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62 Cultura MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC Fomentar la lectura entre padres y maestros, presentar unos libros de bolsillo más atractivos y cuidados y no editar atropelladamente por editar son algunas de las propuestas que ayer debatieron libreros y editores, que desataron sus pasiones literarias en Madrid TEATRO Tirano Banderas Autor: Valle- Inclán. Dramaturgia: T. Gayo y N. Gámez. Dir. Nieves Gámez. Escen. Ricardo S. Cuerda. Vest. Javier Artiñano. Ilum. Fernando Ayuste. Int. H. Colomé, N. Gallardo, V. Cruz, M. Venancio, J. Lucas, J. Escalada, M. Martín, T. Gayo, J. Pérez Yuste y M. Prieto. Lugar: Teatro Albéniz. Madrid. Libreros y editores se rascan el bolsillo TEXTO: ANTONIO ASTORGA MADRID. La escena se sitúa en cualquier gran superficie libresca poblada por cuentacuentos. Una madre y su hijo observan al recitador humano, que tiene entre sus manos un relato. El niño desea adquirirlo, pero la madre le advierte: Si te compro el cuento no te llevo al cine El debate entre literatura y cine lo solventa el chaval de modo salomónico: ¡Quiero el libro! Y la cara de su progenitora se convierte en todo un poema: además de comprar el libro tendrá que llevar a su hijo al cine. Testigo y transcriptor del diálogo fue el librero Juan Ramallo, de Crisol, que lo sacó a colación ayer, en el primer Seminario Internacional del Libro de Bolsillo, organizado por Punto de Lectura, para vindicar que las campañas de fomento de la lectura se dirijan, principalmente, a los padres y a los maestros: Son a ellos a los que hay que convencer. Tropezamos un poquito- -se queja- -con la mentalidad de una generación de este país que no ha llegado al convencimiento de que en la lectura está el camino El coordinador del Encuentro, Peter Mayer, editor y fundador de Overlook Press, tercia en el debate: Esos padres no emanan de una cultura del libro, a la que los niños sí están muy abiertos Las cifras de bolsillo en España Facturación: en 2003, el libro de bolsillo facturó 126.591.640 euros, cifra bastante superior a la del año 2002, que fue de 120. 170.000 euros. Pero ambas son muy inferiores al cuantioso saldo de 2001: entonces se produjo la eclosión de este mercado con 140.712.000 euros facturados. Ejemplares vendidos: Durante 2003 se vendieron 21.349.185 ejemplares de libros de bolsillo, lo que supone un incremento de más de dos millones con respecto a los dígitos de 2002, que fue de 19.156.031 volúmenes. La mayor cifra de ejemplares vendidos se vio durante 2001: 23.554.011. Ejemplares editados: Descendieron bastante en 2003 (23.935.958 libros de bolsillo editados) con respecto a 2002 (30.297.572) y a 2001 (32.000.718) Títulos: La mayor añada se produjo en 2003, con 4.486 títulos editados; seguida de la de 2002 (3.610) Precio medio: En 2002 se situó en 5,90 euros; en 2001, en 6,27 y en 2000, en 5,97 euros. que el libro de bolsillo tiene futuro. Nuestra teoría es que el libro de bolsillo tendrá una evolución parecida a la que han tenido las clases sociales en la sociedad capitalista. En un principio, la clase dominante (reducida y muy rica) estaba a años luz de la clase dominada (muy numerosa y muy pobre) en la actualidad nos encontramos con una clase dominante (reducida y más rica) y con una clase media (abundante y menos pobre) no contemplamos las bolsas de pobreza manifiesta que también existen. En general los bienes de consumo y los servicios se han ido adaptando a esta nueva estructura social y, por eso ahora, los modos de vida de la clase dominante y la clase media, por lo menos aparentemente, están más próximos entre sí Así pues- -concluyen los teóricos libreros- -pensamos que pasará lo mismo con el libro de bolsillo, que en sus inicios estaba excesivamente proletarizado, con diferencias abismales respecto a las ediciones convencionales, y que poco a poco se irán aminorando dichas diferencias. Es decir, el libro de bolsillo se irá desproletarizando y convirtiéndose en un libro de bolsillo para las clases medias. Libros de bolsillo un poco más grandes, de más calidad, también en tapas duras, de mayor precio, pero no caro, bueno para los ojos nuevos y las vistas cansadas, y de los que venderemos millones de ejemplares las librerías independientes, para felicidad y regocijo de lectores, editores y libreros El debate quedó sembrado, aunque algunos calificarán esta teoría de revisionista... FULGORES DE VALLE JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Peter Mayer Las cifras de devolución de libros de bolsillo están muy por debajo de la media de devolución en formato grande El librero argentino Jorge González (de Yenny- El Ateneo) pide