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60 Tribuna MARTES 24 5 2005 ABC FIRMAS EN ABC MIGUEL AYUSO PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS LOS NOVENTA AÑOS DE ALBERTO WAGNER DE REYNA No puede extrañar a quien le conozca que su mayor fama venga unida a la de haber difundido en nuestra lengua hispana la obra de su maestro Heidegger, con quien estudió en el Friburgo de Brisgovia de mediados del decenio de los treinta... mán y en su parla. También en su obra, y son varios los libros que de ahí arraigan, a comenzar por el excelente Las relaciones diplomáticas entre Perú y Chile durante el conflicto con España (Lima, 1963) sin hacer de menos a la Historia diplomática del Perú: 1900- 1945 (Lima, 1965) Hombre de verdadera cultura, pues, como perteneciente a una generación- -iba a escribir a una estirpe, pues en esto las más de las veces se confunden ambas, y en lo que nos ocupa tanto hay de una como de otra- -menos indigente que las de nuestros días, la vastedad de sus horizontes en modo alguno ha embotado la hondura de su calado, y no puede extrañar a quien le conozca que su mayor fama venga unida a la de haber difundido en nuestra lengua hispana la obra de su maestro Heidegger, con quien estudió en el Friburgo de Brisgovia de mediados del decenio de los treinta: piénsese en su precoz La ontología fundamental de Heidegger (Buenos Aires, 1939) pero sin que haya nunca desfallecido en la tensión teorética, como exhiben El concepto de verdad en Aristóteles (Mendoza, 1951- 1960) Analogía y evocación (Madrid, 1976) y- -ritornare al segno- -Ensayos sobre Heidegger (Li- ESDE que hace alrededor de un decenio tuve la dicha de conocerlo en Madrid, cada vez que mis pasos me conducen a París- -y motivos académicos o conspiratorios, cuando no entrambos, hacen que ocurra unas buenas cuatro o cinco veces al año- -le giro la correspondiente visita de cumplido, que a la par lo es ex toto corde, en su luminoso, sencillo y elegante apartamento del seizième. Visita que concluye con frecuencia en una cena en que su encantadora e inquieta mujer, Victoria, suele ofrecerme ostras y foie. Al igual que cuando las reuniones familiares le traen a la exquisita casa madrileña de su hija Rosa, que le transportan a uno a su Lima natal, me apresuro a saludarlo y a beber un jerez en su compañía. Son, pues, muchas las ocasiones en que me D he lucrado de su conversación inteligente y culta, de sus juicios siempre bondadosos, de su ejemplar desenvolverse por la vida como discípulo de Cristo e hijo fiel de su Iglesia. Y es que un haz de cualidades varias, todas extraordinarias, se ayuntan en su personalidad señera. Lo primero que me llamó la atención fue el diplomático de verdad, en absoluto impostado, sino sincero, directo, cordial. Por ahí enlazaba su afición a las gentes y las tierras, pero también a los antepasados y a sus dichos: el trato de notables- -muchos amigos comunes, con el regocijo verdadero de descubrir las amistades entrelazadas- lo mucho y bien recorrido- -que distingue al viajero, ay, del turista que ha invadido este tiempo- -y la raza de cronista e historiador despuntan en sus ojos, en su ade- JAIME DE PINIÉS BIANCHI FORO ARRUPE MADRID EL NACIONALISMO VASCO OS vascos tienen las raíces históricas más profundamente españolas de todos los que habitamos en la península Ibérica. Los vascos son, junto con los lusos, los descendientes directos de los celtíberos y su idioma hace dos mil años era el mismo que se hablaba en el resto de la Península: el íbero. Durante la Reconquista es también conocido que fueron los vascos oriundos de Navarra quienes repoblaron tanto Castilla como las Vascongadas, o dicho en términos políticamente correctos, el actual País Vasco. Con este bagaje histórico, se hace necesario el análisis de las contradicciones de los siglos XIX y XX en España, el efecto de las guerras carlistas, las tensiones con el poder central, y el intenso proceso de industrialización de la región albergado por una sociedad muy conservadora y católica, para entender cómo es posible que toda la historia acumulada haya desembocado en la peculiar visión nacionalista y racista de Sabino Arana Goiri. Sus tesis engendraron el nacionalismo en el País Vasco y el objetivo de estudio del último Foro Arrupe Madrid. L Como interlocutor privilegiado para analizar la situación del País Vasco, contamos con don José Antonio Zarzalejos, secretario general de Vocento. Según Zarzalejos el nacionalismo vasco es una tragedia ya que, a diferencia del catalán, no hay una mayoría aplastante a favor de la secesión, si no por el contrario, una gran diversidad de opiniones que no son libres. A los mil muertos de ETA y la diáspora de muchísimos vascos que han debilitado económicamente al País Vasco, tenemos que sumar una sociedad que no reacciona ante su propia falta de libertad. Según Zarzalejos esto último se debe al sistema clientelar del nacionalismo vasco. Debido