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4 Opinión MIÉRCOLES 25 5 2005 ABC AL RITMO DE BATASUNA E NVALENTONADA tras recobrar el protagonismo político, Batasuna sigue marcando los tiempos y aconsejando al Gobierno, que desconoce lo que significa una tregua según dijo ayer el dirigente proetarra Pernando Barrena, para quien las detenciones de terroristas y la citación judicial de Otegi se apartan de las líneas trazadas. El proceso de paz al que se refirió ayer Barrena tiene muy poco que ver con el proceso de paz que el Ejecutivo propuso al Parlamento. Entre uno y otro media un mundo, pero resulta altamente revelador que Batasuna le reproche al Gobierno apartarse del guión. Mensaje cargado de intenciones de una organización terrorista- -no se olvide- -dispuesta a hacer valer la llave que antes estaba en posesión exclusiva del Estado. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DISPUTAS NACIONALISTAS L Pernando Barrena TELEPRESS EJEMPLO VALENCIANO E L acuerdo alcanzado ayer por el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, y el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Plá, cierra satisfactoriamente las negociaciones sobre la reforma del Estatuto de Autonomía. Reconfortante apretón de manos que simboliza la lealtad constitucional de los dos grandes partidos, por encima de sus legítimas discrepancias políticas, ejemplo para navegantes sin rumbo fijo: Valencia decide seguir siendo fiel a sus propias señas de identidad, pero sin renunciar a formar parte de ese proyecto común que significa España como nación. En plena fase de turbulencias territoriales, la clase política valenciana marca el camino y muestra, orgullosa, lo mucho que les une en lugar de lo que les separa. A renuncia de Juan María Atutxa a la presidencia del Parlamento de Vitoria le costó al Partido Comunista de las Tierras Vascas su exclusión de la Mesa de la Cámara, quedando así escenificada la que puede ser una pauta de la nueva legislatura vasca: el pulso constante entre familias nacionalistas. El PNV se dio de bruces con la realidad, que no consiste en haber perdido una mayoría absoluta que nunca tuvo, sino en haber visto reducido su liderazgo en el frente abertzale en beneficio de la izquierda proetarra. A ello ha contribuido sustancialmente la propuesta del Gobierno para un final dialogado de la violencia, que se ha traducido, de hecho, en la pérdida del control de la iniciativa y de los tiempos políticos por parte del PNV, en cuyo seno emergen sensibilidades hasta ahora semiocultas, mientras EA escenifica un desmarque táctico en busca de espacios propios. En pleno reajuste interno de las fuerzas nacionalistas, quedan por confirmar otros efectos más deseables, pero no tan seguros ni probables: el abandono real de la estrategia soberanista- -en la que el plan Ibarretxe era una pieza más, pero no toda la apuesta estratégica- -y la reconducción del PNV hacia posiciones más transaccionales con los partidos no nacionalistas. Por ahora sólo está confirmado que el PCTV, como brazo político renovado de la izquierda proetarra, va a condicionar la acción política en la Cámara vasca y cuantas iniciativas estén abiertas a su participación, incluyendo la mesa de partidos por la que apostó ETA a través de la Declaración de Anoeta y que parece estar ya asimilada en la agenda del Gobierno socialista. El repaso de humildad al que tuvo que someterse el PNV para colocar a Izaskun Bilbao en la presidencia del Parlamento vasco tendrá consecuencias políticas en diversos frentes, porque si hay algo que el nacionalismo vasco aprecia es la hegemonía en el mundo abertzale y el control de la vida política vasca, más aún si percibe que ha perdido las riendas de una situación que ya no maneja a conveniencia. En este sentido no hay que olvidar que, en 1999, ETA culpó al PNV y a Eusko Alkartasuna del fracaso de la tregua, al no haber dado al proceso político pactado entre ellos la velocidad que querían los etarras sobre cuestiones como la territorialidad y la soberanía. Si ahora realmente se produce ese proceso de diálogo con la banda terrorista, la tensión entre el PNV y la izquierda proetarra no será un factor irrelevante, si tal proceso se desarrolla de manera que el partido de Ibarretxe e Imaz quede progresivamente apartado de un mano a mano entre el Gobierno y ETA. Cuestión distinta es que estas disputas de familia trasciendan hasta el extremo de permitir cambios políticos sustanciales en el País Vasco. Hasta ahora no ha sido así y entre los nacionalistas ha funcionado siempre disciplinadamente un