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26 Internacional ELECCIONES EN EL LÍBANO SÁBADO 28 5 2005 ABC La oposición libanesa se olvida de su unidad J. C. BEIRUT. Los números no despejan las muchas incógnitas que rodean los comicios libaneses, los primeros sin la presencia de tropas extranjeras tras la salida de las fuerzas sirias, ni tampoco aclaran la enorme complejidad de las elecciones legislativas pero ayudan a comprender algunas de las particularidades de un pequeño país divido en 6 provincias, con 3,5 millones de habitantes, encajado para su desgracia entre dos enemigos irreconciliables, Siria e Israel. Los números dicen que las legislativas se celebrarán en 4 rondas, la primera mañana en Beirut, las siguientes en los 3 venideros domingos en el sur y el norte del país del Cedro y en la Bekaa. Saad Hariri, de 35 años, es requerido por dos de sus seguidoras políticas ayer en un mítin celebrado en Beirut AP Ley desfasada Los dígitos explican que se elegirán 128 diputados (64 musulmanes, 64 cristianos) con la desfasada ley electoral del año 2000, bendecida por los sirios, muy dura con los cristianos como denuncia un día sí y otro también el patriarca maronita, Nasralah Sfeir; 19 de ellos serán escogidos mañana por 400.000 votantes, aunque 9 ya tienen asignados el escaño al ser los únicos candidatos en sus circunscripciones. Los guarismos anticipan que los otros 10 caerán también en las redes suníes de la Corriente de Futuro de Saad Hariri; que dicho bloque será el más importante en el nuevo Parlamento; que será seguido, como siempre, por los drusos de las montañas del Chuf; los cristianos del Monte Líbano; los chiíes de Hizbolá y Amal en el sur. Los números nos recuerdan las 17 distintas confesiones religiosas que dividen a los libaneses y que les mantienen enfrentados pese a la ola patriótica que sacudió el país tras el asesinato de Rafik al- Hariri el 14 de febrero y que apenas ha durado 2 meses después de la llegada de su exilio del general cristiano maronita, Michel Aoun, residente 15 años en Francia, y confirmado ayer como candidato por no haber llegado a un acuerdo con Saad Hariri y el líder druso, Walid Yumblatt. Números, dígitos, guarismos que no despejarán muchos de los recelos de los analistas sobre el futuro inmediato y que sumarán los mismos nombres, las mismas familias, los mismos señores de la guerra, las mismas divisiones confesionales. Eso sí, sin los sirios, los últimos en irse después de que ya lo hicieran los palestinos, los israelíes y las tropas internacionales. Saad Hariri, hijo del ex primer ministro libanés asesinado el 14 de febrero, ha recogido el testigo de su multibillonario padre para liderar sus negocios y su proyecto político. Las elecciones de mañana van a ser su lanzadera Los Kennedy del país del cedro JUAN CIERCO, ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. El modesto granjero de Sidón y su esposa, que regentaba un puesto de frutas y verduras, vivieron el día más feliz de su vida al nacer Rafik, su primer hijo. Muy humildes, sin recursos para dar una educación digna a su prole, nunca pensaron que con los años el pequeño Rafik al- Hariri se convertiría, gracias a su olfato de lince para los negocios, en una de las cien fortunas más importantes del mundo con intereses en el petróleo, la construcción, los medios de comunicación... Amigo de reyes y príncipes, de jefes de estado y de gobierno, de generales y banqueros, de líderes árabes y occidentales, Rafik al- Hariri se zambulló asimismo en la política para gobernar el Líbano como primer ministro y facilitar con sus negocios e inversiones la reconstrucción física y moral de un país sumido en una terrible guerra civil durante 15 años. Todo se cerró de golpe el 14 de febrero, pocos meses después de que Al Hariri presentara su dimisión como jefe de gobierno, abandonado a su suerte por Damasco. Un potente coche bomba acabó con su vida y con la de otras 20 personas pero de paso terminó con la presencia siria en el Líbano, con el poder de sus servicios de inteligencia y con un Gobierno entregado al régimen de Bashar al- Assad que tuvo que tirar la toalla como paso previo a la convocatoria de elecciones legislativas que comienzan mañana en las circunscripciones de Beirut. El 14 de febrero acabó con la vida de Hariri pero lanzó al ruedo libanés a todo un clan, a una dinastía que es vista en este país como la de los Kennedy en Estados Unidos asegura el politólogo Nabil Hass. Todas las miradas se concentraron entonces en la hermana pequeña de Rafik, Bahia, diputada del Parlamento libanés y dispuesta en un primer momento a recoger el legado de su multibillonario hermano mayor. De hecho, asomó como la primera mujer libanesa en tener serias opciones de convertirse tras la cita electoral en jefa del Gobierno. La familia cambia No obstante, la dinastía, el clan, la familia no había dicho su última palabra. Reunidos todos en París (viuda, hermanos, hijos) bajo el amparo del mejor amigo del asesinado patriarca, Jacques Chirac, los Hariri cambiaron de caballo ganador con la carrera ya lanzada y se subieron a lomos del segundo de los hijos de Rafik, Saadeddin (conocido como Saad) licenciado en empresariales en la Universidad norteamericana de Georgetown y a quien su padre ya había designado como sucesor para los copiosos negocios familiares por delante de su hijo mayor, Bahaa. Saad, a sus 35 años, casado con una siria, con dos hijos de 6 y 3 años, será la punta de lanza de una oposición antisiria dividida al no tener a quien enfrentarse pero también de un imperio económico, empresarial y político que, con el apoyo de la mayoría parlamentaria que tiene garantizada, le convertirá en el próximo primer ministro suní del país del Cedro. Mi padre sirvió al Líbano toda su vida, ahora lo haré yo en busca de la unidad nacional dice consciente de sus responsabilidades, con la permanente sombra de su padre sobre sus hombros. Y es que Rafik alHariri se ha convertido, según el analista político Samir Karris, en un personaje más grande todavía vivo que muerto Son los retratos de Rafik, que no los de Saad, los que decoran todo Beirut; es su fuerza (y la compra de muchos votos) la que empuja a los electores hacia esos colores verdes de la Corriente de Futuro, a la caza y captura de la verdad y justicia que persiguen en el esclarecimiento de un asesinato impune como los otros muchos acaecidos en este país a lo largo de las últimas décadas. Saad tiene mucho que aprender. Perdonarme si me equivoco repite una y otra vez ante sus fieles en los salones de la lujosa vivienda de su clan en la calle de Madamme Curie, pero cuenta con apoyos familiares (su madre, Nazek, quien dirigirá todas las organizaciones sociales y caritativas creadas por su marido; sus tíos, Bahia y Shakfik; sus seis hermanos) e internacionales (Arabia Saudí, de la que tiene la nacionalidad; EE. UU. ya se ha reunido con Cheney; Francia y la UE) Todos, en casa y fuera, con Saad Hariri, el hijo elegido del Mártir del Líbano.