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6 Opinión MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA BENEYTO CATEDRÁTICO DE DERECHO INTERNACIONAL ESTAMPAS MATRITENSES C UENTA Ramón Mesonero Romanos, inventor y cronista de Madrid, que la calle de la Montera- -por degeneración de montería- -es el lugar donde, unos siglos antes de su XIX, solían comenzar las cacerías con que se divertía y alimentaba la villa. Así debe de ser, porque el espíritu permanece y es frecuente ver, en la subida de la Puerta del Sol a la Red de San Luis o en la bajada viceversa, a ojeadores de pelanduscas en actitud furtiva y a ellas y a sus rufianes en planta más desafiante y descarada. Algo así como la corte de los milagros, pero en especialización sexual. En los tiempos gloriosos de la Gran Vía, cuando abundaban en ella los M. MARTÍN comercios de postín, la FERRAND calle de la Montera tenía un pasar comercial que, desde el incendio de los Almacenes Arias, como en un luto por los diez bomberos muertos, se ha ido desvaneciendo en beneficio del trato carnal ambulante que, como una maldición, envilece y arruina la zona. Los vecinos y comerciantes afectados han clamado al cielo municipal y Alberto Ruiz- Gallardón, que si es un gran alcalde lo será para el futuro, les ha servido muchas raciones de incomodidad. En la acera de los pares, prácticamente intransitable, las máquinas continúan la vocación capitalina de horadar el subsuelo. En la de los impares, se ha autorizado la instalación de un mercadillo de baratijas antropológicas, en multitud de casetas de lona alineadas junto a la calzada, que, además de tapar a las pelanduscas- -lo que, se supone, es su misión principal- convierten la ruta en un obstáculo imposible y continuo. Ahora sí, gracias al talento municipal, los pequeños comercios de la calle de la Montera tienen su ruina garantizada. Aunque el asunto parezca menor y meramente municipal, merece ser aventado con ruido porque es un buen ejemplo de la nueva moda gestora instalada en todos los planos del poder; local, regional y nacional. ¿Que hay un problema? Pues se le agranda y engorda mientras, mirando hacia otra parte, se construye una pirámide megalómana- -como la sede municipal que se perpetra en Madrid- se organiza un aquelarre nacionalista- -al modo que es común en el tripartito que gobierna en Cataluña- -o se habla de hablar con ETA- -modelo Zapatero de distracción- El buen trabajo de gobierno, sea cual fuere el ámbito de su actuación, debe centrarse primordialmente en lo que es común y cotidiano para la mayoría de los ciudadanos. Está muy bien el deseo olímpico a siete años vista; pero mientras llega, o no llega, alguien tendrá que barrer las calles, organizar la seguridad, permitir el tráfico rodado, favorecer el peatonal y, en suma, trabajar por el bien y la comodidad de los vecinos. Sería suficiente si el nivel medio de la eficacia municipal anduviera por donde se mueve el servicio de parques y jardines: el mejor de las grandes capitales europeas. LOS AMANTES DEL VOLCÁN El autor analiza las consecuencias que tendrá el resultado del referéndum francés sobre el Tratado Constitucional y lo que en él se juegan Francia y la UE. En palabras de Mario Monti, estos días se decide si Europa quiere convertirse en un suburbio de Shangai D ÍA tras día, el referéndum francés del 29 de mayo sobreel Tratado Constitucional europeo va cubriéndose de esa aura que parece rodear a los sucesos históricos cuando se convierten en acontecimientos. Lo que desde luego el intenso debate francés de estas semanas ha conseguido es que Francia recupere- -para bien y para mal- -un paradójico liderazgo en Europa. Lo ha afirmado Sarkozy, sin pestañear: el sí del pueblo francés da a Francia más peso que el discreto y casi unánime voto de los diputados alemanes en el Bundestag. O sea: mientras que Alemania ratifica que su pasado histórico le obliga a asumir a Europa como razón de Estado, Francia se enorgullece de volver a brillar como faro de la democracia. Cualquier argumento es bueno para movilizar hacia el sí a los indecisos en los últimos días de campaña. Una campaña en la que no han faltado sobresaltos. La volatilidad dela opinión se ha traducido en fluctuaciones bruscas. Entre el 4 y el 18 de marzo, el no pasó en dos semanas del 40 al 52 por ciento, y el sí lo hizo del 60 al 48 por ciento. En la última semana de abril, el no se situaba ya con diez puntos de diferencia respecto al sí a la cabeza de unas encuestas que no han dejado de ser criticadas por el elevado margen de error de los sondeos y su escasa representatividad. De repente, a principios de mayo, el sí parecía volver a recuperarse, hasta llegar en esos momentos a un virtual empate. Y últimamente repunta el no No es extraño que los expertos, con un lenguaje abominable, hayan hablado de la fuerte inestabilidad potencial del cuerpo electoral don- de las abstenciones y los votos blancos o nulos se han venido manteniendo en el entorno del 40 por ciento. ¿Triunfo de la democracia europea? Cierto es que la intensidad del debate francés en los últimos tres meses y la ávida curiosidad de la opinión pública por conocer y analizar la Constitución europea son dignas de todo elogio- -y causa de no poca envidia desde la perspectiva del no- debate celebrado a este lado de los Pirineos- La participación masiva en la discusión ha superado felizmente los intereses partidistas o personalistas que se escondían detrás de las diferentes posiciones iniciales de los líderes políticos. El órdago de Fabius a François Hollande como abanderado del no por el liderazgo en el seno del Partido Socialista no fue menor, en efecto, que el juego táctico de Chirac convocando el referéndum con el objetivo de obtener un plebiscito para su persona, dividir a la oposición y marginar a Le Pen. Y no son únicamente los partidarios del no como la izquierda extraparlamentaria y el Partido Comunista, o el propio Le Pen, los que tienen puestas sus esperanzas en el post- 29 de mayo; también en la derecha los efectos del sí o el no serán perturbadores. Un sí o un no afectarán no sólo a la política francesa. También la orientación de la sociedad francesa para los próximos años, su voluntad de vencer la tentación del aislamiento y del narcisismo, dependen de este referéndum. Mayor es aún la apuesta de Europa. Aunque a medio plazo la dinámica del proceso de integración europea y las fuerzas