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ABC JUEVES 26 5 2005 Nacional ATENTADO EN MADRID REACCIONES 13 Ángel Acebes Secretario general del PP La actitud del Gobierno no instando a la ilegalización de EHAK ha envalentonado a los batasunos Gregorio Peces- Barba Alto Comisionado para las Víctimas El único camino que les queda a los terroristas es abandonar las armas y disolverse José Blanco Secretario de Organización del PSOE ETA debe desaparecer y todas las fuerzas políticas deben trabajar sin fisuras en ese objetivo prioritario Nuevo atentado de la banda en pleno Madrid Temporizador 3- Mientras se acordona la zona y al inspeccionar la furgoneta, los agentes ven en su interior una mochila sospechosa Detonador 2- 8.45 h: Una llamada al diario Gara en nombre de ETA avisa que la bomba hará explosión en 45 minutos Cables de conexión De 18 a 20 kg de cloratite M- 30 Madrid M- 40 Parque Quinta de los Molinos Lugar de la explosión Suances 4- La explosión se produce a las 9.30 horas Colegio Marqués de Suances Cámara de seguridad del concesionario Opel a a Tam p p pic o Pza. Ciudad Lineal lá ca Al a a Sta o e eon Le A A Alb a a arr a a ací n 1- 7.00 h: Los terroristas aparcan la furgoneta (robada la noche anterior en El Escorial) Más de medio centenar de personas resultaron heridas leves y la mayoría de ellas fueron atendidas lh ld ñ UBIO E. SEGURA MADRID. Pasaban quince minutos de las nueve y pasaba la vida por la calle de Alcalá. A la altura del colegio público Marqués de Suanzes, un coche patrulla de la Policía Nacional se atraviesa de pronto en la calzada y desvía el tráfico, desvía la vida que pasaba por allí, hacia la calle 25 de Septiembre. Justo ayer, cosas de la vida, cumplía cuatro años mi hijo Bruno, que iba en el asiento de atrás más chulo que un ocho con su mochila nueva. ¿Qué pasa, papá? No sé. Aún no sabíamos. Llegamos a su colegio. Poco después retumbó la gran explosión. El humo, primero, sobre los edificios, bandera negra al viento. En el lugar del atentado, un escándalo de sirenas y alarmas, decenas de dotaciones policiales, ambulancias, bomberos y la gente con la mirada aterrada- -como niños de cuatro años- -en una mañana que el sol prometía preciosa y que ahora sobrevuela un helicóptero. Los trabajadores de los edificios afectados se agolpan junto al cordón policial. Los evacuados informan a los que llegan sobre la intensa sacudida, sobre el olor a quemado, el tacto del miedo, ¡cabrones! aún el corazón en llamas. Yo he sentido moverse todo dice uno, ha sido horrible La humareda se vuelve blanquecina y cede hasta extinguirse. Nos dijeron que saliéramos y a los dos minutos... traga saliva un emigrante moreno. Preguntamos a un policía: ¿ha habido heridos? Suelta un sí helador y luego añade: Pero creo que no muy graves Y la imaginación pugna con la esperanza, porque tene- r r l. Gra n n naz A A Ara in in Rufin o o o Go le lez nzále e e ez G G Góm u u Migu n no ons Alf u u el Yu ste r Hno N s s s. G ejjjas o o obl Aba san z Ju Sede Juzgados Cam arill o lián El barrio soportó la gran conmoción del atentado, y sintió el alivio por la falta de víctimas mortales y por la labor policial Humo mortífero en el corazón de San Blas TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO mos sangre de sobra en la memoria. La zona se va llenando de periodistas. De pronto la policía nos aleja más del lugar infausto, el lugar donde ETA quería sembrar la muerte, tan cerca de un colegio. Miedo a otra explosión. Pero hay tantas crónicas del atentado como personas lo contemplan. La gente se aferra al móvil como a un salvavidas, muchos cuentan lo que están vi- viendo o tranquilizan a sus próximos como a sí mismos. Los nervios del primer momento van cediendo y se oyen las primeras quejas contra el Gobierno. Con inquietud, la palabra negociación llena varias conversaciones: Si va a ser todo así... Lo primero es sobrevivir- -la vida es bella- -y después manan los juicios de los vecinos más asustados o exaltados. Una anciana da dos pasos y grita: La culpa es de este Gobierno, es el peor y un ciudadano la corrige de canto: Señora, ¿no ve que la culpa es de ETA? Ella responde ¡El Gobierno es ETA! -levanta los brazos, está indignada- y es reconvenida: ¡No diga tonterías! Todos nos miramos. Muy cerca dos perros se enzarzan a ladrido limpio. Los nervios afectan a todo bicho viviente. Pero la vida es bella por la calle Alacalá, a pesar del cordón policial. Un viejo ciego y su mujer, su guía, avanzan lentos por la concurrida acera, tornan y desaparecen. El miedo no puede verse, y los vecinos quieren volver pronto a sus casas. El sol ya nos deslumbra. La primera dotación de bomberos se retira antes de las once. Van en silencio, dentro del camión, con el rostro empapado. Y la vida es tan bella- -como en la película de Benigni- como para contarle a Bruno, de cuatro años, que aquella torre de humo negro la hizo el mago del tambor soplando sobre la gran tarta de su cumpleaños. Pero en la radio- -algunos la llevan- -sigue oyéndose insólita la palabra tregua, la otra torre del castillo de humo. De miedo.