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6 Opinión VIERNES 27 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA FERNANDO FERNÁNDEZ MÉNDEZ DE ANDÉS UNIVERSIDAD ANTONIO DE NEBRIJA EL TIEMPO QUE SE PIERDE N el anterior centenario del Quijote, que aquí repetimos mucho más que los ajos chinos, Azorín, a diferencia de sus compañeros de generación, más enjundiosos, optó por un viaje sentimental, cuasi turístico, por los caminos en que transcurre la aventura del singular caballero- -La ruta de Don Quijote- -con detalle de pueblos, tipos y costumbres. El libro concluye con una guía para visitantes de tales parajes y se advierte en ella del tiempo que se pierde en España En eso de perder el tiempo, gran deporte nacional en el que están federados cerca de cuarenta millones de personas- -los demás son funcionarios y no lo pierden porque lo tienen retribuido M. MARTÍN pase lo que pase- son esFERRAND pecialistas consumados los líderes nacionalistas. Obsérvese, para comprobarlo, el decaimiento económico que, a pesar de los Juegos Olímpicos, el Fórum y demás inventos huecos, experimenta Cataluña y, especialmente, si se la compara con las Comunidades de Valencia y Madrid. Al calor del Parlament y lejos de hacer país que sería lo suyo, los líderes del nacionalismo catalán pasan sus días en el sueño acomplejado de una Cataluña de diseño. Aunque el límite lo presente Josep Lluis Carod- Rovira, más por su condición de histrión que por cualquier otra, no son muchas las diferencias entre unos y otros, incluyendo en los otros, por querencioso contagio, a Josep Piqué. Ahí tenemos el ejemplo que nos dan Francisco Camps y Joan Ignasi Plá, los líderes valencianos del PP y el PSOE, que, sin perder un solo minuto y, más importante aún, sin llenar el campo de perniciosas fantasías diferenciales, han logrado un pacto que dará paso al primero de los Estatutos Autonómicos que se pretenden revisar y o reformar. Se han cubierto en salud reservando el derecho para la Comunidad Valenciana de ampliar sus competencias según vayan marcando los tiempos- -y los vecinos, supongo- -y punto: a trabajar, como en el extranjero. En el asunto de la lengua, innecesariamente conflictivo, los valencianos, los grandes y más sonoros pragmáticos del Mediterráneo, han optado por el derecho a conocer el valenciano y a recibir en él todo tipo de enseñanzas; pero han prescindido de la obligatoriedad que, empecinadamente, propugnan e implantan en Cataluña. Todos contentos y en la línea en que, con pleno respeto constitucional, subraya la identidad valenciana. Azorín, que empezó su vida literaria como redactor de El Pueblo, un periódico rojo y republicano que dirigía Blasco Ibáñez en Valencia, estaba en el quicio de la transformación ideológica que le llevó a ser diputado conservador cuando descubrió lo de perder el tiempo como máxima en la vida española; pero en eso, aquí, hay valores que permanecen inmutables en el paso de los siglos. Podrán comprobarlo quienes, en 2105, asistan entre bostezos a las celebraciones del próximo centenario del Quijote. E UNA NEGOCIACIÓN EUROPEA DESENFOCADA El autor analiza los factores que inciden en la negociación de los fondos europeos, un complicado examen para España que el Gobierno, según se sostiene en el texto, ha preparado de manera deficiente E SPAÑA se juega mucho en la negociación de las Perspectivas Financieras 2007- 2013 de la Unión Europea, para entendernos la base del presupuesto comunitario. Tanto como medio punto del ratio de inversión pública sobre PIB, casi un punto de la tasa de inversión privada y 1,7 puntos en la renta per cápita, según estimaba en 2001 el ahora asesor económico del presidente en un libro del Círculo de Empresarios. Y llega a la fase definitiva en las peores condiciones posibles, por razones exógenas y por decisiones propias. Entre las primeras destaca la actual coyuntura económica y política de la Unión Europa está estancada y el giro negativo de la confianza de consumidores y empresarios ha forzado una profunda revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la OCDE. La situación política no es mejor, con ejecutivos en crisis en los países del núcleo duro de la construcción europea y con unos líderes que han perdido toda autoridad moral para proponer su visión de Europa a unos electores que les han abandonado. Ambos hechos se refuerzan mutuamente hasta el punto de que sea casi una ingenuidad esperar concesiones significativas. Además, la revisión de las Cuentas Nacionales, con un incremento del PIB español de casi cinco puntos porcentuales en 2004, unido al efecto estadístico derivado de la Ampliación, que eleva nuestra renta per cápita prácticamente a la media comunitaria, hace muy difícil apelar a la solidaridad. Si a estos factores del entorno, le añadimos la decisión política de jugar incondicionalmente la carta europea de la mano de Francia y Alemania como la única referencia presentable de nuestra acción exterior, el panorama puede ser desolador para nuestros intereses. Pero nunca es tarde para aprender que Europa es, afortunadamente y en el sentido más noble del término, un club de mercaderes condenados a entenderse, donde los intereses nacionales se defienden con firmeza y con inteligencia. La aprobación de las Perspectivas Financieras requiere unanimidad, y aunque nunca debe utilizarse el derecho de veto de manera alegre, tampoco se puede descartar con argumentos simplistas del tipo lo que es bueno para Europa, es bueno para España Permítanme que les ponga un ejemplo de actualidad. Sería imposible encontrar un solo economista español que pensara que a nuestra economía- -caliente, caliente pero con crecientes síntomas de desequilibrio- -le conviene una reducción de los tipos de interés. Sin embargo son muchos los observadores cualificados que consideran seriamente que la Eurozona en su conjunto se beneficiaría de esa medida excepcional. Tres son los temas concretos en los que se juega la partida. El primero es el calendario. A España le interesaría