la palabra: Si los libreros lleváramos a la práctica el pensamiento de algún editor que dice que los lectores los debe hacer la Administración no sé qué hacemos aquí. Sería como llevar los lectores al zoológico. Todos los editores llevan un Harold Bloom (el pope más exigente de la crítica literaria) dentro. Yo nunca colocaría a Harold Bloom como gerente comercial de una editorial. Nadie empezó leyendo a Proust; el primer libro que leí lo escribió un tipo llamado Julio Verne. No me gusta que se diga: Se hacen libros para no lectores La animada sesión terminó con la exposición de la teoría marxista de la tapa dura pergeñada por Pere Duch e Ignacio García- Barredo (Librería Estudio, Santander) en la paella del descanso matinal. Arranca así: Creemos La teoría marxista de la tapa dura Ayer, editores y libreros se rascaron sus bolsillos buscando soluciones. Unos pedían a los otros que mejoren la composición y las ilustraciones de los libros de bolsillo. Que no se edite atropelladamente Que se cuide la edición y que se replanteen campañas de regalos. Hoy, regalar por regalar no es bueno; no lleva a ninguna parte, como eso del tres por dos usted paga dos y se lleva tres avisa Juan Ramallo, de Crisol. Mayer apostilla: Me ronda la idea de publicar una novela que se titule Tres por dos para ahorrarle descuentos a los editores. En EE. UU. e Inglaterra esas campañas sí funcionan Y en la necesidad de libros más atractivos estuvieron de acuerdo los otros con los unos: editores con libreros. El alemán Hans- Peter Ubleis (de Droemer) dijo que es preciso fomentar los hábitos de lectura, ya que el mercado pierde un tercio de lectores cuando los niños alcanzan la edad de nueve años y vuelve a mermarse en otro tercio cuando cumplen los catorce Santos Palazzi (de Booket) incidió en los clásicos, la letra que apenas entra en los niños. Al escritor Juan Cruz, director de comunicación de Santillana- -sede del Seminario- le preocupa que los colegios excluyan a los clásicos del siglo XX de sus lecturas recomendadas. Y con él coincidió Juan Díaz (de Debolsillo, Random House) Pero el librero Pere Duch (de Babel, Castellón) ofreció un dato alentador: El libro de bolsillo se irá desproletarizando y convirtiéndose en libro para las clases medias profetizan los libreros Los padres no emanan de una cultura del libro, a la que sí están abiertos los niños declara el editor Peter Mayer Es lugar común que con Tirano Banderas se abre en 1926 un casi género narrativo: el de las novelas sobre dictadores iberoamericanos. Pero Valle- Inclán fue más allá del mero retrato de un tirano y utilizó su deslumbrante dominio del lenguaje, su capacidad crítica y su ironía descarnada para dibujar un fresco del complejo microcosmos social- un avispero de miseria, abusos políticos y degradación moral- de la imaginaria república de Santa Fe de Tierra Firme, una falsilla abigarrada cuyo perfil se ajusta al de la situación vivida en algún periodo de su historia por muchos países de la América hispana. En 1921, Valle escribía a su amigo Alfonso Reyes para informarle de que trabajaba en una nueva novela americana: La novela de un tirano con rasgos del doctor Francia, de Rosas, de Melgarejo, de López y de don Porfirio. Una síntesis del héroe, y el lenguaje una suma de modismos americanos de todos los países de lengua española, desde el modo lépero al modo gaucho Es decir: un país y un dictador que son el destilado de varios países y dictadores, y un lenguaje concebido como una suerte de tapiz de sonidos y acentos que resume el español plural de América Latina. Tomás Gayo y Nieves Gámez han adaptado fielmente la novela en lo que respecta al texto. La respiración narrativa y la escénica tienen distintas reglas, estructuras y compases, y en esa empresa tan arriesgada y difícil, el resultado es muy desigual y lastra la cuidada producción ofrecida en el Albéniz, que respira dificultosamente en lo dramático y presenta problemas de dirección, con bastantes situaciones resueltas de forma plana y sin ritmo. Con todo, crepitan inextinguibles los fulgores de Valle en este retablo americano de la avaricia, la lujuria y la muerte: la escena del prestamista Quintín Pereda y la Chinita, la del ministro de España y Currito Mi Arma... Y también, pese a los forzados acentos de los actores que a veces hacen ininteligibles sus parlamentos, contiene este montaje estupendos trabajos de interpretación, como el de Héctor Colomé en un sobrio e inquietante Banderas, el de Nuria Gallardo multiplicándose en los diferentes personajes femeninos, los de Mario Martín, Mariano Venancio, Jorge Lucas... Una suma de buenos elementos engarzados en un espectáculo irregular.