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ABC VIERNES 27 5 2005 25 Bush anuncia una ayuda económica a los palestinos tras su encuentro con Mahmud Abbas Decenas de heridos y de detenidos en El Aaiún a raíz de las protestas saharauis por una acción judicial González teme que se entre en el europesimismo ABC PARÍS. El ex presidente del gobierno, Felipe González, señaló ayer su temor a que una victoria del no deje a Europa sin Constitución y en el camino del europesimismo En un mitin celebrado en París junto a otros líderes socialistas, subrayó: Si ahora tenemos relativamente poca relevancia en situaciones como la de Oriente Medio o en América Latina, con la división que creará el no francés vamos a perder años señaló. Aseguró que una posible derrota del Tratado constitucional sería una buena noticia para el ex presidente Aznar ¿Quién estará contento el lunes si gana el no se preguntó. La extrema derecha, los fundamentalistas liberales y la extrema izquierda, que no tiene ninguna aspiración de convertirse en alternativa de poder se respondió. Aznar dijo que él era tan europeo como todos... La diferencia es qué visión de Europa tiene cada uno insistió. En tono más positivo, recordó que en los años 80, cuando España votó en referéndum sobre su adhesión a la OTAN, los sondeos aseguraban que ganaría el no y al final ocurrió lo contrario. Francia no basta para construir Europa, pero es totalmentenecesaria concluyó. AFP Entran en juego las presuntas disputas conyugales de Sarkozy PARÍS. A setenta y cinco horas de un voto crucial, el Elíseo es un foco de guerra sucia. Nicolas Sarkozy, (en la imagen, junto a su mujer) sospecha que la guardia pretoriana de Chirac aviva el fuego de las presuntas desavenencias íntimas con su esposa, Cecilia Silvaner- Albéniz. Desde el Elíseo se tiran los hilos de la sustitución de Raffarin como primer ministro. Dominique de Villepin (ministro de Interior) se jacta de hablar personalmente con Chirac. En el nudo gordiano de la intriga, Sarkozy tira con bala verbal contra Villepin y quienes se sirven de su familia para desestabilizarlo. De los 5 millones de magrebíes que viven en Francia no todos podrán votar, pero incluso los que tienen la nacionalidad no se interesan por el referéndum, cosa de europeos Cerca de París, lejos de Bruselas TEXTO: ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL que aspira a convertirse en líder de la izquierda antiliberal y anti- Constitución, cuando su partido y la mayoría de sus dirigentes han defendido el si Personalidades significativas, como Cohn- Bendit o Giscard d Estaing han hecho declaraciones pesimistas, que han sido interpretadas como una melancólica resignación a la victoria del no Según Le Monde, el 89 por ciento de los electores comunistas, el 59 por ciento de los socialistas y el 56 por ciento de los ecologistas son partidarios del no mientras que un 75 y un 80 por ciento de los de centro y derecha moderada son partidarios del si Así las cosas, también la Prensa gala adelanta una eventual victoria del no y considera que una derrota del sí supondría una tremenda desautorización para los grandes partidos del gobierno. Todo el mundo está ya instalado en la dinámica de lo que ocurrirá después del no señala Le Figaro, que evoca asimismo cómo se afilan los cuchillos entre bambalinas Y por más que el presidente Chirac intente ponerse a salvo de la quema en caso de derrota para la Constitución europea, las encuestas públicas señalan que si gana el no la imagen del jefe de Estado quedaría muy debilitada a ojos de 9 de cada 10 franceses. PARIS. Nada más bajarse del Metro en la estación de Barbes- Rochechouart se da uno cuenta de que la capital de Francia se transforma en Argel o Casablanca. En las calles adyacentes se escucha hablar árabe, se huele la comida árabe y hasta los jóvenes se comportan como los de las grandes urbes del Magreb, afanosos aguantaparedes bajo la atenta mirada de un par de camionetas de la policía. ¿Estamos en Europa? No del todo responde Sidi Sultani, un oranés que vive en esta calle desde hace 43 años y que no podrá votar el domingo porque no tiene la nacionalidad francesa. Mis dos hijos sí que la tienen, pero ellos tampoco saben qué van a votar. No les veo muy interesados, la verdad Los papeles es lo que importa En Francia se estima que puede haber más de cinco millones de ciudadanos de origen magrebí, entre los nacionalizados y los residentes legales o ilegales. De hecho una de las pocas cosas que todo el mundo pregunta sobre el referéndum es si la Constitución Europea les ayudará o no a conseguir los papeles. En España dijeron que daban papeles y muchos fueron para allí, pero luego empezaron a pedir esto y lo otro y, al final, nos hemos sentido engañados se queja Ahmed, que tiene una tienda en la que solamente se vende música argelina y que tampoco podrá votar, pero asegura que, de todas maneras, no lo haría porque es cosa de europeos En este barrio, que se puede considerar relativamente afortunado si se compara con las grandes barriadas desarraigadas de las afueras de Paris, hay sin embargo gente que ni siquiera habla francés. De hecho, argelinos y marroquíes se mantienen prudentemente separados. En un café cuelgan solamente fotografías de Fez, Marrakech o Rabat y en la tienda de al lado sólo trabajan argelinos. Eso si, toda la Prensa de los dos países está a la venta a la vuelta de la esquina. Y en ninguna portada se ve la menor noticia sobre el referéndum francés o el Tratado constitucional. Bachir Boumahada, de origen argelino pero ya nacionalizado francés, se queja por eso de que el 90 por ciento de nosotros no sabemos nada de la Constitución y no entendemos nada de su contenido Bachir tiene un trabajo precario. Transporte de personas, ya sabe y dice que está dispuesto a trasladar o expandir- -si pudiera- -su negocio en España. En realidad, en este barrio, como dice Sultani, parados, parados, no hay. Lo que hay son beneficiarios es decir, gentes que viven de los subsidios sociales. Aquí en Francia- -dice- -no han querido hacer lo mismo que en España de dar papeles a los ilegales, porque saben que vendrían todavía más en busca de las ayudas públicas No parece haber ningún remordimiento en la confesión, ni el menor interés por saber si todos esos beneficios tienen algo que ver con Europa. Sólo una voz dentro de una tienda de ropa admite que si pudiera, votaría a favor, para que se haga una Europa fuerte y pueda poner de rodillas a Estados Unidos