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64 Tribuna MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC FIRMAS EN ABC JOSÉ ANTONIO VACA DE OSMA EMBAJADOR DE ESPAÑA E HISTORIADOR LA DECONSTRUCCIÓN DE ESPAÑA Lo asombroso es que, a pesar de esa prolongada campaña de siglos, España, a estas alturas del siglo XXI, siga viva, con el mismo territorio, salvo la gran estafa de Gibraltar; que siga siendo una Monarquía desde tiempo de Recaredo... H AY varias Internacionales poderosas, con sucursales muy bien situadas en nuestro país, a las que no les gusta, sino que les molesta, una España unida, católica y monárquica. No es nada nuevo, viene de muy lejos, pero su actividad demoledora se ha agudizado en estos últimos años. El problema actualmente es exclusivamente nacional, aunque a veces con complacencia exterior, como en otros tiempos en los que éramos gran potencia, como en el reinado de los Reyes Católicos, precisamente por católicos, españoles y hegemónicos, como con sus grandes sucesores Carlos I y Felipe II. Es la famosa Leyenda Negra, que se incrementa con el cisma protestante y desde Francia con su Ilustración, tan distinta de la nuestra. No digamos en el siglo XIX bajo la égida de la masonería imperante, que tanto contribuyó a la pérdida de nuestras provincias de Ultramar. Lo asombroso es que, a pesar de esa prolongada campaña de siglos, España, a estas alturas del siglo XXI, siga viva, con el mismo territorio, salvo la gran estafa de Gibraltar; que siga siendo una Monarquía desde tiempo de Re- caredo y además católica en la gran mayoría de su población, a pesar del culto a Azaña y del sonriente Gobierno de los demoledores de estatuas. Todas estas campaña han tenido altibajos a lo largo de la Historia, pero se han incrementado en estos últimos tiempos, desde 1975 y más todavía después, a pesar de la pacífica Transición que preconizó el olvido de las divisiones del pasado; repartiendo al mismo tiempo a troche y moche, con lamentable incultura histórica y política, banderas, himnos y presidentes separatistas. Lo que ha llegado al máximo disparate político a partir del 14 de marzo del año 2005. El invento seudofilosófico del francés Jacques Darrida, la deconstrucción ha encontrado fervorosos seguidores que quieren deconstruir España, sus valores, su Historia, hasta su fuerza material, su posición y su prestigio en el mundo. Repasemos algunos hechos indicativos brevemente, a modo de prueba. En primer lugar, contra la unidad de España se fomentan los separatismos, catalán y vasco, incluso gallego, aliándose el partido socialista para hacer que gobierna a su modo todo el país con los más exaltados separatistas. Se tergiversa el sentido de las Comunidades Históricas para privilegiar a un par de autonomías, ya que comunidades históricas lo son todas las regiones de España. Se permite la participación política en la vida parlamentaria y de gobierno a partidos aliados y portavoces del terrorismo y se les deja reirse de los Tribunales nacionales... Sería el cuento de nunca acabar. Contra la Monarquía española: toda la izquierda de nuestro país es claramente republicana, lo ha sido desde hace muchos años y lo sigue siendo aunque ha aceptado por conveniencia circunstancial la careta del juancarlismo no todos, porque cada día son mayores las manifestaciones externas de republicanismo, pero no el moderado de Castelar, de Melquiades Álvarez, de Sánchez Albornoz, de Madariaga, sino el más furibundo del Frente Popular de 1936. Por cierto, se hace difícil comprender cómo la señora Cafarell se per- mite idear una serie de televisión resucitando los odios del pasado, provocando que se le pongan enfrente, de ella y de sus cantautores, los muchos miles de asesinados en la zona roja ¿Porqué no se dedica a hacer papeles secundarios en los seriales, como aquel buen actor de su mismo apellido? Además se ataca a la Monarquía, directa e indirectamente, criticando y burlándose de la Institución en general, española y extranjera, de sus cuestiones familiares, de sus enlaces y sucesiones, vieja, caduca, antidemocrática... También sería el cuento de nunca acabar. Y para terminar, contra la Iglesia Católica. No son ya solo los desacuerdos concordatarios, jurídicos e incluso morales. Hay una especie de odiosidad, todo un clima y unas medidas de gobierno que atacan los valores esenciales del catolicismo. En un absurdo referendum que rechazó el pueblo español con una gran mayoría de abstenciones y votos negativos, se nos ha impuesto una Constitución europea a la medida Giscard- Chirac, que ignora la