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18 Nacional DOMINGO 29 5 2005 ABC El ministro de Defensa cumple su tarea a plena satisfacción del presidente del Gobierno, pero su inclinación a pronunciarse sobre cualquier asunto de actualidad, aunque exceda sus competencias y a veces contradiga la línea oficial le ha granjeado ya la enemistad de un buen número de sus compañeros de Gabinete Los pisotones de Bono Zapatero. Mientras que el presidente del Gobierno apuesta por explorar vías de diálogo para acabar con ETA, Bono dice que una negociación con la banda sería muy digna de ser criticada si fuera real y llama cómplice de asesinato y secuestrador consumado a Otegi. De la Vega. Cuando el Gobierno, siguiendo el criterio fijado por Zapatero desde Moscú, defendía abordar sin precipitación la reforma de la Constitución tras conocerse el embarazo de la Princesa de Asturias, Bono abogaba por hacerla cuanto antes, no vaya a ser que el segundo sea un niño y tengamos una complicación como en el siglo XIX en alusión a las guerras carlistas. De la Vega le tuvo que desautorizar públicamente en mayo porque descartó desclasificar papeles del CNI sobre el 11- M sin esperar a la decisión colegiada del Gobierno. Alonso. El de Interior es uno de los ministros que ha tenido más enfrentamientos con Bono. Chocaron porque éste pretendía, a través de la Ley de Defensa Nacional, asumir en tiempo de conflicto armado y durante la vigencia del estado de sitio la coordinación no sólo de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, sino también de las policías locales. También por los criterios a aplicar en las condecoraciones a víctimas del terrorismo. Curiosamente, Alonso ha tenido que asumir el desgaste por los incidentes derivados de su imprevista asistencia, a título personal, a una manifestación de la AVT en la que el Gobierno estaba representado oficialmente por Jordi Sevilla. Moratinos. El de Exteriores es otro de los ministros con los que ha chocado en varias ocasiones. Moratinos le desautorizó cuando descartó primero el envío de tropas a Haití y después anunció la retirada de las tropas desplazadas a este país. En su reciente visita a EE. UU. Bono dio por normalizadas las relaciones bilaterales en el ámbito de Defensa, pero al ser preguntado si eso valía también para las relaciones diplomáticas, respondió: Cada uno tiene que asumir sus responsabilidades Montilla Sevilla. Desde la mesa del Consejo de Ministros, Bono tachó de menospreciable que la Generalitat de Cataluña exija más derechos porque paga más impuestos. Días después, el ministro de Industria y primer secretario del PSC le respondió con otras declaraciones negándole competencia en la materia. Trujillo. Cuando la ministra de Vivienda atravesaba por uno de sus peores momentos y Zapatero tenía el empeño personal de relanzarla, acaparó el protagonismo de la firma del convenio para la Operación Campamento con la presidenta de la Comunidad de Madrid. López Aguilar. Cuando la tesis imperante en el Gobierno era no instar a la ilegalización de EHAK por falta de pruebas, Bono se pronunciaba a favor de promover esa medida. Patxi López. En víspera de la reunión que el líder del PSE mantuvo con EHAK, manifestó que le gustaría que sus compañeros no hablen con nadie que esté a favor del terrorismo o no lo condene Maragall. Cuando un socialista juega a ser nacionalista, deja de ser socialista declaró el 8 de mayo a ABC. Bono, el ministro que va por libre GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. En poco más de un año como ministro de Defensa, José Bono se ha convertido en el miembro del Gobierno mejor valorado por la sociedad española- -aventaja en una décima al propio presidente, según el primer barómetro de ABC, publicado el 9 de mayo- Pero su hábito- -adquirido durante los años en que la crisis del PSOE le convirtió en uno de sus principales referentes- -de pronunciarse sobre cualquier asunto de actualidad, aunque exceda el ámbito de sus competencias y su opinión contradiga la línea oficial le ha granjeado ya la enemistad de un buen número de compañeros de Gabinete, que le achacan un excesivo afán de protagonismo Al cabo de un año, entre los miembros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se han generado complicidades entre algunos ministros, que ante determinados asuntos se intercambian apoyos en los debates de sus iniciativas en el Consejo de Ministros, en ocasiones por coincidencias