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24 MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC Internacional Ocho soldados de EE. UU. mueren en 24 horas BAGDAD. Ocho soldados norteamericanos murieron en Irak en las últimas 24 horas, según el mando militar estadounidense. Tres militares perdieron la vida cuando un coche bomba estalló al paso de su patrulla en Bagdad. Otro soldado murió al ser alcanzado por un francotirador. Y cuatro más perdieron la vida en un ataque en las proximidades de Haswa, al sur de Bagdad. En apenas 48 horas se eleva a 13 el número de militares norteamericanos muertos. La jornada de ayer fue especialmente violenta. Atentados suicidas y ataques en todo el país mataron al menos a 49 personas. Uno de los atentados más violentos fue la explosión de un coche bomba en las inmediaciones de una escuela superior femenina, en un ataque en el que murieron seis iraquíes. Un grupo de mujeres iraquíes consuela a un niño que perdió a su madre en un ataque terrorista en la ciudad de Mahmudiya AP Al Qaida anuncia en internet que Zarqaui fue gravemente herido en Irak y pide rezar por el terrorista El fantasma del cortador de cabezas vaga por cada rincón de Jordania prudente ante las noticias de las heridas de su enemigo número uno, por cuya captura ofrece una recompensa de 25 millones de dólares JUAN CIERCO. ENVIADO ESPECIAL AMMÁN. Nación islámica, recemos a Dios para que nuestro jeque, Abu Musab al- Zarqaui, se cure de las heridas padecidas en su lucha religiosa. Que Dios sane al más querido de nuestros muyaidines. Sus heridas son, para nosotros, un honor y un motivo para reforzar la lucha contra los enemigos de Dios y para multiplicar los ataques contra ellos Firmado: Organización Al Qaida en Mesopotamia. Así comunicaban ayer sus fieles, a través de una página de internet que ya ha revelado noticias confirmadas en el pasado sobre acciones de Al Qaida en Irak, las graves heridas que habría sufrido en los últimos días el terrorista más buscado por Estados Unidos y responsable de crímenes, asesinatos, secuestros y atentados indiscriminados en Bagdad y otras ciudades iraquíes. La prensa occidental ya había adelantado la pasada semana que Al- Zarqaui habría resultado herido en Irak y b Washington, muy habría incluso sido atendido en un hospital de Ramadi, al oeste de la capital. Sin embargo, ni la información facilitada ayer por internet ni la del diario británico The Sunday Times han podido ser confirmadas. De ahí, entre otras cosas, el llamamiento a la prudencia efectuado desde Washington. La misma prudencia que ayer, bañada en inquietud, curiosidad, escepticismo, se podía observar en Jordania, tanto en Ammán como en la ciudad natal del líder salafista, Zarqa. Esta localidad, rodeada de cuarteles militares y de una refinería de petróleo es, por méritos propios, la más rebelde del Reino hachemí y, junto a Mann, la más peligrosa para la Monarquía y el régimen establecido. Abu Musab al- Zarqaui AFP Violenta, pobre Zarqa Violenta, pobre, miserable, dominada por los islamistas, Zarqa y su medio millón de habitantes han seguido de cerca en los últimos meses las noticias llegadas desde Irak referentes al más conocido de sus vecinos. Y lo han hecho siempre desde el estupor y la incredulidad, como ahora, convirtiendo a Al- Zarqaui en mitad héroe- por enfrentarse a las tropas norteamericanas que humillan a Irak, al pueblo árabe y musulmán, al Islam mitad fantasma. Los islamistas de Al- Zarqaui advierten de que aumentarán los ataques contra los enemigos de Dios Un fantasma que recorre cada uno de los rincones de una ciudad en la que viven su familia y el clan de los Beni Hassán, una de las cinco familias más numerosas de Jordania. Zarqa está vigilada día y noche por muchos ojos. Los ojos de la mujabarat los servicios de inteligencia jordanos, que controlan todos los movimientos que allí se producen. Sus vecinos apenas quieren hablar de Al- Zarqaui; temen a los agentes. Su familia tiene terminantemente prohibido hablar con los periodistas, sobre todo si son extranjeros, so pena de acabar en prisión. Poco importa que Estados Unidos ofrezca 25 millones de dólares, los mismos que por Osama bin Laden, por cualquier información que pueda llevar a su captura, vivo o muerto. Nadie sabe nada de él. Nadie, tampoco sus hermanas o su mujer, saben de este cortador de cabezas desde hace meses. Y si lo saben, ni lo dicen ni lo dirán. Los jordanos, como explica en su oficina del diario Al Qad Mohamad Abu Rumman, el mayor experto de este país en Al- Zarqaui y en el salafismo, no bendicen ni mucho menos los crímenes cometidos por su compatriota en Irak, pero tampoco defienden la guerra lanzada allí por Estados Unidos. Al- Zarqaui no es para la mayoría de los jordanos un espejo en el que mirarse. El Gobierno de Ammán teme que su muerte, caso de que se confirme en los próximos días, le convierta en una leyenda a sus 38 años de edad. Sus crímenes, su participación activa a la hora de cortar la cabeza ante las cámaras a extranjeros secuestrados, sus atentados contras las tropas norteamericanas y civiles inocentes, han llenado las primeras páginas de la prensa internacional en los últimos meses. En Zarqa, en Ammán, en Jordania se pone todo esto, sin embargo, entre comillas, como las noticias que llegan de sus heridas, de su estado crítico, como todo lo que rodea, en definitiva, a un fantasma con las manos manchadas de sangre y la cabeza llena de buitres.