Cristiandad en Occidente. Al mismo tiempo la escasa legislación y las disposiciones oficiales fomentan situaciones jurídicas absurdas, contra natura y contra el derecho a la vida. Y suma y sigue... El plan de esta profunda e intensa deconstrucción de España está muy claro. Van minando día tras día y tienen ya la mirada puesta en los años entre 2010 y 2015. Preven para entonces el pase a la reserva del juancarlismo El momento ideal para plantear un referéndum para el cambio de régimen. De él saldrá victoriosa una República española federal y laica, si no algo peor. Nos dicen que hasta tienen previsto un veterano presidente. No es pesimismo. Es ciego el que no quiere ver. ¿Será posible que la sana juventud permita que España deje de ser España? OCTAVIO AGUILERA DOCTOR EN C. DE LA INFORMACIÓN Y LICENCIADO EN FILOSOFÍA SCHILLER Y EL HIMNO A LA ALEGRÍA LEGRES como los rayos del Sol a través de los cielos inmensos recorred vuestro camino, hermanos, como héroes en pos de la victoria Son cuatro de los versos que componen la extensa Oda a la alegría, que Beethoven incluyó en su famosa IX Sinfonía y que la Unión Europea ha adoptado como himno oficioso. Todo lo antedicho es tan sabido como acaso poco lo es que el autor de este poema fue el alemán Friedrich von Schiller, poeta y dramaturgo de una magnitud sólo comparable a la de su gran amigo Johann Wolfgang Goethe. Ambos tal vez fueron las figuras cimeras de una pléyade de pensadores y creadores que convirtieron a la ciudad de Weimar en una portentosa catedral de la cultura del siglo XVIII y primer tercio del XIX. Todavía hoy, la capital de Turingia conserva, A junto a numerosos edificios medievales y las casas de ambos genios (y las de Wieland y Herder) el aire que dejó aquella generación, aquel ambiente prodigioso. Recorrer estos edificios, estas casas, el cementerio, resulta un gozo espiritual que me atrevería a recomendar. Como también que se aproveche el viaje para visitar otro templo del arte, esta vez musical: la cercana Leipzig (En la Universidad de Leipzig, por cierto, se leyó la primera tesis doctoral sobre Periodismo) Si recuerdo todo esto es porque este 9 de mayo se ha cumplido el segundo centenario de la muerte de Schiller, quien además de la citada Oda a la alegría (An die Freude) escribió dramas tan conocidos como Los bandidos, Don Carlo, Guillermo Tell o Turandot, sólo por citar dramas que se han convertido en libretos para las famosas óperas que musicaron Verdi, Rossini y Puccini. Prácticamente todas sus obras teatrales han sido adaptadas para televisión y a veces se ha dado el caso de darse un millar de representaciones, en un solo año, en los teatros de Alemania Oriental. Schiller ha sido el escritor que tal vez mejor ha reflejado la seducción que ejerce el poder. Vio en el teatro una tribuna para verter los sentimientos humanos en torno a la historia y la política; y en la poesía, un sacerdocio al servicio de la belleza, la nobleza y la bondad. El mismo escribió en una carta a Corner: Si no puedo entretejer mi ser de esperanza, estoy perdido Para George Steiner, Schiller es un retórico supremo. Hace arder el lenguaje Schiller, que nació en Marbach el 10 de noviembre de 1759, afortunadamente recaló en Weimar, después de haber viajado intensamente: Stuttgart (donde cursó Leyes y Medicina) Manheim, Bauerbach, Jena (donde fue profesor de la universidad) Rudolfstad (allí conoció a su mujer) Dresde (donde escribió la Oda a la alegría) En aquel emporio de cultura pudo convivir con los que algunos han llamado los gigantes de Weimar y encontrar en ellos apoyo y fuerza para desarrollar su vasta obra, que además del teatro y la poesía se extendió a los campos de la Historia (La guerra de los Treinta Años, Historia de la insurrección de los Países Bajos contra el gobierno español... y de la estética y el ensayo (Calia o Sobre la belleza, De lo sublime... Para concluir esta breve aportación a la efemérides del bicentenario de Friedrich von Schiller, no me resisto a citar dos frases de obras suyas, de las muchísimas que podrían entresacarse, porque creo que perfilan claramente la personalidad de su autor y que pueden atribuírsele con toda propiedad. La primera es de Don Carlo (los temas españoles le motivaron y le interesaron muchísimo) Solamente conoce el amor quien ama sin esperanza Y la segunda, de María Estuardo: Soy mejor que mi fama Schiller también. Schiller también podría decir Ich bin besser als mein Ruf Infinitamente mejor, porque su fama está reducida (salvo en Alemania, evidentemente) a minorías especializadas, a elites estudiosas.