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ABC VIERNES 27 5 2005 Espectáculos 61 No sos vos, soy yo Las mujeres y los botellines JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Una escena de Chiche bombón con Andrea Galante y Federico Cánepa Por fin en celuloide la historia del amigo que todos tenemos. Una trama tan real y natural que sorprende que nadie la haya puesto antes en práctica. En resumen, viene a ser el largo y tortuoso camino que atraviesa el lado débil de la pareja cuando llega el desamor y todo lo que ello conlleva. Se trata de un hombre abandonado por su pareja a las puertas mismas de la boda y del amor eterno, y claro, lo que acontece después: la incredulidad primero, la confusión después, y por fin, la depresión, tremenda y eterna, que amenaza con llevarse la vida entera. Pero en esta ocasión Taratuto ha querido llevar dicho desamor, que todo el mundo ha sufrido, al lado extremo, justo el que sufre el amigote de toda la vida. Es el desamor que prende yesca en el alma y no se logra apagar, la espina clavada más en el espíritu que en el corazón, ése que pasa el tiempo, y pasa y pasa, hasta que uno empieza a pensar que lo de las heridas curadas por el tiempo es una vieja milonga contada por la abuela de turno. Y lo expone Taratuto tal cual pasa, que da igual lo que te diga el amigo, la Director: Juan Taratuto Intérpretes: Diego Peretti, Soledad Villamil, Cecilia Dopazo Nacionalidad: Argentina. 2004 Duración: 90 minutos Calificación: familia, el psicólogo, el entorno, el mundo entero. Tienes tan metida en la cabeza a la supuesta mujer de tu vida que aunque todos te juren y perjuren que hay más mujeres que botellines, al abandonado todo le da igual, hasta el punto de que amenaza con volver locos a todos los que le rodean. Esa misma desesperanza que acaba dando risa a los no afectados es lo que pone el director sobre el tapete, con el mismo sentido del humor del que lo ve desde fuera, y con la tremenda desesperación del que lo ve desde dentro hasta que los dedos se le hacen huéspedes. Un largo y doloroso trayecto para que al final te des cuenta de que la vida, sí, es una cruel broma del destino y que, finalmente y como suele suceder siempre, la abuela y los amigotes tenían razón: sobre las heridas, el tiempo y los botellines... Cecilia Villamil y Diego Peretti, en No sos vos, soy yo Chiche bombón Camino de ida y vuelta De la afinidad entre los cines argentino y español da buena fe el importante crecimiento de las coproducciones entre ambos países. Entre 2000 y 2005 las productoras argentinas y españolas se han unido para realizar cuarenta y ocho largometrajes; desde el nacimiento del cine hasta ese momento la participación común había dado como fruto setenta y cuatro filmes. Los grandes éxitos recientes del cine argentino tienen también huella española: El hijo de la novia Kamchatka o La luna de Avellaneda cuentan con participación económica de productoras de aquí. Pero la colaboración viene en ambos sentidos, y los cineastas españoles han encontrado en tierras argentinas no sólo un lugar para rodar, sino un apoyo para sus proyectos. Gerardo Herrero El lugar donde estuvo el Paraíso Mariano Barroso Kasbah Patricia Ferreira Sé quién eres y El alquimista impaciente o Jesús Corbacho y Juan Cruz Tapas son ejemplos de este camino de ida y vuelta. Triste optimismo FEDERICO MARÍN BELLÓN están prendidos como una lapa a la comedia del bonaerense Taratuto, que nos transmite la sensación profunda, imborrable y personal que es una ruptura amorosa aclara el director ante su primera película. Se estrena en España después de ser el año pasado la más taquillera en Argentina, con más de 220.000 espectadores, además de contener una banda sonora que incluye temas de Jorge Drexler- -Oscar por su canción Al otro lado del río de la película Diarios de motocicleta Andrés Calamaro o Diego Frenkel. La actriz Cecilia Dopazo es, además de protagonista, coautora del guión. Juan Taratuto- -apunta- -quería conocer la opinión femenina sobre el guión, sus diálogos Taratuto asiente, porque aquí el perdedor es el hombre, algo poco frecuente en el cine. Tenía que darle voz a la otra parte, la de la mujer que abandona El título viene de una frase muy argentina que se utiliza para decir: Yo no te merezco, soy demasiado bueno para ti Esta peculiaridad autóctona impregna la historia. En cuanto a Chiche bombón Fernando Musa propone una historia de amor entre dos jóvenes como metáfora de la Argentina de hoy, con un final esperanzador, puesto que hoy se vive allí de la fe, de creer que las cosas van a ir mejor señala el realizador. La argentina Esperando la carroza una película de culto rodada en 1985 por Alejandro Doria, con Luis Brandoni y China Zorrilla, llega la semana que viene a nuestras pantallas. Chiche espera dos cosas de la vida: encontrar trabajo y un hijo de su vecinito Mariano (Bombón) diez años menor. Fernando Musa, director capaz de rodar No sabe no contesta una comedia inteligente y juvenil (dos adjetivos que otros se empeñan en enfrentar) acierta en tantos detalles con esta historia que sorprende su limitado alcance. Más preocupado en ser honesto con los personajes y en trazar paralelismos no siempre evidentes con la Argentina actual, Musa y su coguionista Gustavo Romero Borri descuidan algunas facetas del relato, cuya evolución se queda chata. Una lástima, porque los intérpretes también hacen un trabajo impecable, tanto los debutantes Andrea Galante y Federico Cánepa como los veteranos Ingrid Pelicori y Enrique Liporace. La protagonista tiene el mérito añadido de soportar sobre su menudo cuerpo, que en pantalla se agiganta, la responsabilidad de aparecer casi en cada plano. Podría parecer un abuso, pero cuando se ausenta la cámara busca en vano su mirada encendida. Que a la joven le espera un horizonte sin fronteras es el mejor regusto que deja este bombón. El lado amargo llega con la inusual circunstancia de que todo funcione mejor en los momentos en que se detiene el tiempo- -entonces se ven las trazas de un gran director- -que cuan- Andrea Galante Dirección: Fernando Musa Intérpretes: Andrea Galante, Federico Cánepa, Ingrid Pelicori Nacionalidad: Argentina, 2004 Duración: 94 minutos Calificación: do ocurren cosas. Quizá la contradicción interna entre el optimismo que lleva dentro la película y el drama que llega al espectador desgarre el relato, al que por otro lado se agradece la ausencia de tópicos, empezando por que transcurra en el interior y no en Buenos Aires. Su riqueza de lecturas, la falta de juicio a los personajes, la crítica a toda forma de poder, la tensión en la escena nocturna de la tintorería... Lo cierto es que hay más motivos para ir a ver Chiche bombón que para quedarse en casa.