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64 Cultura SÁBADO 28 5 2005 ABC Los participantes destacan la incorporación de la memoria como argamasa indispensable para la edificación democrática de la unión de los pueblos europeos dar el trauma al principio dijo el historiador Harald Welzer. Primero uno necesita sobrevivir a él comenta también Bernecker. Pero, según el ministro de Exteriores, España tendría ahora madurez para abrir un capítulo que cerró en falso la Transición y la Constitución proporcionaron una pausa que ahora nos permite penetrar en la historia y asumirla El ex ministro de Cultura alemán, Michael Naumann, preguntó a Moratinos sobre el riesgo de reabrir heridas y éste respondió que el ejemplo alemán mostraría que el trabajo sobre la memoria no bloquea el futuro. Welzer previno no obstante contra una memorio- manía incesante, que no ha decaído en Alemania en una coyuntura en que los alemanes empiezan a dudar y sentirse frágiles. Sin embargo, Fischer advirtió disparidades entre el ejemplo alemán y español, entre el III Reich y el franquismo... nosotros no somos nadie para dar consejos y agregó que en el caso de Alemania no puede dejar nunca de recordar pues aunque los recelos han pasado en cuanto tratáramos de olvidar, volverían Juan Goytisolo (a la derecha) durante su intervención ayer en el simposio La cultura de la memoria PATRICIA SEVILLA Intelectuales españoles y centroeuropeos debaten en Berlín la incultura del olvido Un encuentro analiza la memoria histórica de España y Alemania que inauguraron los ministros Fischer y Moratinos, asisten, entre otros, Kertész, Semprún, Goytisolo, Reyes Mate, Bernecker, Gauck y Chirbes RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. La memoria no es la historia advirtió el filósofo Reyes Mate, pero la memoria es necesaria para todos: para unos expertos es creación subjetiva, para otros allí donde acaba, empieza la historia como dijo Semprún; incluso de uso actual, recordó el ministro Moratinos, recomendando a los franceses ante su referéndum que tengan un poco de memoria histórica Tanto los participantes españoles, como los alemanes occidentales y orientales, destacan la incorporación b Al simposio, de la memoria como argamasa indispensable para la edificación democrática de la unión de los pueblos europeos, si bien el olvido es tan necesario como la memoria: son complementarios dijo a este diario Walther Bernecker. El filósofo José María Ridao avisó contra el mito del aprendizaje de la memoria pues sólo encarar la verdad nos librará de repetir la tragedia. Para Semprún, en este campo el papel de Alemania sería crucial al ser el único pueblo de Europa que ha sufrido los dos grandes totalitarismos, el fascista y el comunista así como el intercambio de memorias entre países, a veces complementarias, otras contradictorias Así, la participación polaca en Irak se explicaría antes por la memoria histórica que por educación democrática como adujo Chirac. Pero incluso en Alemania la fascinación que ejerció el nazismo y el propio dolor de los alemanes son temas que han quedado ocultos durante décadas, entre un ejemplar ejercicio de memoria oficial y una esquizofrenia interna familiar. El politólogo Ignacio Sotelo explicó la evolución generacional alemana frente al recuerdo y que tal vez en la generación de los nietos es cuando podría empezar a estudiarse el nazismo en su componente europea y el papel que en él tuvo no sólo Alemania. Moratinos elogió el cuidado de la memoria como base de su identidad y el patriotismo constitucional y calculó que, tanto Alemania, hasta principios de los 70, como España, habrían necesitado 25 años para abrir el baúl de los recuerdos Similarmente han explicado a este diario su experiencia de la memoria internos de campos de concentración como el Nobel Imre Kertész y Jorge Semprún. Tal vez es necesario poder olvi- Autocrítica Semprún admiró el incomparable trabajo de autocrítica realizado por Alemania de recordar los crímenes y olvidar los propios agravios sufridos también por la población luego represaliada. Pero Fischer dijo que no siempre fue así y que la no respuesta de los mayores a lo que pasó y su papel en aquello generó la duda en el estado y la justicia, la violenta reacción juvenil del 67 e incluso el terrorismo de la Fracción del Ejército Rojo, sólo superada por la conciencia de que sólo un estado de derecho puede dar una respuesta. Pero los historiadores Santos Juliá y Walther Bernecker fueron los únicos en disputar la novedad de la memoria, considerando que hubo una memoria e investigación continua incluso antes de la Transición, que desde los 50 cambió para muchos estudiosos de cruzada del bien a inútil confrontación fraticida lo que en opinión también Goytisolo fue continua y habría posibilitado la reconciliación La reconciliación es furiosamente disputada por el antropólogo Juan Aranzadi, quien afirmó que el olvido es la otra cara de la Transición y quien hizo una lectura catastrofista sobre el retorno a España del fantasma del nacional- catolicismo, algo que también Goytisolo dijo entrever en el propio episodio de la isla de Perejil. También el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, contestó a ABC el mito de la reconciliación, basada sobre todo en el silencio de los vencidos