estrictamente políticas o de intereses departamentales, pero en otras por mera aplicación de la máxima hoy por ti, mañana por mí Bono es uno de los pocos ministros que tiene hilo directo con Zapatero ló el liderazgo del PSOE- -y, por ende, la presidencia del Gobierno- y más tarde le rescató de un futuro político incierto- -la ley le impedía optar de nuevo a la presidencia autonómica- -colocándole bajo su zapato Cuando en los prolegómenos de la campaña para las elecciones del 14- M Zapatero filtró que, si ganaba, nombraría ministro a Bono, el entonces presidente de Castilla- La Mancha lo descartó públicamente; a tenor de lo ocurrido después, porque no confíaba en tal hipótesis. Tras la victoria, Zapatero le propuso que asumiera la cartera de Interior, pero a Bono le pareció una tarea demasiado complicada e ingrata y le planteó Defensa como alternativa. JAVIER PRIETO Hilo directo con el presidente Bono no participa de esas complicidades, ni las cree necesarias. Es uno de los pocos ministros que tiene hilo directo y acceso libre al presidente del Gobierno, no sólo por su calidad de ministro de Defensa sino por su propia condición personal. De esa relación vino uno de los traspiés más sonoros del ministro- -con efectos colaterales para todo el Gobierno- cuando en junio de 2004, tras el éxito del repliegue de Irak pero con sólo un mes y medio en el cargo, despachó a solas con Zapatero la autoconcesión de la Gran Cruz del Mérito Militar, a la que el presidente accedió por la simple razón de lo que se lo pedía Bono y sin medir el impacto. Su inclinación por el boato y el ceremonial ya la había dejado patente en su toma de posesión, con participación de personajes de la farándula y un despliegue que a todas luces se saltó la consigna de austeridad en las conductas y en las formas impartida por Zapatero. La relación entre ambos esconde algunos entresijos psicológicos difíciles de desentrañar, pero fáciles de barruntar si se tiene en cuenta que Bono, uno de los dirigentes más carismáticos de la generación política de Felipe González y Alfonso Guerra, había conquistado ya cinco mayorías absolutas en Castilla- La Mancha cuando Zapatero era un desconocido incluso entre sus compañeros de partido. Después, resultó que aquel bisoño chico de León le bir- nal- -que, lejos de ocultar, en más de una ocasión ha exhibido- -con dirigentes del PP como Eduardo Zaplana y Alberto Ruiz- Gallardón también es valorada por Zapatero, quien al seleccionar sus colaboradores antepone el utilitarismo a las consideraciones de índole personal. Éxitos insolidarios Sin embargo, también ha provocado profundo malestar entre sus compañeros que, tras el agrio debate sobre la Nación, sacara insolidariamente a Mariano Rajoy de su aislamiento brindándole la plataforma de unas jornadas organizadas por Defensa; y, sobre todo, que callara cuando el líder de la oposición acusó en su presencia al Gobierno de poner en peligro la dignidad de España para luego pactar con él la Ley de Defensa Nacional- -su proyecto estrella- -con una fórmula que permite al PP defender la legitimidad de su actuación en la guerra de Irak. Entre el paraguas presidencial y la reserva exigida a las deliberaciones del Consejo de Ministros, han quedado en el secreto iniciativas relacionadas con las víctimas del terrorismo que soliviantaron a sus compañeros de Gabinete. Pero de lo que nadie le puede proteger es de su querencia por los focos. Incluso cuando se muestra disciplinado se hace notar: Me han dicho que diga, y estoy de acuerdo en decirlo, que me remito a lo que diga Solbes declaró tras recibir la consigna de no polemizar sobre la propuesta de financiación del gobierno catalán. Las aportaciones de Bono Desde entonces, ambos están más que satisfechos con esta decisión. Zapatero no sólo cree que cumple a entera satisfacción su cometido como ministro de Defensa, sino que, por su gran capacidad de trabajo y gestión, haría una brillante labor al frente de cualquier Ministerio. Además, la imagen que ha acuñado de defensor a ultranza de la unidad de España- -aunque en el Gobierno hay otros que profesan esa fe con tanta o más intensidad- -le sirve de blindaje frente a las acusaciones del PP de que pretende desmembrar el país. Zapatero se ha servido también de sus buenas relaciones con la jerarquía eclesiástica para engrasar las relaciones con la Iglesia Católica, ante la que le introdujo cuando todavía estaba en la oposición. Su amistad perso-