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30 Internacional CONSITUCIÓN EUROPEA LA FRANCIA PROFUNDA MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC Lafontaine, ex presidente del SPD, deja el partido y retará a Schröder RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL BERLÍN. Oskar Lafontaine anunció ayer al diario Bild y a la cadena ZDF que abandona el Partido Socialdemócrata, del que ha sido hasta hace unos años presidente, y se enfrentará en las elecciones al canciller Gerhard Schröder, de quien ha sido ministro de Finanzas, y al que considera un modernizador incompatible con la socialdemocracia. El veterano antagonista de Schröder es partidario de la creación de una plataforma de izquierda descontenta, en la línea del Olivo en Italia ésta englobaría al PDS, sucesor del partido único de la RDA, y a la alternativa electoral desgajada recientemente de los socialdemócratas (WASG) El PDS oriental tiene en torno a un 1 por ciento de implantación en las zonas industriales del Oeste y la WASG (alternativa para el trabajo y la justicia social) obtuvo un 2,2 por ciento el pasado domingo en Renania y Westfalia. La salida obligó al secretario general del SPD, Klaus Uwe Benneter, a pedirle que fuera honesto y se marchara del partido. Lafontaine pretextó para su despedida que siempre he dicho que mi pertenencia al SPD terminaría si llevaba a elecciones su Agenda 2010 y el Hartz IV programas de reactivación económica ya en marcha desde hace un año y considerados la mayor reforma del estado de bienestar desde la guerra. A sus 61 años, repetidamente ha jugado con un retorno, considerándose el guardián de las esencias del socialismo alemán, y el pasado verano intentó ponerse al frente de las manifestaciones contra los recortes en el seguro laboral en los nuevos Länder del Este del país. No fue bien recibido y, dado que el PDS es más una cultura local que una opción económica en el Este, sus posibilidades de liderazgo, que por ahora niega, serían inciertas. Conté Sur Escault es un pueblo francés de 10.000 habitantes próximo a la frontera belga, con fama de ser feudo de la izquierda y concernido por el futuro de Europa. Pero en sus calles se viven las mismas dudas que en todo el país acerca del resultado del referéndum Los franceses se preparan para votar bajo una epidemia de pesimismo ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL CONTE SUR ESCAULT. Están a menos de diez kilómetros de la frontera belga, pero en estos momentos parece una distancia sideral. El pueblo de Conté Sur Escault es una población francesa de 10.000 habitantes particularmente concernida por el futuro de Europa y, sin embargo, en sus calles se viven las mismas dudas que en todo el país acerca del resultado del referéndum europeo del próximo domingo. Aquí han hecho toda la vida chistes de belgas, pero de repente se han dado cuenta de que hasta sus vecinos del norte están mejor situados y que a ellos les ha invadido una nube de pesimismo. Con un 30 por ciento de paro y el resto de empleos dependientes de una fábrica de Toyota que todos temen que en cualquier momento pueda ser trasladada a uno de los países del Este, el debate europeo está en todas las conversaciones. Aquí se ha vivido de sectores como la siderurgia, la minería y el textil, que ahora han sido barridos del mapa, aunque hasta hace cuatro décadas, trajeron muchos emigrantes italianos. Uno de sus descendientes es Popula Luchane, teniente de alcalde en la coalición de socialistas, comunistas y verdes que gobierna el municipio y que ya va por el tercer libro que lee sobre el Tratado Constitucional y todavía no acaba de tenerlo claro. Desde 2001 (cuando en la primera vuelta de las elecciones presidenciales el ultraderechista Le Pen tuvo más votos que el so- Seguidores de Sarkozy, con una pancarta que dice que Europa merece un sí cialista Lionel Jospin) ya no hago pronósticos. De aquella salimos más que escaldados El alcalde es un veterano socialista alejado del partido, Daniel Bois, de 65 años de edad, profesor ya jubilado, que trata de navegar como puede en un ambiente político muy tenso y hasta cargado: Soy partidario de aprobar la Constitución europea, pero no lo puedo decir muy claramente porque aquí, en la mayoría local de izquierdas, hay AP muchos partidarios del no Pero si quiere saber mi posición más exacta, creo que no podemos permitirnos no votar sí Una sociedad en crisis El viejo alcalde tiene una explicación a esta sensación de desánimo que parece haber contagiado a los franceses: La sociedad vive sin referencias, los gobiernos se dedican a prometer lo que no pueden cumplir y al final la gente ya no cree en nada La alcaldesa socialista de la capital regional, Lille, la popular Martine Aubry, milita a favor de la Constitución. El viejo alcalde de Conté no cree que a estas alturas sus antiguos compañeros de partido puedan cambiar mucho las cosas. La izquierda francesa está a punto de perder su identidad, si es que alguna vez la ha tenido, ¿quién me habría dicho que vería a alguien como Laurent Fabius al lado de la extrema izquierda? La región tiene fama de ser un feudo de la izquierda, pero hasta eso está ahora puesto en cuestión, porque después de este referéndum los socialistas tendrán muchas explicaciones que dar, sea cual sea el resultado. La globalización, las deslocalizaciones son los mitos y los miedos que obsesionan a los franceses, mientras que son pocos los que aceptan mirarse al espejo y reconocer, como un parroquiano de Conté que no quería dar su nombre, que lo que hacemos ahora es pagar la cuenta de los años de Mitterrand En cuanto al presidente Chirac, el alcalde Bois lo tiene claro: Pase lo que pase saldrá de esta como siempre, con una pirueta CRISIS, PERO MENOS FRANCISCO DE ANDRÉS El deterioro de Kohl Lafontaine, artífice del deterioro de Helmut Kohl a lo largo de los años 90, fue superado finalmente por la repentina popularidad de Gerhard Schröder en 1998, cediendo el paso a la Cancillería y reservándose para una cartera de Finanzas que también terminaría abandonando en 1999, a sólo meses de su toma de posesión, cuando su neo- estatalismo entró en colisión ideológica con la necesidad de abrirse al mercado y desentumecer la economía germana. Las especulaciones se prodigan en torno a la jugada electoral del canciller y el presidente del SPD, Franz Müntefering, sobre si tras ésta se esconden maestría o agotamiento. U na de las jeremíadas más escuchadas en Bruselas es la que se lamenta de los referendos populares sobre materias comunitarias. Los eurócratas los aborrecen. Creen que cada vez que un Estado miembro decide llevar a las urnas una cuestión europea siempre se mezclan intereses espurios que lo echan todo a perder. El ciudadano de a pie- -argumentan- -ignora por definición el complejo manual de uso europeo, y cae sistemáticamente en la tentación de utilizar el bastón electoral para medir las costillas al Gobierno de turno y saldar así otras cuentas. No es ése el caso del referéndum francés sobre la nueva Constitución europea. Las razones del rechazo son distintas según la óptica ideológica o sociológica que se utilice, pero son made in Europe Los sectores económicos protegidos y los sindicatos temen la acelerada apertura al Este de Europa. Las barriadas pobres, la depauperación de sus condiciones de vida ante el fenómeno de la inmigración sin fronteras. Los católicos, la sospechosa ocultación de las raíces cristianas en el texto constitucional. Un no al texto constitucional supondría un freno y marcha atrás, para abrir un cuasi proceso constituyente en busca de otro que trate de conciliar las exigencias del electorado francés, y quizá mañana del holandés. La tarea no es fácil. Pero la dificultad va en el sueldo de los políticos. La UE está en crisis permanente desde su fundación y no hay razones para la alarma.