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30 Internacional SÁBADO 28 5 2005 ABC SE COMPLICA LA SUCESIÓN EN CUBA CARLOS ALBERTO MONTANER El general Hood, jefe de la prisión de Guantánamo, se dirige a la prensa AP El Pentágono reconoce ahora incidentes por el Corán en Guantánamo Algunos de los detenidos también perpetraron diversos actos de profanación jefe de la prisión de Guantánamo, confirma cinco casos en los que personal militar manipuló mal el libro sagrado del islam PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Como parte de la saga coránica planteada por la revista Newsweek, y sin final a la vista, el Pentágono reconoció por primera vez que sus pesquisas han identificado al menos cinco casos de mal manejo por parte de personal militar de las copias del libro sagrado de los musulmanes permitidas a los internados en Guantánamo. Intentando superar una polémica que ha provocado casi 20 muertos en Afganistán, el Departamento de Defensa insiste en que pese a estos problemas no hay indicios de sacrilegios premeditados como el supuesto caso del Corán arrojado a una letrina. Para esta última salva de explicaciones, el Pentágono ha recurrido al general Jay W. Hood, jefe de la improvisada cárcel en Guantánamo. El oficial ha confirmado que las pesquisas en curso han revisado trece alegaciones específicas sobre abusos a ejemplares del Corán que se remontan a comienzos del año 2000. Según Hood, ocho de las acusaciones carecen de fundamento, pero en cinco instancias se habría producido un mal manejo del libro sagrado. Sin ofrecer detalles específicos, el general indicó que de los cinco casos conb El general Hood, Nuevo revés para Bolton El Senado de Estados Unidos, inmerso en la turbulenta tormenta sobre el poder de la minoría demócrata y el derecho de la Casa Blanca a nombrar cargos de confianza, ha optado por retrasar por lo menos una semana la polémica confirmación de John Bolton como embajador ante las Naciones Unidas. En votación de procedimiento (56 contra 42) ha quedado claro que los republicanos en la Cámara Alta carecen de la súper- mayoría de sesenta votos necesaria para forzar un pronunciamiento favorable para la candidatura de Bolton. La oposición demócrata, e incluso algunos republicanos, cuestionan las credenciales del candidato nominado por la Casa Blanca para un puesto de tanta visibilidad diplomática. firmados, tres tienen gran probabilidad de ser incidentes deliberados y otros dos, simples accidentes. Pese a la vaguedad de las declaraciones, se considera que esta es la primera vez que el Departamento de Defensa reconoce problemas con el Corán en Guantánamo. Los responsables militares insisten en que la mayoría de los incidentes preceden a las estrictas directrices publicadas en 2003 para el debido tratamiento del libro que los musulmanes consideran la palabra directa de Alá. Como ejemplo de la firmeza de estas regulaciones, el general Hood ha con- i Fidel Castro hoy decidiera morirse el velorio estaría lleno de gentes más nerviosas que compungidas. A Raúl, su hermano y heredero, tal vez ya no le resulte tan sencillo asumir el poder, y mucho menos ejercerlo eficazmente. Han vuelto a aparecer con gran fuerza los testimonios sobre su intensa vinculación al Cártel de Medellín en la década de los ochenta, y eso es devastador para cualquier gobernante. La noticia saltó a la luz pública hace pocas semanas por medio de un despacho de Televisión Española: John Jairo Velásquez, conocido como Popeye mano derecha y Jefe de Seguridad de Pablo Escobar (el gran capo del Cártel de Medellín muerto a tiros en 1993) desde la cárcel bogotana donde está retenido por asesinato dio toda clase de detalles sobre las estrechas relaciones entre Raúl Castro y los barones de la droga colombianos. Ni tardo ni perezoso el gobierno cubano trató de sembrar dudas sobre la veracidad de las palabras de Popeye -quien se propone escribir sus memorias bajo el muy churchilliano título de Sangre, traición y muerte pero las afirmaciones del sicario colombiano coinciden milimétricamente con el resto de la información de que dispone el DEA, incluidas las fotos de la utilización de las bases militares de la Isla para la recepción y reexpido de la droga. Para quienes conocen cómo funcionan la Inteligencia y las fuerzas armadas del país, resulta absolutamente imposible de creer que esas operaciones se llevaran a cabo sin el S conocimiento y la aprobación del alto mando, y muy especialmente de Raúl Castro, competente y minucioso jefe del aparato militar desde más de cuarenta años. El próximo paso de este truculento episodio está a mitad de camino entre la diplomacia y la justicia. Es posible que Estados Unidos, víctima de las operaciones de narcotráfico autorizadas y respaldadas por Raúl Castro, le solicite al gobierno colombiano que reclame la extradición del hermanísimo para que responda de estas acusaciones ante los tribunales, dado que no lo ampara ninguna clase de inmunidad. Al fin y al cabo, si el testimonio de Popeye ha servido para encausar al ex senador colombiano Alberto Santofimio Botero por inducir en 1989 al asesinato del líder liberal y candidato a presidente Luis Carlos Galán, no se entendería que se ignorara en el caso del general Raúl Castro. Naturalmente, nadie espera que Fidel Castro entregue a su hermano a la Justicia colombiana, y mucho menos a la norteamericana, pero el impacto político de este renovado escándalo puede descarrilar totalmente el proyecto sucesorio en Cuba. Los militares, el Partido Comunista, el Ministerio del Interior y los órganos de gobierno de Cuba, convencidos de que, tras la muerte del Comandante, necesitarán desesperadamente de una figura que le aporte legitimidad internacional a un régimen impopular y tambaleante, totalmente anacrónico, no pueden ver con buenos ojos que se sitúe a la cabeza del Estado a una figura estigmatizada por el tráfico de cocaína. Incluso, sería muy peligroso, como se demostró en el caso panameño tras la invasión que derribó a Noriega en diciembre de 1989. Nadie en el mundo movió un dedo para protegerlo. Es muy difícil defender a los narcotraficantes. firmado que uno de los soldados que actuaba como carcelero en Guantánamo fue reasignado después de tocar accidentalmente una copia del Corán. Otro militar tambien habría recibido un castigo no especificado por un incidente de este tipo. A la vez, el comandante de Guantánamo señaló la existencia de quince instancias en las que los propios detenidos- -y no sus guardianes o interrogadores- -profanaron el Corán, incluido un preso que arrancó varias páginas de su ejemplar. Denuncias recogidas por el FBI El reconocimiento del Pentágono coincide con la publicación de una serie de informes elaborados por agentes del FBI en los que se citan múltiples casos de profanaciones del Corán en Guantánamo. Denuncias realizadas por los presos, pero no corroboradas por los agentes federales, que en otra tanda anterior de documentos confirmaron la existencia de malos tratos y vejacio- nes dentro de lo que Amnistía Internacional ha descrito como el gulag de nuestro tiempo En de este cruce de acusaciones, el general Hood ha sido enfático al asegurar que el Pentágono esta comprometido a respetar la dignidad cultural del Corán y las prácticas religiosas de los detenidos. Se han hecho todos los esfuerzos posibles para facilitar artículos religiosos, acomodar oraciones y facilitar comidas y prácticas culturalmente aceptables El Departamento de Defensa, por su parte, insiste en que los miembros de Al Qaida, al igual que otros terroristas internacionales, han sido entrenados para mentir sobre el tratamiento que reciben desde el momento su detención. En contraste, diversos grupos de derechos humanos insisten en que los prisioneros acumulados desde el 11- S han sido sometidos a abusos sistemáticos, extensos e ignorados por las autoridades de Estados Unidos.