Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 JUEVES 26 5 2005 ABC Internacional Al- Zarqaui, herido en un pulmón, habría sido evacuado de Irak a un país vecino Zarqa, su ciudad natal, la más pobre de Jordania, lame las heridas de su famoso fantasma b El barrio y la calle donde vive la familia de Al- Zarqaui está tomado por la mujabarat policía secreta jordana; sus vecinos justifican sus crímenes en defensa del Islam JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL ZARQA (JORDANIA) Una noche de hace dieciocho años, una de las siete hermanas de Ahmed Nazal al- Jalayleh, conocido hoy como Abu Musab al- Zarqaui, tuvo un sueño. Y los sueños no son cualquier cosa para los fieles de Alá, que los ven siempre como mensajes divinos. Esa noche, la hermana de Al- Zarqaui le vio rezar arrodillado. De pronto se abrió el cielo y asomó una brillante espada que cayó en sus manos. En una hoja se podía leer yihad (guerra santa) en la otra, un verso del Corán. Nada más despertarse, la joven le contó el sueño a su hermano, que rompió a llorar de emoción (es un terrorista de lágrima fácil, según dicen quienes le conocen) y se prometió a sí mismo cumplir como un esclavo con los designios divinos. Comenzó a hacerlo en Afganistán a finales de los años 80. Lo hace en Irak, donde corta cabezas de extranjeros e iraquíes secuestrados, donde comete atentados indiscriminados, donde ha tomado el testigo de Al Qaida para ahogar al país en una guerra civil. Casi 20 años después de aquel sueño, Al- Zarqaui lucha por su vida, según las informaciones transmitidas por sus fieles a través de internet, tras ser herido de bala en un pulmón. Esas mismas webs islamistas señalaban ayer que el terrorista jordano habría sido evacuado con sus médicos a un país vecino. trados sobre un hogar en el que se crió un niño rebelde, que se convirtió en un joven violento hasta llegar a ser un asesino en nombre de Alá. Miembro del clan de los Beni Hassán, una de las cinco familias más grandes de Jordania, su padre fue un jeque muy influyente en la región, voluntario en la guerra del 48 en Jerusalén, al que Abu Musab quiso siempre parecerse pero nunca pudo. El joven Al- Zarqaui se refugió entonces en su madre, Dalla, quien ejerció hasta su muerte por leucemia gran influencia en su hijo. Fue ella, muy religiosa, quien le condujo hasta la mezquita de Al Falah para alejarle de las drogas, las peleas callejeras, el alcohol, el sexo, la homosexualidad. Y es que Zarqa es la ciudad más pobre, más peligrosa, más violenta, más densa del país. Nada bueno puede salir de Zarqa dice Oula, nuestra traductora, mientras conduce rauda hacia la localidad de medio millón de habitantes, distante unos 30 kilómetros de Amán y muy similar a los campos de refugiados de Cisjordania. Cerca de su casa, Musab regenta una pequeña tienda de artículos coránicos libros, compactos, casetes con Un marine escribe un número de identificación en la frente de un iraquí detenido Al- Zarqaui era muy violento y nada religioso. Bebía. Hasta que su madre le llevó a la mezquita, y de allí fue a Afganistán. Su violencia se enfocó entonces en la religión versículos del libro sagrado. Todo el barrio está muy preocupado. Desde que supimos de sus heridas, rezamos por él como nos pidió Al Qaida. Para nosotros es un héroe Muy cerca de allí, Al- Zarqaui protagonizó una de sus particulares aventuras juveniles. Enamorado de su prima, que estaba a punto de casarse con otro hombre, amenazó con secuestrarla y matar a su pretendiente si no se casaba UNA INSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA BERNARD LEWIS Profesor emérito de Princeton. Experto en Oriente Próximo Modesta casa familiar Casi 20 años después de aquel sueño, la modesta casa familiar, de dos plantas, con su puerta blanca y sus celosías verdes, cuatro olivos en el jardín y una azotea incompleta tocada con una antena parabólica para seguir sus andanzas a través de Al Yasira, sigue en el mismo barrio de Haj al- Kasarat; en el número 12 de la calle Saeb bin alAwwan. Calle y barrio tomados por la mujabarat la policía secreta de Jordania, que tiene muchos pares de ojos concen- L os iraquíes han efectuado un enorme avance hacia la democracia, primero celebrando elecciones justas y competitivas, y después negociando libremente una serie de acuerdos de compromiso para formar un gobierno de coalición que comprende elementos diversos y anteriormente en conflicto. En un país en el que la libertad y los acuerdos resultaban igualmente desconocidos, éstos constituyen avances gigantescos. Pero todavía queda un paso importante. La suposición fundamental de los partidos iraquíes- -y al menos de algunos de los partidarios y asesores extranjeros- -parece ser la de que para formar parte del proceso político uno debe de alguna manera formar parte del gobierno. De no ser así, uno no interviene en el proceso político, y sus únicas opciones son la sumisión o la resistencia, esta última en forma de boicot, sabotaje, terrorismo o insurrección armada. Se trata de una falacia peligrosa. Hay otro componente esencial de cualquier sistema democrático, y es el de la oposición. El cometido de una oposición democrática no es el de oponerse al régimen, aunque sí pueda intentar, mediante procesos democráticos, enmendar o modificar su funcionamiento. La tarea de una oposición democrática consiste en oponerse al gobierno, luchar por derrocarlo y sustituirlo en las siguientes elecciones, y mientras tanto someter las acciones, declaraciones y políticas de éste a una vigilancia rigurosa pero justa. El papel de una oposición democrática está reconoci- do incluso en algunas de las pseudo- democracias del mundo, que se adornan con una pseudo- oposición domada y complaciente. Eso no basta. La oposición debe ser verdadera y libre, con una oportunidad genuina e igual de vencer. De otro modo, el proceso democrático tiene prácticamente el mismo sentido que un partido de fútbol con un solo equipo. En el Reino Unido, el nombre tradicional dado a quienes se sientan en los escaños del Parlamento situados frente a los del gobierno y de esa forma se enfrentan y oponen diariamente a éste es el de la leal oposición de Su Majestad Este término suscita a veces ironía e incomprensión en otros países con tradiciones políticas distintas. Pero expresa una verdad importante. En cualquier democracia activa, la oposición leal constituye un componente esencial, y tanto la lealtad como la oposición deben ser auténticas. 2005 The Wall Street Journal