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ABC MIÉRCOLES 25 5 2005 Opinión 5 ESCENAS POLÍTICAS ¡JERUSALÉN, JERUSALÉN! A A LA CHINA LA TENEMOS ENCIMA A película era de Marco Bellocchio y tiene ya casi cuarenta años encima. Nos hartamos de comentarla en cine- clubs de Film Ideal y de pantalones de pana y campana, ¿no, José Luis Garci? Era La Cina è vicina Entonces la China estaba lejísimos. En el Libro Rojo de Mao cuya traducción inglesa compramos en el Portobello londinense; en los pasquines de Pina López Gay y los prochinos de la Facultad; en Paco Casero y el SOC, que querían convertir la marisma de Fernando Villalón en arrozales de una revolución cultural por tientos de José Menese. Ahora la China no sólo é vicina la tenemos encima. Los índices dirán pronto que la economía española amarillea y se le rasgan los ojos. Anuncian vuelos directos entre Madrid y Shangai. Hasta la corcha irán. De empresarios. ¡Hala, todos a comprar en China, que está tirado! Van ANTONIO los empresarios a China como las BURGOS amas de casa a las rebajas de Londres. Y nadie advierte de este peligro amarillo. Voces de muerte sonaron cerca del Llobregat: las telas chinas están acabando con el textil catalán. El Viudo Ríus cerró el telar de Mariona Rebull: la pieza china es tela, tela de barata. A Jesulín tendremos que ponerle Jesulín de Shangai: de Ubrique no queda nada, de lo barata que hacen la marroquinería los chinos. Medio Elche ha cerrado, ante la invasión de los zapatos que aparan los chinos, que es que lo tiran. Los bolsos, ni te cuento. Y no descarto que fuera chino ese horror en forma de traje de flamenca de diseño que estrenó Carmen Calvo en la Feria de Córdoba. Hasta los capotes y muletas de la Feria de San Isidro vendrán pronto de China. -Vamos, como en La Verbena de la Paloma un mantón de la China, ná, China, ná, China... El mantón de la China es el manto de la falsa prosperidad, de nuestra claudicación productiva. Uno de L cada cinco habitantes del planeta es chino. La economía china crece a más del 9 por ciento anual. China fabricó en 2003 más televisores que Japón y Corea, y produjo 25 millones de ordenadores. En China la población pasa del campo a las ciudades- dormitorio de la mano de obra baratísima en polígonos industriales inmensos, que pueden llegar como desde Murcia a Alicante o desde Sevilla a Cádiz. Los containers traen de China ropa, telas, recambios, componentes, electrónica, zapatos, muebles, herramientas, aire acondicionado, electrodomésticos, marcas blancas de lo que haga falta. Todo a 100. Usted se lleva a China un paquete de tortas de Castilleja y tiene allí a siete mil chinos que se las hacen igualitas, pero con una diferencia importante: cada torta le sale a 0,2 céntimos de euro. Y, una vez puestas en el supermercado, no hay quien las distinga de las verdaderas. Se habla mucho de la deslocalización industrial, de fábricas que se van a la Europa del Este buscando jornales más baratos, pero muy pocos alertan sobre la dislocación de nuestra economía, desarticulada por China como el gran abastecedor del mercado español, mientras nosotros sólo les vendemos chupachús. Hasta aceite de oliva están empezando a molturar los chinos. Como aquello es tan grande, tienen incluso climas mediterráneos para plantar los olivos que aquí arrancamos o que dependen de la subvención europea. ¡Pues el día menos pensado esto va a pegar un explotío que nos vamos a enterar... Y tanto. Este artículo mismo, está hecho en China. Cada mañana llamo a mi chino de Shanghai, a Re Kua Drín. Le digo el tema y el joío chino, como lo copian todo tan bien, me lo escribe exactamente igual que si fuera mío. Y me lo sirve por correo electrónico, tirado de barato. ¿A qué cuela como mío? ¿Por qué cree usted que iba a saber yo tanto de la China si no hubiera cerrado mi escritorio, porque me conviene más que me hagan los artículos en Shangai? LGUIEN con autoridad dentro del socialismotendría que decirle a Rodríguez Zapatero que es difícil hacer las cosas peor que las está haciendo él. No es solamente que la política se envilezca cada día un poco más; es que está convirtiéndoseen una sucesión de episodios chuscos, burlescos y risibles, que van desde lo frívolo a lo cómico. Alguien con autoridad dentro del socialismo debe exigir al Gobierno y sobre todo a su presidente, no ya acierto, sino un poco de seriedad. Hay momentos en que este Gobierno de la improvisación y de las ministras de cuota parece una comparsa de carnaval que esté dándonos el bromazo de gobernarnos. La bufonada de JerusaJAIME lén que han protagonizaCAMPMANY do Pasqual Maragall y Carod- Rovira es una muestra de superación no sólo de la estupidez humana sino también de la ofensa política gratuita. Toda esa chirigota de la corona de espinas y del zafarrancho de las banderas serían episodios para pasar de largo si sus actores principales no fueran el uno presidente de un partido político que forma gobierno en Cataluña y apoya al Gobierno de España, y el otro presidente de la Generalitat y jefe de los socialistas catalanes. Cuando se representa a unas instituciones respetables e importantes, y ése es el caso del chisgarabís primero y del chisgarabís segundo, no se puede hacer un ridículo tan espantoso, degradar de manera imperdonable el acto de desagravio a las víctimas del inhumano holocausto y dejar al país que se representa, a Cataluña y a España, en el papel del hazmerreír. Tal actitud requería una reacción inmediata del presidente del Gobierno, pero Zapatero se ha dado por satisfecho con la visita de Maragall al Arzobispado de Barcelona y con la explicación que ha solicitado ese diplomático lamelibranquio llamado Moratinos en el asunto de las banderas. Para culminar los episodios de Jerusalén, llega la explicación del ministro de Exteriores. Una de dos: o Moratinos es un tontorrón de tamaño catedralicio o es un pillín que cree que todos los españoles somos mentecatos. También es posible que nuestro ministro sea un tontorrón que se hace el pillín. Explicarnos a los españoles que la falta de la bandera española en la ofrenda floral es un olvido del florista es algo más que una tomadura de pelo y un menosprecio a la inteligencia de los españoles; es dirigirse a los administrados, a los ciudadanos, mentándoles a la madre. Ni siquiera merece la pena preguntar al ilustre diplomático Moratinos si alguien se percató de la falta de la bandera y pidió que se remediara el olvido del florista, o si alguien había reclamado después del acto de homenaje una explicación de la floristería. No quisiera parecer exagerado, pero hay que tomar conciencia de que, desde la ocupación del poder por el Gobierno Zapatero, los representantes de España van por el mundo dejándola en ridículo y paseándola en pernetas, enseñando sus vergüenzas, floreada, mozcorreadayconcoronadeespinas.