principio de solidaridad interna frente a amenazas exteriores, como sucedió en 1998 con el Pacto de Estella, o en las autonómicas de 2001, cuando la izquierda proetarra y el nacionalismo gobernante unieron fuerzas para contener la alternativa estatutaria y constitucional del PSE y al PP. Cualquier valoración sobre la renuncia de Atutxa y la aparente debilidad del PNV debe ser abordada con suma cautela si se pretende tomar una y otra como coordenadas del nacionalismo ante el futuro político inmediato. Más aún si en ese futuro se incluye la negociación con ETA y un posible movimiento político a largo plazo que aspire a exportar al País Vasco el modelo del tripartito catalán, que es una alianza transversal de la izquierda federal y de la izquierda independentista. Todavía están inéditos los nuevos escenarios en el País Vasco, si es que iban a ser tan favorables como se proclamaron en la noche del 17 de abril. Y poco mueve a la confianza si los cambios que estén por llegar van a venir de la mano de- -o condicionados por- -el Partido Comunista de las Tierras Vascas, que parece sintonizar mejor con el PSE que con el PNV. La renuncia de Atutxa es una cesión forzosa que ha tenido que hacer esta formación, pero no ha marcado el inicio de un camino de moderación y diálogo con las fuerzas no nacionalistas, pues el beneficiario ha sido la izquierda proetarra. Por esto mismo, la devolución del golpe al PCTV, con su exclusión de la Mesa de la Cámara, en cuanto mide las fuerzas entre nacionalistas, es todo un aviso para quienes, en el País Vasco, están empezando la casa por el tejado, ya sea al hablar del final dialogado de la violencia terrorista, ya sea al anunciar precipitadamente la derrota de la estrategia soberanista del nacionalismo. ANSIEDAD FRANCESA IRA, ESPEJO ROTO ARA quienes se miran en el espejo de Irlanda del Norte y su proceso de paz, valga un dato: el IRA todavía recluta y entrena a voluntarios en prácticas terroristas, según confirmó ayer el último informe de la Comisión Internacional de Control (IMC) supervisora de las actividades de los grupos terroristas del Ulster. Otro dato más: el Ejército Republicano Irlandés está profundamente implicado en actos delictivos, como contrabando de tabaco y combustible y redes de blanqueo de dinero. Y por si quedaba alguna duda, la tercera evidencia: miembros del IRA apuñalaron mortalmente al norirlandés Robert McCartney el pasado enero. ¿Más? P L A pesadilla puede hacerse realidad. Según pasan los días, las nubes se adensan con premonitoria ansiedad sobre Francia. Quizá se produzca la esperada tormenta, o a lo mejor no. Cabe la posibilidad de que finalmente acontezca un milagro y la amenazante nubosidad del no se traduzca en un inesperado sí Con todo, las encuestas sobre la intención de voto alertan de que la presión barométrica sigue bajando. La borrasca se acerca y el no va por delante en los sondeos que pulsan el estado de opinión ante el referéndum sobre el Tratado constitucional europeo. Lo más revelador es que los graneros del no son transversales, aunque con una evidente decantación hacia la izquierda. La transversalidad del no es sintomática. Conecta al socialismo y a la izquierda trotskista y antisistema con los sectores más conservadores del electorado y con el fascismo lepenista. La Francia más anquilosada y retardataria ha hecho causa común. La defensa que la Constitución europea hace de la diversidad y el pluralismo cultural, y su decidida apuesta por la libertad económi- ca y la eficiencia competitiva del mercado, han provocado las iras del nacionalismo francés y de los que abogan por la cristalización del modelo funcionarial de bienestar. Por su parte, el centro liberal y los entornos gaullistas están a favor del sí de modo que la apuesta europeísta tiene nombres y apellidos en Francia. Los líderes de la gobernante UPM- -con Sarkozy a la cabeza- -han movilizado a sus fieles, trasladando la patata caliente a los socialistas. Parece claro que los sectores más centrados y urbanos del electorado del PSF votarán sí Pero los más anclados en el pasado sufren la tentación de votar no y oponerse a una Constitución europea que tachan de neoliberal En este sentido, Hollande se juega también su liderazgo en las filas socialistas, ya que su defensa del sí ha sido fuertemente criticada. En fin, que toda Europa vive pendiente del 29 de mayo: de si la tormenta del no descargará sus iras pluviosas sobre Francia o si, por el contrario, esperará a hacerlo unos días después sobre Holanda. Cabe una tercera posibilidad: que lo haga en un sitio y otro.