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26 DOMINGO 29 5 2005 ABC Internacional Francia acude hoy a las urnas dispuesta a dar un vuelco al actual proceso político de la Unión El Tratado de la UE y el futuro de la Ampliación, hipotecados por el pobre balance de la era Chirac del no el 89 por ciento de los electores comunistas, el 59 por ciento de los electores socialistas y el 90 por ciento de los de extrema derecha JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL PARÍS. Francia retiene el aliento antes de la tormenta. Están invitados a decir sí o no a un proyecto de Tratado Constitucional europeo 41.8 millones de electores. Los últimos sondeos oficiosos pronostican el rechazo, aunque se ha producido un imprevisible cambio de tendencia. El futuro de la construcción política de Europa está hipotecado al desastroso balance político, económico y social del presidente Jacques Chirac. Según los estudios sociológicos más finos, son partidarios de votar no el 89 por ciento de los electores comunistas, el 59 por ciento de los electores socialistas, el 56 por ciento de los electores ecologistas, el 90 por ciento de los electores de extrema derecha y un 59 por ciento de los electores no adscritos a ninguna corriente política. Ese electorado que pudiera rechazar el proyecto constitucional europeo está formado por obreros poco cualificados, agricultores pobres, funcionarios de la escala más baja, pequeños y medianos empresarios con modesta formación. Una mayoría de mujeres y muchos jóvenes son partidarios del no b Son partidarios Los últimos sondeos TNS Sofres publicó el viernes por la noche en su página de internet el resultado de su última encuesta, en la que el 51 por ciento de las intenciones de voto se inclinaban hacia el no CSA, en su sondeo realizado para el diario la Tribune de Genève triunfaba el no con un 52 por ciento, con una pérdida de tres puntos en relación con la anterior consulta del instituto. Ifop, para la web Constitution- europeenne. com, situaba el no en un 56 por ciento, con una subida de dos puntos. rechazo tiene muchos flecos pavorosos. Voto de castigo contra el presidente Chirac y su gobierno. Voto de rechazo contra una UE calificada de ultra liberal Voto contra el lejano ingreso de Turquía. Voto contra el fantasma del liberalismo anglosajón. Voto contra los EE. UU. Voto (tardío) contra una ampliación percibida como una amenaza peligrosa para los intereses nacionales Ese largo rosario de quejas, denuncias, críticas, esquizofrenias, amenazas, miedos y rechazos cristaliza en la figura y la catastrófica herencia personal del presidente Chirac, de quien un 65 por ciento de los franceses tienen mala o muy mala opinión. Una francesa lee los carteles electorales en una calle de la ciudad de Rennes (Laurent Fabius) del partido. Ese enfrentamiento sin cuartel dejará huellas difíciles de curar. En el Ejecutivo y el partido gubernamental, la campaña concluirá con una crisis de gobierno. Jean- Pierre Raffarin, primer ministro, será sacrificado para dar oxígeno a su presidente, Jac- AP Más sueldo y formación Según los mismos estudios, son partidarios de votar sí el 80 por ciento de los electores centristas, el 75 por ciento de los electores de derecha moderada y un 41 por ciento de los electores socialistas. El electorado partidario de aprobar el proyecto constitucional tiene salarios y patrimonio por encima de la media nacional, ha cursado estudios medios o superiores y forma parte de las elites profesionales e intelectuales de la nación. El votante del sí es mayoritariamente hombre, tiene más de 50 años y suele tener diplomas o cargos directivos en la empresa privada o la función pública. Ese retrato robot, en el que coinciden los mejores analistas, divide a todas las familias políticas de izquierda y derecha. La campaña que culmina con el voto de hoy ha dividido de manera fratricida al centro derecha y el centro izquierda. El PS ha estado al borde de la escisión, entre partidarios y adversarios de la Constitución, conducidos a una batalla feroz, por el número uno (François Hollande) y el número dos ques Chirac, convocante de un referéndum que pudiera costarle pasar a la historia como el hombre que precipitó la decadencia de Francia en Europa. A la extrema izquierda, la extrema derecha, la izquierda socialista, los ecologistas, los comunistas y la derecha nacionalista, el voto de castigo y Patada a Chirac Entre otras razones, el presidente Chirac convocó el referéndum cuando los sondeos pronosticaban una victoria arrolladora del sí El presidente esperaba beneficiarse de tal aprobación, que hubiese podido tener la dimensión de un plebiscito de fin de mandato. En apenas tres meses de campaña, el balance desastroso de los tres años cortos de su segundo mandato presidencial ha servido de trágico catalizador. En palabras de Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo, los franceses desean dar una patada a Chirac en el culo de Europa En el 2002, Chirac reconquistó el poder supremo prometiendo bajar los impuestos, reducir el paro, sanear las cuentas del Estado, reducir la fractura social y devolver a Francia su rango en Europa Tres años más tarde, han subido los impuestos, el paro ha crecido por encima del 10 por ciento, Francia crece menos que la media europea, el endeudamiento público alcanza récords históricos y París ha perdido mucho peso en Europa. Le Monde escribe: la generación Chirac dejará a sus hijos una deuda pública que ha crecido del 57 al 66 por ciento del PIB, cuando el Estado gasta un 25 por ciento más de lo que ingresa, incluso tras haber aumentado la fiscalidad. El Elíseo mueve ya los peones para el anunciado cambio de Gobierno J. P. Q. PARÍS. Mientras Europa evalúa las consecuencias del referéndum francés, Jacques Chirac mueve los peones de un cambio de gobierno anunciado. Jean- Pierre Raffarin, primer ministro, será la víctima propiciatoria de la crisis nacional, sea cual sea el resultado del voto que los franceses van a realizar hoy. Dominique de Villepin, ministro del Interior, espera convertirse en el hombre de la situación, a partir de mañana. Aspira a ser el jefe de un gobierno de combate, consagrado a dorar la declinante estrella de su presidente y poderoso protector. Michèlle Alliot- Marie, ministra de Defensa, sueña con una nueva ascensión política, haciendo valer su fidelidad ciega a un presidente camino de un previsible fin crepuscular. Nicolas Sarkozy, presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) el partido de la mayoría conserva- dora de Francia, no desea quedarse al margen de unos movimientos de peones que pudieran precipitar la larga marcha de las elecciones presidenciales del año 2007. Acosado por el fantasma de una crisis matrimonial grave, utilizada por sus enemigos como arma desestabilizante, Sarkozy espera pesar de alguna manera en la crisis en curso. Pero Chirac lo considera como su más íntimo enemigo personal.