a las amplísimas facultades de autogobierno que el Estatuto de Guernica facilita, y en particular a la titularidad de hacienda, existe un elemento institucional que permite a todos los que siguen en el País Vasco a vivir bien y contentos, aunque eso sí, cuidando en todo momento lo que se dice. En definitiva, una clara y evidente falta de libertad de expresión en el País Vasco en contraste con el resto de España. El Foro Arrupe también debatió la po- sibilidad de un referéndum para el País Vasco. Las conclusiones fueron, en primer término, que sería moralmente ilícito contemplar un referéndum teniendo en cuenta las circunstancias actuales de falta de libertad. En segundo lugar, suponiendo que se recupera la libertad, podría hablarse de un referéndum pero siempre atento al criterio sentado por el Tribunal de Québec en el que se establece el resultado en la elección de una mayoría amplia y no solo de la mitad más un voto. Y en tercer lugar y último, si se trata de cualquier materia que atenta contra el artículo 1 de la Constitución Española (Art. 1,2: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado) el referéndum sólo sería admisible si participan todos los españoles, que también es parte interesada, y no sólo los vascos. Recordemos que el Estatuto de Guernica obtuvo en su día el respaldo de todos los españoles y el 80 por ciento de los vascos. Finalmente, el Foro Arrupe también insistió en que no se puede ceder al chantaje o al terror. El Estado de Derecho tiene que imponerse. Con todas las sonrisas que se quiera en la forma, pero firme en el fondo. En este sentido, los asistentes al Foro Arrupe se preguntaron por qué no se permitía al Tribunal Supremo decidir sobre la legalidad o no del Partido Comunista de las Tierras Vascas. No se encontró razón alguna para no permitir al alto Tribunal decidir. ma, 2000) Un Heidegger, eso sí, en el que las clausuras de su torso filosófico se resuelven en la tradición de la filosofía cristiana que cultiva el peruano. Porque Wagner de Reyna es un pensador auténtico, que- -como siempre acaece con los tales- -dobla el cabo de las tormentas en viaje hacia la teología. Más aún, nuclearmente un pensador cristiano, sin esa luz que baja de lo alto y permite contemplar la realidad en todos sus pliegues (gratia non tollit naturam sed perficit eam, dijo para siempre el santo de Aquino) se corre el riesgo de difuminar el neto signo intelectual que preside sus afanes. Lo expresa sin respeto humano en La poca fe (Lima, 1993) donde agavilla- -dice- -diversas remembranzas alrededor de lo más valioso que he tenido- -y tengo- la fe Pero se trasfunde igualmente en toda su obra. Tanto en la que podríamos considerar teológica formaliter, y ahí está la Introducción a la liturgia (Buenos Aires, 1948) fruto de su frecuentar- -también en persona- -a Romano Guardini. Como en la literaria: Las tres Marías: auto sacramental (Lisboa, 1941) La fuga (Santiago de Chile, 1955) Como todo en la tierra (Santiago de Chile, 1962) o Duelos y quebrantos (Lima, 1989) Y sin echar al olvido la que sería dable calificar de política, en el sentido noble, que es el propio, a partir de su hispanidad (y no simple hispanismo, que suena a ideología más que a ontología) esencial. En este último predio hallamos destacadamente Destino y vocación de Iberoamérica (Madrid, 1954) que prologó el gran pensador suizo Gonzague de Reynold, donde explaya la compenetración que traslada al orden cultural el mestizaje racial y que encuentra simbolizada en el barroco criollo como síntesis artística cristiana posterior a la románica y gótica. Pero también Pobreza y cultura (Lima, 1985) fruto de una preocupación que no ha dejado de acompañarle y sobre la que escribía de nuevo hace bien poco en la revista parisina Catholica, de excelente factura, que dirige nuestro común amigo Bernard Dumont. Y hasta el también reciente Crisis en la aldea global (Córdoba de la Nueva Andalucía, 2000) en que desde una hispanidad entrañada juzga los avatares del mundialismo desenraizador, que constituye cabalmente su contrafigura hodierna. En este sentido, sigue el surco de los pensadores tradicionales de la mejor ley, a comenzar por su paisano RivaAgüero, aunque su independencia en ocasiones le desborda, extrayéndole de los rubros de cualquier clasificación. Desde que hace casi diez años concluyera su libro de memorias Bajo el jazmín (Lima, 1997) uno de los más auténticos en que han dado mis ojos, ha seguido- -sin embargo- -leyendo, pensando, escribiendo. En los encuentros parisinos o madrileños que antes evocaba continúa mostrando una memoria asombrosa, una curiosidad siempre insatisfecha, una inteligencia incisiva. Don Alberto Wagner de Reyna cumple ahora noventa años llenos de una rica existencia humana y cristiana. Y sus amigos, discípulos y admiradores, al lado de su familia, damos con él gracias al buen Dios que lo puso en nuestro camino para que fuésemos edificados.