano como le acusan sus detractores? -En absoluto, lo que pasa es que no me gusta la política de EE. UU. en Palestina. ¿Acaso le ha dado Bush a Abu Mazen una carta de garantías como la que le dio en su día a Sharón reconociendo las fronteras con las colonias judías? -Su padre fue asesinado hace casi 20 años, ahora lo ha sido Hariri... ¿Teme usted por su vida? -Nunca pienso en mi seguridad, si lo hiciera me quedaría paralizado para siempre. De lo que se trata es de convertirnos en un país moderno, donde las religiones no asomen por encima del Estado. Si tengo que morir por el camino...