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ABC VIERNES 27 5 2005 Nacional 19 Los familiares vivieron con dolor el homenaje de Defensa a las víctimas del Yak en el segundo aniversario del accidente, el primero que se celebra tras enterrar a los 62 militares Con un nudo en la garganta TEXTO: LAURA L. CARO FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. Dos años no han servido para vencer el dolor cuando quedan tantas preguntas por responder. Los familiares de los 62 militares que perdieron la vida en el accidente del Yakovlev- 42 ocurrido en Turquía aguantaron ayer con una dignidad sobrecogedora los treinta minutos que duró el homenaje oficial rendido ayer a las víctimas. El primero organizado expresamente por el Ministerio de Defensa en Madrid y en su sede desde la catástrofe. El primero con los muertos enterrados en su sitio tras 613 días de calvario por unas identificaciones que no se hicieron. Con una dignidad que ponía un nudo en la garganta, dos años después, los familiares se dejaron acompañar por la cúpula militar, -por otra cúpula militar- presidida por el ministro José Bono y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Roldán, para compartir recuerdo y memoria. ba por tantas incógnitas sin responder. No hubo en el Ministerio de Defensa una sola intervención. Ni más palabras que las que el ministro pudo decir bajito a los familiares al término del acto, lejos de los oídos ajenos, mientras las tropas del Regimiento Inmemorial del Rey que había formado la com- pañía de honores avanzaba ya calle abajo alejándose del Ministerio al ritmo sordo de un redoble de palillos y las autoridades rompían filas rumbo a sus cosas. Y las familias a las suyas, rotas de hacerse preguntas como habían llegado. Con una dignidad que ponía un nudo en la garganta... Dos centenares de familiares compartieron el dolor del aniversario Honor y gloria a España Sólo dedicar silencios, y una salva, y un himno, y una oración, y colocar una corona de laurel al pie del monolito del Ministerio donde reza honor y gloria a España Con la patrulla Águila sobrevolando el cielo de Madrid, ya cuando en las filas las madres, las esposas, los que se quedaron para siempre sin los que venían de Afganistán no daban abasto entre batir los abanicos para sacarse de encima la congoja y apretarse el pañuelo contra los ojos y las lágrimas. Con una dignidad que ponía un nudo en la garganta, dos años después, respiraron hondo mientras se leían por primera vez en voz alta en el patio del Ministerio los nombres del capitán Santiago Gracia Royo, del cabo Javier Gómez de la Mano, del comandante Javier García Jimeno, del teniente coronel José Ramón Solar Ferro... Y cuando la emoción asfixiaba más que el calor con los versos de La muerte no es el final y los del Homenaje a los que dieron su vida por España cerrado con el no quisieron vivir de otra manera que el ministro José Bono arregló en el texto pensando en los que ayer faltaban. Nudo en la garganta Con una dignidad que ponía un nudo en la garganta... que apenas un par de horas antes, el presidente de la Asociación que agrupa a las familias de más de 40 de los fallecidos había recordado ante la prensa que van a pedir la comparecencia del ex ministro Federico Trillo ante la Audiencia Nacional, que echan de menos celeridad y que les hagan mas caso en el proceso judicial abierto, que si no existirá algún Judas que por un puñado de euros vendió la seguridad del avión en el que se mataron todos. Venían de hablar de inquietud de desasosiego de las ansias de verdad del duelo que no aca-