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ABC MIÉRCOLES 25 5 2005 Opinión 7 referéndums irlandés y danés con motivo del Tratado de Maastricht. LA ESPUMA DE LOS DÍAS CARLOS KILLIAN históricas que lo empujan acabarán superando la depresión inicial, lo cierto es que un triunfo del no sumiría por de pronto a la Unión y a los países europeos en una crisis cuyas consecuencias económicas y políticas no serían livianas. Sin duda existen fórmulas técnicas que permitirían una aplicación parcial de los contenidos de la Constitución, e incluso cabe plantearse, en el mejor de los casos, la posibilidad de una renegociación de los aspectos más discutidos del texto constitucional con vistas a una nueva ratificación a medio plazo. Pero no es sencillo imaginar que la opinión pública acepte fácilmente- -y con buena carga de razón- -una salida por la puerta de atrás, como ocurrió en los Si los franceses votan no -con el efecto añadido que esta decisión tendría sobre el referéndum holandés de 1 de junio- habrá que olvidarse del Tratado Constitucional durante una buena temporada, y la Unión podrá entrar en una etapa de autoflagelación e incertidumbre. Si por el contrario los franceses votan sí se producirá un avance en las grandes cuestiones que la Europa a 25 tiene planteadas. Se tratanada menos que de salir de su estancamiento económico; de acometer de una vez por todas el urgente programa de reformas económicas que fue diseñado en la Agenda de Lisboa; de desarrollar una política común de inmigración y represión del terrorismo; también de recuperar aquel sentido originario de la vinculación entre europeísmo y atlantismo- -en la perspectiva de una política exterior y de defensa común- -que hizo posible la creación de las Comunidades y la visión de los padres fundadores. Mario Monti ha dicho estos días que se trata de decidir si Europa quiere llegar a convertirse en un suburbio de Shangai Se puede decir con más palabras, pero no con mayor claridad. Los temores y recelos de una parte de los ciudadanosfranceses, que se han hecho explícitos durante la campaña del referéndum, atañen sobre todo a una cuestión central: la de la inseguridad frente a la pérdida de la propia identidad ante los imparables progresos de la globalización. La pérdida de derechos sociales adquiridos, el ingreso de Turquía, la directiva Bolkenstein de liberación de la prestación de servicios, o el temor a que se diluyan las estructuras del Estado francés dentro de una amorfa masa europea responden a una sensibilidad que básicamente yerra el tiro. La globalización es ciertamente una realidad tan tangible y cotidiana como el hecho de que sólo la Europa unida puede hacer frente a sus exigentes desafíos. Parafraseando a Ortega en este cincuentenario de su muerte, Europa sigue siendo la solución de los problemas nacionales de cada uno de los países miembros. Tras alcanzar el nivel constitucional, la siguiente ambición europea debe ser recuperar las raíces históricas y culturales que laten, como la Atlantis sumergida que imaginó nuestro meditador de El Escorial, en los estratos de una común identidad europea. Esa realidad de Europa no suplanta, sino que refuerza y expande el radio de acción de los Estados nacionales. Es de esperar que el sí francés en el referéndum siga viendo en esta razón europea el mejor destino de Francia. ERMUA, TODAVÍA veces hablaban mal unos de otros. Pero siempre con respeto. Incluso con cariño. Yo creo que se siguen queriendo: son muchos años de sufrimiento en común. Perseguidos por el nacionalismo excluyente. Víctimas- -físicas o morales- -del terror totalitario. Combaten el hastío de la vida con una lucha admirable en favor de una causa justa. Llevan consigo la tristeza, pero hay algo que brilla, lo he visto muchas veces, en el fondo de sus ojos. Gentes del Foro de Ermua. Y también de Basta Ya y de la Fundación por la Libertad y de la AVT y del exilio vasco ¡qué cosas ocurren en la Europa del siglo XXI! Nunca han sido sectarios. Con BENIGNO frecuencia, coincidían PENDÁS en unos y en otros sitios. Gente estupenda, héroes de la libertad de todos, quijotes de verdad y no meros impostores: Aquí os espero y aguardo, confiado en la razón que de mi parte tengo... Populares unos, socialistas otros, neutrales la mayoría, honrados sin excepción, protagonistas de una hermosa lección de dignidad individual y