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ABC SÁBADO 28 5 2005 Cultura 63 Juan Marsé: Iría a Fráncfort escindido, sólo de cintura para arriba o para abajo Los escritores en castellano reaccionan ante los planes de la Generalitat b Marsé, Tomeo, Pericay y Bado- Calvo espera que no se discrimine a nadie MADRID. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, dijo ayer que espera que la Generalitat no discrimine a ningún autor catalán en la Feria de Fráncfort de 2007, en la que la cultura catalana será la invitada de honor, y señaló que hay que acostumbrarse a que las Comunidades Autónomas estén presentes en eventos internacionales de estas características, a los que también acude el Ministerio y los editores en castellano, por lo que no se minusvalora la importancia del idioma español. La ministra respondía así a la polémica surgida después de que el Parlament haya pedido a la Generalitat que sólo vayan a Fráncfort autores que escriban en catalán. Ésa es una decisión que toman las Autonomías. Es entendible que un idioma que enriquece a este país, promocione sus libros en su lengua De todos modos, recordó que Cataluña será invitada de honor, pero que en la feria estarán los editores españoles y el Ministerio, con todas sus publicaciones en castellano. Calvo subrayó que en esta feria estará muy presente el sector español y espera que no se haga ningún tipo de discriminación injusta Prefiero no meterme en competencias que respeto, opine lo que opine de ellas; y a la inversa, tampoco me gusta que invadan competencias que son de la política nacional. Si la feria está dedicada a Cataluña es normal que lleve su lengua y sus autores. Como ciudadano no me gustaría que se produjeran problemas de discriminación sa, entre otros, acusaban de provinciana la pretensión de la Generalitat de llevar a la Feria alemana sólo escritores en catalán MARÍA GÜELL BARCELONA. La decisión de dar prioridad a la presencia del libro y sector multimedia en catalán en la Feria de Fráncfort no es del agrado de todos. Algunos teléfonos ardían ayer por la tarde al hablar de esta cuestión. Uno de los damnificados el escritor Juan Marsé, se encendía literalmente al hablar de ello y declaraba que a los que vayan a la Feria de Fráncfort les deseo lo mejor. Yo, aunque me invitaran a ese viaje, no iría. Y le diré por qué: la sola idea de verme sentado en el avión junto a Baltasar Porcel o Maria Mercé Roca me pone los pelos de punta Y continúa: Me pregunto qué va a pasar con los escritores que escriben indistintamente en catalán y castellano, como por ejemplo Eduardo Mendoza, que escribe teatro en catalán y novela en castellano Por su parte, Marsé concluye que sólo podría ir a la Feria de Fráncfort escindido, es decir, de cintura para arriba o de cintura para abajo También escribe en castellano Javier Tomeo, que acaba de publicar El cantante de boleros quien asegura tener muy claro que en Cataluña hay dos idiomas y que los mejores escritores catalanes escriben en castellano Tomeo denuncia que politizar la cul- Javier Tomeo ABC Juan Marsé ABC tura es muy triste y muy feo La indignación crece. Xavier Pericay se suma a la protesta y reconoce que esta decisión (priorizar la cultura en catalán) es la máxima expresión de hasta qué punto la ficción está instalada en el Gobierno catalán. Y no duda en que la única forma de representar a Cataluña en una feria del libro es hacerlo con escritores que escriban en castellano y en catalán Y reconoce que hay una confusión eterna entre el territorio y la lengua; algunos consideran que en Cataluña sólo hay una lengua legítima y se equivocan de pleno Pericay sólo puede decir que se trata de un caso de absoluto provincianismo y que es intolerable que se llegue a estos extremos con plena impunidad. Y cierra sus palabras: Es un escándalo, pero no me provoca sorpresa. Me sorprendería que las cosas se correspondiesen con la realidad social A este clima enrarecido se han sumado otras voces, como la de Enrique Badosa, miembro de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, que subraya que no reconocer como catalana la literatura en castellano es no reconocer la realidad. Y no reconocer la realidad siempre pasa factura. Estamos, pues, ante una injusticia