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26 Internacional VIERNES 27 5 2005 ABC Jordania es un fiel aliado de EE. UU. en Oriente Próximo y, junto a Egipto, el único país árabe en firmar la paz con Israel. Sin embargo, muchos jordanos pueblan Al Qaida y otros grupos terroristas Los hermanos bastardos de Zarqaui JUAN CIERCO ENVIADO ESPECIAL AMMÁN. Sus nombres encabezan las listas de los terroristas más buscados por los servicios de inteligencia internacionales. Están relacionados con algunos de los atentados más dantescos de los últimos años. Se han forjado en guerras santas como las de Afganistán, Bosnia, Chechenia e Irak. Han bebido y beben en fuentes envenenadas del salafismo, la versión más radical de un wahabismo nacido en Arabia Saudí pero exportado en textos más sencillos para la plebe. Su punta de lanza o más famoso representante, por criminal despiadado, no es otro que Abu Musab al- Zarqaui, quien estaría gravemente herido según confirmó ayer incluso el ministro de Interior iraquí. Pero Al Zarqaui, jordano de pura cepa, miembro de la tribu de los Beni Hasán, nacido en la miserable Zarqa, cuenta con muchos hermanos bastardos de su misma nacionalidad entre esos terroristas en primera línea de fuego y de busca y captura. Derribado un helicóptero estadounidense en Bagdad Protestas en Bagdad contra Jordania el pasado 18 de marzo tras un atentado AP BAGDAD. Fuentes militares estadounidenses indicaron que un helicóptero se estrelló al norte de Bagdad después de recibir disparos de pequeñas armas de fuego. El comunicado afirma que dos helicópteros de la Task Force Liberty fueron atacados mientras realizaban operaciones de apoyo a las fuerzas de coalición cerca de Baquba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad. Uno de los aparatos, un 0 H- 58 Kiowa, aterrizó sano y salvo cerca de una base después de sufrir daños. El otro se estrelló y el estado de la tripulación se desconoce en este momento REUTERS El otro Triángulo Suní Ar Rumman Al Haqawah Al Kamshah JORDANIA Salt Zarqa Ar Ar Rusayfah Mahis Mann 5 km Al Yadudah Cuna de fanáticos Reconozco que parezca curioso en Occidente que Jordania, un país aliado de Estados Unidos, con un tratado de paz sellado con Israel, se haya convertido a su vez con el tiempo en cuna de terroristas y fanáticos religiosos explica el periodista Mohamed Abu Rumman, pero es así y tiene explicación El salafismo es la expansión del wahabismo saudí hasta Jordania. Llegó por oleadas a comienzos de los años 90, con el regreso de los veteranos jordanos de la guerra de Afganistán y también con la influencia de los imanes y teólogos saudíes. También fue importante la Segunda Guerra del Golfo. Jordania, por ejemplo, se liberalizó entonces, se volvió menos conservadora, se occidentalizó, y eso escandalizó a los musulmanes más extremistas, entre ellos Zarqaui, que pasaron entonces a la acción terrorista en su propia casa comenta Abu Rumman. De ciudades como Salt, Mann y Zarqa, el otro triángulo suní, sumidas en la pobreza, la violencia social y religiosa, la falta de horizontes, salieron centenares de jóvenes dispuestos a nutrir filas terroristas de redes como Al Qaida y otras organizaciones. dinador de los atentados del 11- S. Su motor operativo, Al Zarqaui. Ambos planearon desde organizaciones independientes (Al Tawhid al Yihad; Bayat al Iman) aunque conectadas a Al Qaida, la ola de atentados entre 1991 y 1993; los ataques simultáneos contra intereses norteamericanos e israelíes en Ammán en el año 2.000 (por los que fueron condenados a cadena perpetua, Zarqaui en rebeldía) el asesinato del diplomático de EE. UU. Lawrence Foley, en octubre de 2002; las operaciones frustradas con armas químicas contra los servicios de inteligencia jordanos e intereses norteamericanos en la capital jordana, así como contra el lugar del bautismo de Jesús en el río Jordán y el puesto fronterizo Rey Husein entre Jordania e Israel. Junto a Zarqaui y Maqdasi, quienes se beneficiaron de la subida al trono de Abdalá II tras la muerte de su padre en 1999 y de la amnistía general decretada, otros ilustres jordanos, como Osama Yasin Abu Shamah, quien financió los atentados de Al Jobar en Arabia Saudí en 1995; Saleh al- Hami, cuñado de Zarqaui; Salem Saad Salem, el asesino de Fowley; Jaled al- Aruri, relacionado con los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003; o Abu Zubaydah, responsable de las operaciones militares de Al Qaida en Kabul. Todos hermanos bastardos de Zarqaui; todos empeñados en un Yihad que ya ha costado miles de muertos en Nueva York, Casablanca, Nairobi, Madrid, Kabul, Bagdad; todos, por mucho que pese en el Reino hachemí que no ahorra esfuerzos en combatirlos, jordanos. El FBI reunió desde 2002 quejas sobre profanaciones del Corán en la prisión de Guantánamo PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. A la trascendental y contumaz bronca sobre la supuesta profanación del libro sagrado de los musulmanes en Guantánamo se ha sumado esta semana la confirmación de que agentes del FBI tuvieron conocimiento desde abril del 2002 de múltiples quejas en la misma línea publicada y retractada por el semanario Newsweek. De acuerdo a estos informes confidenciales, los percibidos abusos del Corán habrían llegado a provocar disturbios y posibles intentos de suicidio entre los individuos retenidos dentro de lo que Amnistía Internacional ha descrito como el gulag de nuestro tiempo Las alegaciones incluyen el relato de que guardias en la improvisada cárcel de Guantánamo habrían arro- El mentor espiritual Su mentor espiritual, Mohamed Taher al- Barqaui, más conocido como Abu Mohamed Al Maqdisi, es uno de los ideólogos más influyentes del pensamiento salafista en Oriente Próximo. Dieciocho de sus artículos y publicaciones se encontraron entre los efectos personales de Mohamed Atta, el coor- jado un ejemplar del Corán a las letrinas. Estas acusaciones, escuchadas por agentes del FBI pero no confirmadas de forma independiente, contienen múltiples quejas de que el libro sagrado fue pateado, arrojado al suelo o retirado como forma de castigo. Dentro de este abundante memorial de agravios carcelarios, los combatientes ilegales acumulados desde el 11- S en territorio cubano también coinciden el uso de presiones psicológicas y malos tratos. Munición judicial Estas trescientas páginas de documentos internos han sido obtenidas y divulgadas por los activistas de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) como parte de su ofensiva ante la Justicia de Estados Unidos pa- ra arrojar luz sobre el limbo legal de Guantánamo. La ACLU considera que esta abundante y minuciosa documentación demuestra que la Administración Bush nunca se ha tomado en serio las reiteradas acusaciones de profanación del Corán. El gobierno de Estados Unidos ha salido al paso de estos reproches desmidiéndolos y dejando saber que la historia del Corán en la letrina fue facilitada por un prisionero de Guantánamo en agosto del 2002. De acuerdo a la versión ofrecida por el Pentágono, este prisionero tuvo la oportunidad el pasado 14 de mayo de corroborar su testimonio pero declinó hacerlo. Según Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa, todavía no hemos encontrado imputaciones creíbles sobre que un Corán fuera arrojado a una letrina en Guantánamo El Pentágono insiste en que los miembros de Al Qaida, como otros terroristas internacionales, han sido entrenados para mentir sobre el tratamiento que reciben desde su detención.