colectiva. Por primera vez en mucho tiempo, ganamos entre todos la batalla de las ideas, en contra de los oportunistas, los falsos profetas, los manipuladores de la historia y del presente. Incluso la calle se recuperó en parte, se ganaron espacios de libertad en el ágora- -antes prohibida- -y mucho pudieron por fin llorar en público. No es suficiente al parecer la ruptura del Pacto Antiterrorista. Ni dejar sin aplicación práctica la Ley de Partidos. Ni siquiera hacer pedazos la unidad política del constitucionalismo. La voz de la conciencia resulta incómoda. Molestan los recuerdos de aquel movimiento social (el concepto, me temo, pecaba de optimismo) en favor de la vida, de los derechos fundamentales y de la España constitucional. Tácticas para lograr la ruptura: verdades a medias, cartas con respuesta abrupta, promesas indefinidas, confidencias después de cenar... ¿Se acabó esta historia ejemplar? El Foro de Ermua tiene razón: a día de hoy, el Partido Popular es el único que mantiene viva la llama de aquella empresa honorable, de esa forma singular de patriotismo que se definió como bloque constitucional para evitar las trampas tendidas por el lenguaje dominante. Queda por fortuna mucha gente con ganas de hacer cosas. El tiempo traerá desengaños y ¿alguien lo duda? los desleales al proyecto común no van a respetar a los que acuden de buena fe al señuelo de esa paz sedicente, que ni siquiera en el más favorable de los casos llegaría a merecer un nombre tan prestigioso. No hay justicia cuando pierde el que lleva razón. Pero la lucha por el Derecho es una tarea exigente, apta únicamente para quienes defienden una causa que vale la pena. Somos mejores, sin duda. Supongo que todavía somos más. A PALABRAS CRUZADAS ¿Cree adecuada la ley de clonación terapéutica del Gobierno? DIOS Y NOSOTROS L debate sobre la clonación terapéutica no es científico o médico. Es religioso, y lo es en su sentido más profundo, porque plantea la discusión sobre el papel de Dios y del ser humano en la creación y control de la vida. Desde el punto de vista médico, no hay ninguna duda sobre los beneficios de la clonación terapéutica. En un futuro no muy lejano permitirá enormes avances en la lucha contra múltiples enfermedades. Es y será una bendición curativa que deseo para la Humanidad y que no deberíamos negar a todos los enfermos que vivirán por ella. Pero hay dos grandes objeciones, una explícita y otra implícita, que no son susEDURNE ceptibles de discusión científica: que el URIARTE embrión es vida humana y que sólo Dios puede crear y controlar la vida. Sobre lo primero, no hay argumentos, depende de nuestras creencias. Pero, sobre lo segundo, toda la historia de la Humanidad constituye un intento de extender el control sobre la vida. En realidad, no hemos hecho más que evitar someternos pasivamente a la voluntad de Dios, al menos en todo aquello que concierne a la duración y calidad de nuestra vida. La medicina, también la de los creyentes, es una pugna con Dios. Y la clonación terapéutica es tan sólo un paso más. Ni niega ni sustituye a Dios. Tan sólo realiza nuestra pasión por la vida. LA VIDA HUMANA COMO MEDIO A clonación humana nunca es lícita; ni siquiera la que se practica con fines terapéuticos o al servicio de la experimentación científica. ¿Y por qué no también la eugenésica? La vida embrionaria es ya un proyecto de ser humano, es decir, de persona. Y la dignidad de la persona obliga a tratarla siempre como un fin en sí y nunca como medio. No es lícito producir vida humana con el fin de destruirla, aunque sirva a la experimentación médica o a la curación de otras personas. No faltan discusiones sutiles sobre el origen de la vida, pero, por más vueltas que se le dé, la vida comienza desde el momento de la I. SÁNCHEZ concepción, desde la formación del emCÁMARA brión. La ley no debe vulnerar la dignidad de la vida, ni condicionarla a la autonomía de los padres. Por ello, al proyecto de ley que prepara el Gobierno socialista sobre clonación terapéutica hay que oponerle graves objeciones morales y jurídicas. No basta invocar la ciencia. La ciencia no posee licencia para matar ni tampoco para manipular y reducir la vida a puro medio. También el doctor Mengele invocaba, en vano, la ciencia. (Nota para manipuladores: no estoy equiparando nada) E L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate